Una empresa colombiana que paga a un proveedor en el exterior puede pasar entre dos y cinco días sin disponer de ese dinero y, en operaciones de importación, exportación o servicios globales, los recursos quedan retenidos entre 48 y 72 horas por transacción.
El cálculo es de Jeeves, plataforma de infraestructura financiera empresarial que opera en más de 25 países y que reúne pagos internacionales, tarjetas corporativas, control de gastos, tesorería y financiamiento en un mismo sistema.
La compañía está resolviendo esa demora con stablecoins, criptomonedas cuyo valor está anclado a un activo estable y que funcionan como capa de liquidación. Más del 50 % del volumen de pagos internacionales que procesa Jeeves ya se mueve por esa vía, con un crecimiento cercano al 400 % trimestre a trimestre.
Recibe nuestro boletín en tu correo
Alexander Melikian, Chief Financial Officer (CFO) de Jeeves, habló con Valora Analitik en el marco del Gofest, el festival de emprendimiento e innovación de la Cámara de Comercio de Bogotá.
En la conversación se refirió al peso de Colombia en la expansión de la compañía en América Latina, los cuellos de botella que enfrentan las empresas del país cuando mueven dinero al exterior y el efecto que está teniendo el gasto en inteligencia artificial sobre las finanzas corporativas.
¿Cuál es hoy el principal diferencial de Jeeves frente a los bancos tradicionales y frente a otras fintech que ofrecen soluciones para empresas?
Nuestro diferencial es que no estamos intentando simplemente digitalizar procesos financieros tradicionales; estamos construyendo una infraestructura pensada desde el comienzo para una economía empresarial global. Los bancos tradicionales fueron diseñados alrededor de fronteras, horarios y estructuras locales. Jeeves está diseñado para compañías que operan simultáneamente en diferentes países, monedas y mercados y necesitan gestionar pagos, gastos, liquidez y tesorería desde una misma infraestructura.

Más del 50 % del volumen de pagos internacionales que procesamos en Jeeves ya opera sobre rieles basados en stablecoins, con un crecimiento cercano al 400 % trimestre a trimestre. Eso demuestra que no estamos hablando de una tecnología experimental: las empresas ya la están utilizando para resolver necesidades reales de su operación.
Estamos pasando de una banca condicionada por horarios y fronteras a una infraestructura financiera disponible 24/7, donde una compañía puede mover recursos globalmente en minutos y no en días.
¿Qué tan importante es Latinoamérica dentro de la estrategia global de Jeeves y qué papel juega Colombia en esa expansión?
Latinoamérica es una de las regiones más estratégicas para Jeeves porque concentra algunos de los mayores desafíos y oportunidades en materia de infraestructura financiera empresarial. Nuestra apuesta por la región ya se refleja en la expansión que hemos construido. Entre 2023 y 2025 llevamos nuestras operaciones a más de 20 países, levantamos una línea de crédito de US$75 millones para fortalecer nuestra expansión en América Latina y lanzamos nuevas soluciones, como nuestra oferta de travel en Brasil, además de alianzas estratégicas en México.
Ahora estamos entrando en una nueva etapa: escalar esa infraestructura y profundizar nuestra presencia en mercados donde las empresas tienen una creciente necesidad de operar internacionalmente. Colombia ocupa un lugar estratégico dentro de esa visión. Es un mercado con un ecosistema empresarial dinámico, una alta adopción tecnológica y compañías que cada vez tienen más vínculos con Estados Unidos, Europa y otros mercados de la región.
¿Qué problema de los pagos transfronterizos están resolviendo las stablecoins que el sistema financiero tradicional todavía no ha podido resolver?
Las stablecoins están ayudando a resolver tres problemas fundamentales de los pagos internacionales: velocidad, eficiencia y trazabilidad. Hoy una empresa puede enviar información al otro lado del mundo en segundos, pero mover dinero entre países todavía puede tomar entre dos y cinco días hábiles. En algunos casos, los recursos permanecen retenidos entre 48 y 72 horas, afectando directamente el flujo de caja y el capital de trabajo.
Con infraestructura basada en stablecoins estos tiempos pueden reducirse a minutos. En Jeeves ya estamos llevando esta tecnología a una escala empresarial. Con Instant Pay habilitamos a empresas en hasta 191 países para abrir cuentas corporativas y liquidar pagos internacionales en minutos, utilizando stablecoins como capa de liquidación. También contamos con una tarjeta corporativa respaldada por esta infraestructura, pensada para compañías latinoamericanas con entidades en Estados Unidos; este tipo de soluciones mejoran el control del gasto y automatizan la conciliación, dando a los equipos financieros mayor visibilidad sobre cada transacción.
La dimensión de esta transformación es enorme. Los pagos transfronterizos globales superarán los US$290 billones hacia 2030, y una parte creciente de ese volumen migrará hacia infraestructuras más rápidas y trazables.
