Entrevista | Fiduciaria Central: “la confianza es el principal activo para atraer inversión de largo plazo a las regiones”

Carolina Escobar, presidente de Fiduciaria Central, abordó los retos que vienen para el sector a puertas de materializarse la descentralización en Colombia.

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En Colombia, el desarrollo regional ha cobrado mayor protagonismo dentro de la agenda pública, y en medio de esa apuesta, se revelan los retos para estructurar y ejecutar proyectos que impulsen su desarrollo.

En ese contexto, Valora Analitik conversó con Carolina Escobar, presidenta de Fiduciaria Central, quien explicó el papel que puede desempeñar el sector fiduciario para facilitar esa articulación, y como herramientas de administración de recursos y esquemas fiduciarios pueden contribuir a fortalecer la transparencia, brindar mayor confianza a inversionistas y empresas, y apoyar la ejecución de proyectos estratégicos en las regiones.

El nuevo Gobierno ha planteado una mayor descentralización y un modelo de desarrollo desde las regiones. ¿Qué mecanismos fiduciarios pueden convertirse en herramientas clave para estructurar y acelerar proyectos regionales con participación del sector privado?

Más que hablar de instrumentos, este es un momento para hablar de un nuevo modelo de desarrollo. Gobernar desde las regiones significa reconocer que cada territorio tiene necesidades, oportunidades y vocaciones distintas, y que las soluciones deben construirse desde allí, con una mayor articulación entre el sector público, el sector privado, la academia y las comunidades.

Los mecanismos fiduciarios son una herramienta para hacer posible esa articulación. Permiten administrar los recursos con transparencia, reglas claras y seguridad jurídica, facilitando que diferentes actores participen alrededor de un mismo proyecto con confianza y una adecuada distribución de responsabilidades.

Colombia ya cuenta con experiencias exitosas que demuestran que esa colaboración es posible. Obras por Impuestos, por ejemplo, ha evidenciado que cuando el Estado y las empresas trabajan alrededor de un propósito común, es posible acelerar inversiones que generan desarrollo, competitividad y bienestar para los territorios. Más que un mecanismo específico, representa una forma de construir alianzas público-privadas sin ánimo de lucro con un enorme retorno social.

Si el desarrollo va a construirse desde las regiones, necesitaremos instituciones que generen confianza y mecanismos que permitan que el capital, el conocimiento y las capacidades se encuentren para transformar los proyectos en resultados.

¿Qué papel deberían asumir los industriales y el sector empresarial para movilizar recursos hacia infraestructura, vivienda, servicios públicos y desarrollo productivo?

Creo que el mayor aporte que hoy puede hacer el sector empresarial a las regiones no es únicamente su capital. Es compartir sus capacidades.

Las empresas colombianas han desarrollado durante décadas conocimientos muy valiosos en planeación, ejecución de proyectos, gestión de riesgos, contratación, innovación y medición de resultados. Ese conocimiento representa un activo para el país y puede contribuir significativamente a fortalecer las capacidades de muchos territorios que hoy enfrentan limitaciones para desarrollar proyectos de gran complejidad.

La descentralización exige un nuevo tipo de liderazgo empresarial. Las compañías no solo pueden aportar inversión; también pueden transferir conocimiento, compartir buenas prácticas y contribuir a fortalecer la capacidad institucional de las regiones. Esa generación de valor es, muchas veces, tan importante como los recursos financieros.

Este es además un momento decisivo del año. Los proyectos que marcarán la inversión regional de los próximos años y sobre todo la próxima vigencia de OXI comienzan a construirse desde ahora. Es el momento para que gobernaciones, alcaldías y empresarios construyan el pipeline y preparen iniciativas sólidas que respondan a las prioridades de cada territorio para aprobación el primer trimestre del 2027.

Departamentos como Antioquia se han consolidado como referentes en el aprovechamiento de Obras por Impuestos, gracias a una combinación de liderazgo institucional, articulación con el sector empresarial y capacidad para estructurar proyectos. También se destacan Casanare y Putumayo, que han logrado aprovechar este mecanismo para impulsar inversiones estratégicas en sus territorios.

El siguiente desafío del país es fortalecer las capacidades de departamentos con enormes necesidades de desarrollo, como Chocó, Guaviare y Vaupés, para que puedan acceder con mayor facilidad a estos instrumentos. El objetivo no es que unas regiones avancen más que otras, sino que las buenas prácticas, el conocimiento y la experiencia se compartan, permitiendo que cada vez más territorios transformen sus necesidades en proyectos que mejoren la calidad de vida de sus comunidades.

Cuando el sector privado comparte conocimiento y capacidades, el desarrollo deja de depender únicamente de los recursos disponibles y comienza a construirse sobre la confianza y la colaboración.

