Collective Mining le puso por primera vez cifras oficiales a lo que lleva cuatro años perforando en Caldas. La compañía, que cotiza en Toronto y Nueva York, publicó el maiden mineral resource estimate —su primer informe de recursos minerales— del depósito Apolo, en el proyecto Guayabales: un yacimiento polimetálico de 5,41 millones de onzas de oro equivalente (AuEq) entre indicados e inferidos.
«Un informe de recursos y reservas es una especie de notarización sobre la presencia de mineral», explicó a Valora Analitik Omar Ossma, presidente de Collective Mining. «Es imposible ver con exactitud qué hay debajo del subsuelo», por lo que la industria maneja categorías según el grado de certeza: recursos inferidos, indicados y medidos.
Las cifras del yacimiento en Caldas
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El informe reporta 2,58 millones de onzas AuEq en recursos indicados (37,0 millones de toneladas a 2,17 g/t) y 2,83 millones de onzas en inferidos (48,2 millones de toneladas a 1,83 g/t).
Por metal, Apolo contiene en indicados 1,64 millones de onzas de oro, 29 millones de plata, 115 millones de libras de cobre y 389.000 unidades métricas de trióxido de tungsteno (WO₃); y en inferidos, 2,47 millones de onzas de oro, 13 millones de plata, 32 millones de libras de cobre y 108.000 unidades de WO₃.
Ossma hizo una cuenta rápida —que, advirtió, no equivale a lo que efectivamente se minaría—: a US$5.000 la onza, esos 5,4 millones de onzas suman unos US$27.000 millones en metal contenido.
Dos datos explican por qué la compañía habla de un yacimiento de talla mundial. El strip ratio de 3,4:1 —relación entre estéril y mineral aprovechable en el tajo— es bajo, lo que mejora los indicadores económicos. Y la Ramp Zone, la parte más profunda del depósito, tiene leyes cercanas a 5 g/t AuEq: allí está el 37 % de las onzas inferidas en apenas el 13 % del tonelaje.
Un detalle clave: la base de datos se cerró el 31 de marzo de 2026. «Desde el día de corte hasta hoy tenemos casi 40.000 metros de perforación» que no entraron en el cálculo, señaló Ossma.
La campaña de 2026 apunta a 90.000 metros y quedan entre 35.000 y 40.000 por perforar.
«Nos encantaría que el yacimiento fuera de más de 10 millones de onzas, pero para eso tenemos que seguir perforando».
El presidente ejecutivo de la compañía, Ari Sussman, fue más allá: es, dijo, el mayor descubrimiento en etapa de recursos en Colombia desde Buriticá, hace más de una década.
El informe completo reportado por Collective Mining se puede leer haciendo clic aquí.
Tungsteno: el mineral crítico que no estaba en la despensa
Ossma insistió en un punto que va más allá del oro. «Oro y plata tenemos en este país, sin duda; Marmato tiene 500 años de historia en metales preciosos. Pero los metales críticos no era una cosa que estuviéramos ni siquiera contemplando».
El tungsteno —insumo estratégico en defensa, herramientas y electrónica, con un mercado dominado por China— entra así al inventario minero colombiano.
La inversión: US$1.000 millones y 4.000 empleos
Collective Mining ya invirtió cerca de US$250 millones solo en exploración. Sin dar una cifra definitiva de CapEx, Ossma estimó que construir la mina «se puede aproximar a la cifra de los US$1.000 millones»: movimientos de tierra, infraestructura, metalmecánica, combustibles y mano de obra durante dos a tres años de obra.
Esa etapa generaría entre 3.000 y 4.000 empleos. La compañía apunta a una planta de 15.000 toneladas por día —el triple de las 5.000 t/día que construye su vecina Aris Mining en Marmato, que aspira a producir cerca de 200.000 onzas al año— y a una producción de entre 350.000 y 400.000 onzas de oro al año, que a US$5.000 estimados en la onza implicaría ingresos anuales cercanos a US$1.750 millones y entre US$230 y US$400 millones anuales en impuestos.
El calendario y la ventana política
Collective Mining anunció que proyecta radicar su licencia ambiental en el segundo semestre de 2027. Antes vienen un túnel de exploración subterránea en el cuarto trimestre de 2026, la actualización de recursos en el primer trimestre de 2028, la Evaluación Económica Preliminar (PEA) en el segundo semestre de 2028 y la factibilidad a mediados de 2029.
Ossma fue explícito sobre por qué publicaron el informe ahora: «Es un abono al proceso anticipado de licenciamiento (…) por todo lo que está ocurriendo con esta nueva administración, en el sentido de que estamos viendo que nuevamente es un gobierno prosector, prominería». Y agregó: «Afuera se está viendo que Colombia puede ser un destino bastante atractivo para traer inversión extranjera directa«.
Ossma detalló la secuencia que maneja la compañía: si radican en agosto de 2027 y el trámite ambiental toma cerca de un año —»un proceso de licenciamiento en Colombia, que incluso es uno de los más eficientes; las autoridades son bien juiciosas y cumplen sus términos»—, hacia agosto de 2028 estarían listos para entrar en construcción y el proyecto podría estar produciendo en 2030.
«Pero todo esto depende de que se cumplan esos hitos hacia adelante», advirtió.
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