¿En qué tipo de operaciones empresariales tiene hoy más sentido utilizar stablecoins y en cuáles todavía no son una alternativa competitiva?
Hoy tienen especial sentido en operaciones donde la velocidad de liquidación y el acceso a liquidez son críticos: pagos a proveedores internacionales, movimientos de tesorería entre filiales, pagos a equipos distribuidos globalmente y operaciones de comercio internacional.
También son especialmente relevantes para empresas latinoamericanas que operan entre la región y Estados Unidos. Por ejemplo, una compañía colombiana con presencia en Miami puede fondear sus gastos corporativos en Estados Unidos utilizando infraestructura basada en dólares digitales, sin depender de procesos tradicionales que pueden introducir demoras y fricciones. Sin embargo, en determinados pagos domésticos o mercados donde la infraestructura bancaria local ya es altamente eficiente, los mecanismos tradicionales siguen siendo competitivos.
Lo que estamos viendo es la aparición de un modelo híbrido: las empresas empiezan a elegir la infraestructura financiera de acuerdo con la operación que necesitan realizar. Y en los pagos internacionales, la evidencia de Jeeves es contundente: más del 50 % de nuestro volumen ya opera sobre rieles de stablecoins, con un crecimiento cercano al 400 % trimestre a trimestre.
¿Cómo será la tesorería corporativa del futuro? ¿Será todavía necesario que una empresa tenga estructuras bancarias diferentes en cada país donde opera?
La tesorería corporativa del futuro será global, programable, automatizada y estará disponible en tiempo real. Durante décadas, una empresa que quería operar internacionalmente tenía que construir una estructura bancaria país por país: diferentes cuentas, proveedores, monedas, intermediarios y procesos de conciliación. Esa arquitectura genera costos, complejidad y poca visibilidad sobre dónde está realmente la liquidez.
La nueva infraestructura financiera permite empezar a cambiar esa lógica. Con soluciones como Instant Pay, una empresa puede operar en cientos de países y liquidar pagos internacionales en minutos, utilizando stablecoins como capa de liquidación. Esto permite acercarnos a una tesorería verdaderamente global, donde el dinero no está condicionado por los horarios bancarios tradicionales.
La gran transformación es que el dinero empieza a moverse con la misma velocidad que los datos. Y eso puede cambiar radicalmente el papel del CFO: de administrar procesos financieros fragmentados a gestionar una operación global con mayor visibilidad, automatización y capacidad de decisión en tiempo real.
¿Cuáles son los principales obstáculos que todavía enfrentan las empresas colombianas cuando quieren vender, comprar, pagar o recibir dinero del exterior?
El principal desafío sigue siendo la fricción financiera. Hoy una empresa colombiana puede perder entre dos y cinco días de liquidez en una operación internacional y en sectores como importación, exportación o servicios globales, los recursos pueden permanecer retenidos entre 48 y 72 horas por transacción. Eso tiene un impacto directo sobre el flujo de caja y el capital de trabajo.
A esto se suman múltiples intermediarios, costos poco transparentes, procesos manuales y una visibilidad limitada sobre el estado real de una transferencia. En otras palabras, las empresas están operando en una economía global que funciona en tiempo real, pero su dinero todavía se mueve con la lógica de hace décadas.
Y esta brecha se está haciendo cada vez más evidente con la transformación tecnológica de las empresas. Los datos analizados por Jeeves muestran que las compañías están dejando atrás la experimentación y comenzando a integrar la IA a gran escala en sus operaciones. Lo interesante es que no solo está creciendo el gasto, también está cambiando dónde y cómo se gasta: entre enero y abril, el gasto empresarial en Anthropic creció 642 %, impulsado principalmente por el consumo de APIs utilizadas en aplicaciones y procesos reales de negocio.
Y entre las empresas que utilizan tanto Anthropic como OpenAI, la participación de Anthropic dentro del presupuesto destinado a IA pasó de 43 % a 87 % en apenas cuatro meses, mientras que OpenAI pasó de 57 % a 13 %.
¿Qué significa esto para las finanzas corporativas? Que las empresas están pasando de comprar software a consumir inteligencia artificial como un servicio, pagando de manera recurrente a proveedores tecnológicos ubicados en diferentes países.
Cada API, suscripción, plataforma o servicio digital genera una nueva operación financiera internacional. Ahí es donde las stablecoins adquieren un papel estratégico. Si una empresa puede contratar una herramienta de IA en minutos, pero necesita esperar varios días para liquidar el pago internacional asociado, existe una desconexión evidente entre la velocidad de la economía digital y la infraestructura financiera que la soporta. Las stablecoins permiten cerrar esa brecha al facilitar pagos internacionales más rápidos, trazables y eficientes a medida que las empresas se vuelven más digitales y globales.



