Los 4 tipos de objetivos financieros para lograr sus metas

Foto: Invest in Bogota

Para alcanzar la anhelada libertad financiera, Nu Colombia da las claves más importantes para definir los objetivos financieros y trazar un plan realmente efectivo. Vea más en finanzas personales.

Todas las personas tienen planes que persiguen a lo largo de la vida y, generalmente, la gran mayoría comparten un punto en común: el componente económico. Trazar un plan financiero es básico en estos escenarios, pero fijar objetivos financieros de forma efectiva hace la diferencia.

El primer paso es tener claridad de que éstos sean reales y factibles. Para lograrlo, es necesario hacer un diagnóstico muy claro de la salud financiera, es decir determinar, de forma honesta, las capacidades de gasto y ahorro para establecer un punto de partida. 

Posteriormente, seguir la ruta que estos marcan como si fuesen un compás de navegación, lo que implica hacerlo al pie de la letra. Es aquí cuando la claridad y el control sobre las finanzas se vuelve importante, dado que, con base a estos datos, se podrán tomar decisiones a lo largo de la ejecución del plan. 

¿Cómo hacerlo?

De acuerdo con Nu Colombia, es importante empoderar a los colombianos para que retomen el control de sus finanzas. A continuación, estos son algunos de los objetivos que se deben establecer para alcanzar metas personales que implican gastos y brinda ideas de cómo abordarlos:

Objetivos concretos

Las metas deben ser precisas y bien definidas. Hay que evitar conceptos subjetivos que no brinden caminos concretos, como por ejemplo: “Quiero estar mejor”.

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La idea es entender qué específicamente brindará esa mejoría o, por poner un ejemplo más claro, no es lo mismo querer “Ahorrar para la vejez”, que comenzar un programa de ahorro formal y voluntario por, el 3% del sueldo mensualmente.

El ahorro debe ser un hábito y hay que ponerle un nombre para que tenga propósito.

Recordar que los objetivos siempre deben ser específicos, medibles, alcanzables, realistas y enmarcados en un tiempo. En este ejemplo se evidencia una clara diferencia donde se contempla una táctica específica: los aportes voluntarios.

Objetivos cuantificables

Para saber que se ha alcanzado la meta será necesario cuantificar el esfuerzo desde el principio. Esto se traduce a que siempre se deben determinar cifras específicas que se asignan a estos objetivos concretos.

En el ejemplo anterior, el 3% brinda una cifra que permite dimensionar el tamaño del supuesto objetivo mensual. Esa cifra también ayudará a saber las repercusiones sobre la economía personal en el día a día y la duración que se podrá asignar a la estrategia.

Aunque cueste un esfuerzo extra, llevar un control de ingresos y gastos es fundamental.
Objetivos alcanzables

Otro aspecto para tomar en cuenta es comprobar que los números que se cuantifiquen en los objetivos financieros sean factibles; esto dicho respecto de la capacidad financiera y la salud de la economía de cada persona. El caso es tomar decisiones sin afectar la calidad de vida.

Objetivos fechados

Se dice que la gran diferencia entre un sueño y un objetivo es la fecha. Definir tiempos específicos para cada estrategia, de esta forma el compromiso se formaliza y la capacidad de planificación se incrementa, al tener visibilidad de la agenda de las finanzas.

Tener claridad sobre los objetivos financieros es también saber cuáles son las herramientas más adecuadas para lograrlos. Es clave buscar productos financieros que brinden claridad y transparencia absoluta, pero sobre todo, que ayuden a recuperar el control del dinero.

Pensar en un viaje o un estudio en el exterior es una buena manera de empezar a ahorrar. Foto: Pixabay

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