Durante cerca de ocho décadas, las Cajas de Compensación Familiar han consolidado un modelo solidario que, con los aportes de las empresas, beneficia a más de 20 millones de colombianos mediante subsidios y servicios que contribuyen al bienestar y la movilidad social.
En el marco del 36 Congreso Nacional de las Cajas de Compensación Familiar, “Creemos, Creamos. Lo que nos mueve”, Valora Analitik conversó con Adriana Guillén, presidenta ejecutiva de Asocajas, sobre la contribución del Sistema al país, su capacidad de respuesta desde los territorios y las transformaciones que marcarán el futuro de la protección social.
¿Cuál ha sido el principal aporte del Sistema de Compensación Familiar al país y cómo se proyecta hacia el futuro?
Las Cajas constituyen uno de los principales patrimonios sociales de Colombia. Durante cerca de ocho décadas, los aportes de las empresas se han traducido en subsidios y servicios que hoy benefician a más de 20 millones de personas.
El valor del Sistema está en su capacidad redistributiva y en las oportunidades que genera para los trabajadores y sus familias. Las Cajas han consolidado una infraestructura social, experiencia y conocimiento de los territorios que les permiten responder a necesidades muy distintas.
Hoy tenemos la oportunidad de seguir fortaleciendo ese modelo. Para hacerlo, necesitamos comprender cómo está cambiando la composición de las familias, cómo evoluciona nuestra población y cuáles son las nuevas realidades del mercado laboral. Esa información es fundamental para orientar y focalizar mejor los servicios y subsidios, de manera que respondan a las necesidades de las personas en las diferentes etapas de su vida.
Uno de los propósitos del Congreso es analizar estas transformaciones y la manera de aprovechar las capacidades del Sistema para seguir generando bienestar y movilidad social.
¿Qué está mostrando el Pulso a la Formalidad sobre la situación de los trabajadores en las regiones?
En las próximas mediciones, el Pulso nos permitirá analizar el impacto del terremoto de agosto sobre el empleo formal en las regiones afectadas, particularmente en el Eje Cafetero, que venía registrando un comportamiento favorable. Esta información será importante para dimensionar los efectos de la emergencia y orientar las acciones de recuperación.
La formalidad es fundamental para el acceso de los trabajadores y sus familias a mecanismos de protección social. Por eso necesitamos fortalecer las condiciones para generar y sostener empleo formal y conectar mejor la formación con las necesidades del mercado laboral.
Las agencias de empleo de las Cajas reciben cerca de un millón de vacantes al año. Esa información nos permite identificar las competencias que requieren las empresas y orientar programas de formación que amplíen las oportunidades laborales de las personas.
Colombia está envejeciendo y las familias están cambiando. ¿Qué oportunidades identifica para la evolución del Sistema?
La transición demográfica nos invita a revisar cómo acompañamos a las personas durante las distintas etapas de su vida.
Hoy la cuota monetaria del subsidio familiar beneficia, bajo determinadas condiciones, a adultos mayores que dependen económicamente de un trabajador afiliado. Estamos estudiando alternativas para fortalecer esa protección, incluida su posible articulación con el pilar solidario de la reforma pensional.
Al mismo tiempo, la economía silver abre oportunidades para promover la participación económica y social de las personas mayores, reconocer sus capacidades y desarrollar servicios que respondan a sus necesidades.
Es una transformación que abordaremos en el Congreso, porque queremos contribuir a que Colombia se prepare para una sociedad que vive más años y cuyas necesidades están cambiando.
La vivienda es uno de los principales servicios del Sistema. ¿Cómo están contribuyendo las Cajas a facilitar el acceso de las familias?
Las Cajas han mantenido un papel fundamental en el acceso a vivienda de interés social y prioritario, con un promedio anual de entre 55.000 y 60.000 subsidios, por recursos cercanos a $1,8 billones.
Estamos dispuestos a trabajar de manera articulada con el Ministerio de Vivienda en la política habitacional que se impulse en el marco del programa Casa Milagro, surgido de una propuesta construida de manera conjunta por las Cajas de Compensación Familiar, el sector bancario y los constructores. El propósito es contribuir a la atención de la emergencia y a la recuperación de las familias afectadas, sin perder de vista el déficit habitacional preexistente y la necesidad de seguir avanzando en soluciones que amplíen el acceso a una vivienda digna para más hogares.