¿Cómo puede el sector fiduciario contribuir a generar mayor confianza, transparencia y seguridad jurídica para que empresas nacionales e inversionistas participen activamente en proyectos estratégicos de las regiones?

La confianza es el principal activo para atraer inversión de largo plazo.

El sector fiduciario aporta esa confianza mediante patrimonios autónomos, esquemas de administración independientes, trazabilidad de los recursos, controles permanentes y reglas claras para todos los participantes. Esa institucionalidad reduce la incertidumbre y ofrece seguridad tanto al sector público como al privado durante la ejecución de los proyectos.

Fiduciaria Central
Foto: Fiduciaria Central

Pero la confianza también se construye generando espacios de articulación. Muchas veces los recursos existen, las necesidades son evidentes y las empresas tienen la voluntad de participar. El reto consiste en conectar esos intereses bajo una gobernanza clara que permita avanzar con transparencia, eficiencia y objetivos compartidos.

Cuando existen instituciones sólidas y mecanismos que generan confianza, aumenta la disposición de las empresas y de los inversionistas para participar en proyectos que transforman las regiones y generan desarrollo sostenible.

Desde la experiencia de Fiducentral, ¿qué instrumentos financieros y esquemas de administración de recursos deberían fortalecerse para cerrar esas brechas y garantizar una ejecución más eficiente?

Desde nuestra experiencia, Colombia cuenta con instrumentos que han demostrado su capacidad para movilizar recursos hacia el desarrollo regional. El desafío hoy no es únicamente ampliar su alcance, sino fortalecer las capacidades que permitan ejecutarlos con excelencia, transparencia y oportunidad.

En Fiducentral hemos entendido que el desarrollo de las regiones exige mucho más que la administración de recursos. Por eso hemos venido construyendo capacidades especializadas para convertirnos en un aliado estratégico de los gobiernos territoriales y del sector empresarial.

Nuestra Unidad de Gestión Exclusiva de Obras por Impuestos, integrada por ingenieros, abogados, especialistas financieros y otros perfiles técnicos, administra integralmente la ejecución de los proyectos desde la constitución del patrimonio autónomo hasta su liquidación. Es una unidad que crece cada año en talento, experiencia y capacidades, acompañando un mecanismo que se ha consolidado como un referente de colaboración entre el sector público y el privado.

Al mismo tiempo, hemos fortalecido nuestra oferta de soluciones de inversión con iniciativas como el Fondo Axios, concebido como una plataforma para la administración profesional, rentable y responsable de los recursos. Creemos que la rentabilidad financiera y el desarrollo territorial no son objetivos excluyentes, sino complementarios.

Más allá de nuestra función fiduciaria, hemos promovido espacios de diálogo y articulación entre empresas y entidades públicas, convencidos de que el desarrollo regional requiere instituciones capaces de construir puentes de confianza. Ese es el papel que creemos debe asumir hoy el sector financiero: conectar proyectos, recursos y capacidades para acelerar el crecimiento de las regiones.

Si Colombia busca que el crecimiento económico nazca desde las regiones, ¿qué condiciones institucionales, regulatorias y de articulación entre el Gobierno, los gobiernos territoriales y el sector privado considera indispensables para que ese modelo realmente genere desarrollo sostenible y atraiga inversión de largo plazo?

El crecimiento desde las regiones exige una nueva forma de trabajar. No basta con descentralizar competencias; es necesario fortalecer las capacidades institucionales de los territorios y construir una relación mucho más estrecha entre el Gobierno Nacional, los gobiernos locales, el sector empresarial, la academia y las instituciones que acompañan el desarrollo.

Se requieren reglas de juego estables, seguridad jurídica, planeación de largo plazo y una mayor capacidad para estructurar y ejecutar proyectos estratégicos. Pero, sobre todo, se necesita una cultura de colaboración donde cada actor aporte desde sus fortalezas.

También es importante trabajar en las fortalezas diferenciales que tiene cada región, no todas cuentan con las mismas condiciones pero si podemos asegurar que si tienen muchas riquezas por explotar.  Desde ubicaciones logísticas privilegiadas, tierras fértiles, mano de obra, herencias agrícolas, etc.  Los planes y proyectos deberán desarrollarse a la medida para encontrar el máximo potencial productivo.

Estoy convencida de que Colombia tiene el talento, el capital y los instrumentos para acelerar el desarrollo regional. El gran reto es articular esas capacidades alrededor de un propósito común. Gobernar desde las regiones significa entender que el desarrollo deja de ser una responsabilidad exclusiva del Estado y se convierte en una construcción colectiva.

El mayor activo que puede aportar el sector privado no es únicamente la inversión. Es su capacidad para ejecutar, innovar, transferir conocimiento y construir confianza junto al sector público. Cuando logramos esa articulación, las regiones dejan de ser una promesa y se convierten en el principal motor del crecimiento económico, la competitividad y el bienestar del país.