Reserva Natural El Edén, un santuario de flora y fauna en Cocorná, Antioquia

Lo que inició como una problemática en un centro recreativo se transformó en un proyecto sostenible ambiental para proteger la naturaleza.

En el 2021 se cumplieron cinco años desde que la cooperativa Confiar tomó la decisión de transformar el centro recreativo El Paraíso en la Reserva Natural el Edén, en el corazón del municipio de Cocorná, Antioquia, en Colombia. Confiar es la única cooperativa en Colombia que tiene una reserva natural, que conserva 43 hectáreas de bosque húmedo tropical, que está en peligro de extinción, indicó la entidad al hacer un balance del proyecto de medio ambiente en la región. Vea más en Valora Sostenible.

El Edén se ha convertido en uno de los ejemplos de protección de la naturaleza del municipio de Cocorná, situado al oriente del departamento de Antioquia, que en 2020 fue declarado reserva natural de la sociedad civil por Parques Nacionales Naturales de Colombia. 

En esta zona habitan aproximadamente 168 especies de fauna y más de 80 de flora, las cuales hacen parte del plan de restauración para la conservación de la biodiversidad.     

“En Confiar, diariamente realizamos miles de transacciones financieras con sentido solidario, y en esa senda, hicimos realidad una de las transferencias solidarias más importantes con el medio ambiente: transformar el centro recreativo El Paraíso en la Reserva Natural El Edén”, indicó la empresa al hacer un balance de los resultados de este proyecto de responsabilidad ambiental.

En 2017 el Consejo de Administración tomó esta decisión, y desde entonces Confiar ha invertido más de $900 millones en la adecuación del terreno para que la naturaleza se regenere, se implementan procesos de restauración y de formación ambiental con las comunidades vecinas del territorio.  

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Transformación y restauración de El Edén

Inicialmente el proyecto consistía en un terreno de 12 hectáreas ubicadas en el municipio de Cocorná que se ampliaron a 43 hectáreas; con esto se buscó la integralidad del bosque húmedo tropical para proteger su tierra, fauna, flora y fuentes hídricas. Con la transformación de la infraestructura se liberó la quebrada subterránea, se devolvió la zona de inundación al río Calderas y fueron suspendidos el corte de las zonas verdes para que la propia naturaleza se regenere y retornen especies de flora y fauna

Así se ha evidenciado brotes de especies pioneras intermedias claves en procesos de sucesión y regeneración, como el Carbonero (albizia carbonaria), Yarumo (Cecropia sp.), Guamo machete (Inga spectabilis) y Chingale (Jacaranda copaia). La protección de este bosque húmedo tropical permite la conservación del hábitat de reptiles, mamíferos, anfibios y aves como la guacharaca colombiana (Ortalis columbiana), el capito (Capito hypoleucus) y la había ceniza (Habia gutturalis), entre otros.

Bioingeniería y tratamientos alternativos en la reserva

Además de los procesos de clasificación y conservación de las especies de flora y fauna que habitan la reserva, este espacio ha sido propicio para el trabajo conjunto con las comunidades de la zona en torno a la recuperación y tratamiento de las fuentes hídricas, protección de la reserva y tecnologías que ofrece la bioingeniería para la estabilización de taludes que son comunes en este territorio y que en Confiar desarrollaron en alianza con la Corporación Penca de Sábila.

“Con bioingeniería, aplicamos tratamientos alternativos con material vegetal de la zona y materiales reciclados a los tres taludes que se ubican en la Autopista Medellín Bogotá. El talud de mayor dimensión es de 60 metros de altura, lo que equivale a un edificio de 15 pisos aproximadamente”, explicó la cooperativa.

Tradicionalmente, un talud de esta envergadura requiere una gran inversión de sacos de cemento y grandes cantidades de hierro.  En El Edén se ha logrado restaurar los tres taludes y prevenir deslizamientos, mediante técnicas de bioingeniería y tratamientos alternativos: se utilizaron más de 1.000 llantas recicladas, material vegetal de la Reserva como bambú, hojas de palma, semillas y arena del mismo talud para el relleno de cárcavas, la construcción de geoceldas y el recubrimiento vegetal.

Con la comunidad académica, campesina y ambientalista avanzan procesos de educación, restauración y conservación de la biodiversidad, así como la implementación de prácticas sostenibles. Ejemplo de ello es el Vivero Escuela, un espacio para el alojamiento y manejo de plántulas, la preparación de abonos orgánicos, la reproducción de plantas nativas y la producción de insumos para aplicar técnicas de la bioingeniería.

“La Reserva Natural El Edén es la reivindicación que hacemos en nombre de todas las personas asociadas a Confiar, en un acto de responsabilidad con el medio ambiente y la vida, un aporte colectivo a la naturaleza en la reafirmación de que juntos podemos generar verdaderos cambios”, puntualizó la cooperativa.

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