La vivienda es una herramienta de construcción de patrimonio y movilidad social. Por eso necesitamos fortalecer la articulación entre los diferentes actores y ampliar las soluciones de adquisición, mejoramiento y arrendamiento.
El terremoto de agosto evidenció la importancia de la presencia territorial de las Cajas. ¿Qué papel están cumpliendo en la recuperación?
Las Cajas demostraron su capacidad de respuesta desde los primeros días de la emergencia, con acciones de atención humanitaria, acompañamiento psicosocial, vivienda, protección del empleo y recuperación de la actividad empresarial.
A poco más de un mes del terremoto, solo Comfamiliar Risaralda y Comfandi habían movilizado más de $40.500 millones, a los que se sumaron los aportes solidarios de Cajas de otras regiones.
Ahora estamos concentrados en acompañar la recuperación de las condiciones de vida y de trabajo de las familias afectadas. Los instrumentos adoptados por el Gobierno nacional permitirán movilizar recursos del Sistema para apoyar a los trabajadores cesantes afectados por la emergencia y, a través del subsidio de vivienda, contribuir al cierre financiero de las soluciones habitacionales de los hogares damnificados.
Reconocemos la articulación con los ministerios del Trabajo y de Vivienda para avanzar en este propósito y aprovechar la experiencia de las Cajas en procesos de recuperación y reconstrucción.
Asocajas ha insistido en fortalecer la inspección, vigilancia y control. ¿Qué considera fundamental para avanzar en ese propósito?
La supervisión rigurosa es indispensable para proteger los recursos del Sistema y garantizar que las Cajas cumplan su función social.
Hemos planteado que las intervenciones deben ser medidas excepcionales y temporales, sustentadas en criterios técnicos, causales claras, objetivos verificables y garantías de debido proceso.
La Sentencia C-298 de 2025 de la Corte Constitucional representa una oportunidad para avanzar hacia un régimen de inspección, vigilancia y control más moderno, proporcional y eficaz.
Consideramos fundamental fortalecer los mecanismos preventivos, establecer condiciones claras para la terminación de las intervenciones y garantizar el seguimiento a la gestión de los interventores.
Desde Asocajas estamos dispuestos a contribuir a la construcción de ese marco institucional, que debe proteger los recursos del Sistema y fortalecer la confianza en sus entidades.
El Congreso Nacional de las Cajas de Compensación Familiar abordará temas como productividad, educación, tecnología y demografía. ¿Qué relación tienen estas conversaciones con el futuro de las Cajas?
Son transformaciones que inciden directamente en la vida de los trabajadores y sus familias.
La tecnología está cambiando las competencias laborales; el envejecimiento plantea nuevas necesidades de protección; la educación debe responder a las oportunidades de los territorios, y la productividad influye en la generación de empleo formal.
Por eso reuniremos en Cartagena a representantes del Gobierno, líderes empresariales, autoridades económicas y expertos nacionales e internacionales, entre ellos Leonardo Villar, gerente general del Banco de la República; Simone Cecchini, de la Cepal; Olga Lucía Acosta, codirectora del Banco de la República; Pablo Ibarrarán, del BID, y analistas como Sandra Borda y Manuel Muñiz.
Queremos conectar esas perspectivas con la experiencia de las Cajas, identificar oportunidades de articulación y construir respuestas que contribuyan al bienestar de las familias y al desarrollo de los territorios.
¿Qué espera que deje el 36 Congreso Nacional de las Cajas de Compensación Familiar?
Queremos que sea un espacio para reconocer lo que hemos construido como Sistema y proyectar su contribución al país.
Tenemos cerca de ocho décadas de experiencia, capacidades institucionales y conocimiento de los territorios. Ese patrimonio nos permite seguir desarrollando soluciones frente a las necesidades de los trabajadores y sus familias.
El lema del Congreso, “Creemos, Creamos. Lo que nos mueve”, recoge esa convicción. Creemos en el valor de nuestro Sistema y en la capacidad de las Cajas para seguir creando oportunidades.
Esperamos que las conversaciones de Cartagena nos permitan compartir conocimiento, fortalecer alianzas y avanzar en respuestas concretas que contribuyan al bienestar y la movilidad social de los colombianos.




