Peso argentino registra su mayor caída de un solo día desde la devaluación de 2015

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Argentina acordó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) un adelanto de fondos para garantizar el financiamiento que necesita para el año próximo y superar la turbulenta situación que atraviesan sus mercados, que volvieron a caer el miércoles pese a la noticia.

La moneda local se hundió el hoy un 7,62 %, al mínimo récord de 33,90/34,10 por dólar, y arrastra una caída del 45 % en 2018. Esta es la mayor caída en un solo día desde la devaluación de 2015.

En tanto, la bolsa de Buenos Aires subió, pero acumula un descenso cercano al 13 % en el año.

Pese a que el presidente Mauricio Macri anunció el acuerdo con el FMI durante la mañana, los títulos públicos perdieron un 1,1 % en promedio y el riesgo país saltó 36 unidades a 725 puntos básicos a las 17.10 hora local (2010 GMT).

Tras los primeros vaivenes financieros del año, el Gobierno firmó en junio un acuerdo con el FMI por una línea crediticia de 50 mil millones de dólares, pero no ha logrado calmar a los mercados.

“Hemos acordado con el Fondo Monetario Internacional adelantar todos los fondos necesarios para garantizar el cumplimiento del programa financiero del año próximo”, afirmó Macri en un mensaje televisado.

“Esta decisión apunta a eliminar cualquier incertidumbre que se hubiera generado alrededor, ante el empeoramiento del contexto internacional”, añadió el mandatario liberal durante su breve discurso.

No obstante, el mercado se desplomó después del anuncio de Macri, mostrando que la desconfianza se mantiene por la recesión que sufre la economía local y por los temores de inversores sobre la falta de solvencia de Argentina.

La depreciación diaria fue la segunda más grande bajo el Gobierno de Macri, quien a la semana de asumir la presidencia en diciembre de 2015 liberó el mercado cambiario, lo que llevó a una caída del peso de casi un 30 % en una sola jornada.

Actualmente, una misión del FMI se encuentra en Argentina analizando el cumplimiento del acuerdo, tras casi tres meses de su firma, un período en que las variables financieras cambiaron rotundamente y aumentaron las dudas entre inversores sobre la capacidad de pago del Gobierno de su ahora abultada deuda pública.