El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto dejó una emergencia que va mucho más allá de la atención inmediata. En Chocó, donde estuvo el epicentro en San José del Palmar, las autoridades han tenido que responder a daños en viviendas, dificultades de acceso y problemas de conectividad, mientras las comunidades comienzan a enfrentar una etapa igualmente compleja: la recuperación.
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La gobernadora de Chocó, Nubia Carolina Córdoba-Curi, señaló que 29 de los 31 municipios del departamento resultaron afectados y reportó 13 personas fallecidas y aproximadamente 150 heridas en el balance departamental.
En ese escenario, la Corporación Manos Visibles puso en marcha el Fondo de Reconstrucción S.O.S. Pacífico, una iniciativa que busca canalizar donaciones y articular organizaciones locales, liderazgos y asistencia técnica para atender necesidades de Chocó y Buenaventura.
La estrategia concentra inicialmente los recursos en cuatro frentes: salud mental, recuperación de viviendas, protección de la niñez y conectividad comunitaria. La organización sostiene que la reconstrucción debe apoyarse también en las capacidades que ya existen en los territorios y no limitarse al envío de ayudas.
Ayudas ya comenzaron a llegar a Chocó
La iniciativa ya pasó de la fase de organización a la movilización de ayuda humanitaria. En articulación con EAFIT y las organizaciones Jóvenes Creadores del Chocó y JMD La Voz, Manos Visibles informó que una primera tractomula llegó a Quibdó sobre las 10:00 a. m. del 14 de agosto con 35 toneladas de ayudas destinadas a atender la emergencia.
A esta operación se suma un componente aéreo coordinado junto con la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el Fondo Pacífico y el Banco de Alimentos. El objetivo es trasladar hasta San José del Palmar, epicentro del terremoto, 11 toneladas de alimentos equivalentes a 1.000 paquetes alimentarios, además de 3 toneladas de agua.
La operación busca superar una de las principales dificultades que enfrenta el municipio: las condiciones de acceso. La organización señala que esta articulación pretende convertir recursos y capacidades institucionales y territoriales en una respuesta concreta para las comunidades afectadas.

La ayuda humanitaria ya empezó a llegar a las zonas más afectadas. La operación contempla la movilización de 46 toneladas de ayudas, con envíos dirigidos tanto a Quibdó como a San José del Palmar. En Quibdó ya fueron recibidas 35 toneladas, mientras que hacia el municipio donde se ubicó el epicentro del terremoto fueron despachadas 11 toneladas de alimentos y tres toneladas de agua, además de 1.000 paquetes alimentarios.
Salud mental, una de las prioridades
El primer frente del fondo será la atención de la salud mental. Manos Visibles trabajará junto con MentalMente, organización creada en 2022 en Quibdó y fortalecida durante más de tres años por la corporación.
La meta es acompañar a las comunidades afectadas por el terremoto, atender los procesos de duelo y brindar herramientas para afrontar el impacto emocional que deja una emergencia de esta magnitud.
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Durante los próximos tres meses, los recursos permitirán financiar atención psicológica y psiquiátrica presencial prioritaria, servicios desde la Clínica MentalMente en Quibdó, desplazamiento de profesionales hacia distintos municipios y una línea gratuita de atención articulada con INEL Medellín.
Magda Rodríguez, CEO de MentalMente, resumió la dimensión de esta prioridad: “Un terremoto mueve la tierra y el alma. En el Chocó sabemos lo que es sentir miedo. La salud mental en estos momentos es indispensable: necesitamos reconstruirnos por dentro para seguir reconstruyendo al Chocó”.
¿Qué pasará con las viviendas afectadas?
El segundo frente estará dirigido a la recuperación de hogares que tengan daños no estructurales en Chocó y Buenaventura.
El programa Espacios de Vida contempla intervenciones en muros, fachadas y otros elementos afectados, pero únicamente después de una evaluación técnica de cada inmueble. La organización aclara que no intervendrá viviendas que tengan daños estructurales o que representen un riesgo para sus habitantes.

La intervención será articulada con la Escuela Taller de Buenaventura, profesionales de arquitectura, organizaciones comunitarias y una red de mujeres del territorio. La primera etapa estará dirigida a viviendas priorizadas y podrá ampliarse a medida que lleguen nuevos recursos al fondo.
Esto marca una diferencia importante frente a una respuesta basada únicamente en entregar materiales: la propuesta combina recursos con evaluación técnica y conocimiento local, para evitar que las familias intervengan por su cuenta estructuras que puedan representar un peligro.
Protección para niños, niñas y adolescentes
La tercera prioridad será el Tejido Social, con énfasis en niñas, niños, adolescentes, madres gestantes y sus familias, grupos que pueden enfrentar impactos particulares durante una emergencia.
Manos Visibles plantea financiar procesos de acompañamiento psicosocial y fortalecimiento comunitario junto con organizaciones locales. La intervención priorizará comunidades de Istmina, Medio Atrato, Condoto, Medio San Juan, la zona norte de Quibdó, municipios aledaños y Buenaventura, especialmente donde la ayuda haya sido insuficiente o existan mayores barreras de acceso.
Además del acompañamiento psicosocial, la iniciativa contempla gestionar la adquisición y entrega de insumos y ayudas esenciales de acuerdo con las necesidades identificadas entre las familias priorizadas.
Conectividad para comunidades aisladas
El cuarto componente responde a un problema que se vuelve crítico durante una emergencia: la dificultad para comunicarse y acceder a información.
Manos Visibles plantea crear Centros de Conectividad comunitarios junto con organizaciones de su red. Estos espacios tendrán como una de sus funciones centrales reunir información sobre las ayudas disponibles y facilitar que las comunidades puedan acceder efectivamente a ellas.
También servirán como puntos de comunicación ante nuevas réplicas, fallas en el servicio eléctrico u otras situaciones de emergencia, permitiendo a las personas contactar a sus familiares, reportar necesidades y hacer visible la situación de sus territorios.
Los centros tendrán antenas satelitales y paneles solares, con el objetivo de que las capacidades instaladas puedan mantenerse más allá de la emergencia inmediata.

La organización sostiene que los primeros aportes ya permitieron poner en marcha el Fondo de Reconstrucción S.O.S. Pacífico, pero advierte que la ampliación de su alcance dependerá de la llegada de nuevos recursos.
Paula Moreno, presidenta de Manos Visibles, destacó el papel de las organizaciones locales en la respuesta: “Vamos a reconstruir el territorio con el liderazgo de las organizaciones chocoanos que, como MentalMente, Escuela Taller de Buenaventura entre otros, que han sido luz y esperanza”.
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La corporación señala que lleva más de 16 años trabajando en el fortalecimiento de liderazgos y cerca de 300 organizaciones en el Pacífico. Bajo esa experiencia, plantea que la reconstrucción debe involucrar a quienes conocen directamente las necesidades de cada territorio.
Las personas, empresas y organizaciones interesadas en apoyar el fondo pueden realizar donaciones nacionales o internacionales mediante la plataforma habilitada por Manos Visibles, que recibe pagos con tarjetas débito y crédito y mediante PSE.
Donar al Fondo de Reconstrucción S.O.S. Pacífico




