Hacia una economía de Colombia más cooperativa

Por: Carlos Acero Presidente de Confecoop

Las cooperativas aportan soluciones concretas a los principales retos socioeconómicos que enfrenta la sociedad. Facilitan la organización de las personas para autogestionar su desarrollo; crean y sostienen trabajo digno, de calidad y sostenible; promueven la inclusión social, económica y financiera; estimulan el ahorro y el crédito popular, a través del cual financian el desarrollo local y el emprendimiento productivo; facilitan procesos de formalización laboral y empresarial; generan condiciones que favorecen la igualdad de oportunidades para todos; contribuyen a la reactivación económica e impulsan el desarrollo, la vida y actividad rural.

Tambien son reconocidas, junto con las demás organizaciones y empresas de la economía social y solidaria -ESS-, como generadoras de bienes públicos o colectivos, como la democracia, la participación ciudadana y comunitaria, la educación, la gestión colectiva de la propiedad, la responsabilidad con la comunidad. Por su naturaleza y características facilitan la organización e integración económica de los jóvenes y promueven la inclusión y la equidad de género.

Las cooperativas son empresas que ponen al ser humano en el centro de sus preocupaciones. Son de propiedad de sus miembros quienes las controlan democráticamente con el fin de alcanzar objetivos sociales y económicos comunes. Se rigen por los principios de equidad y justicia, generando usualmente trabajo y prosperidad en el largo plazo. Son gestionadas por productores, usuarios o trabajadores y funcionan bajo la regla de “un asociado, un voto”.

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Ofrecen soluciones innovadoras en diversas áreas de la economía, así como en desafíos sociales en general. Recientemente, las plataformas cooperativas ofrecen una ruta potencial para hacer más justa la economía digital, generando condiciones de trabajo dignas y otras ventajas tangibles para los trabajadores y consumidores, además de contribuir a retener las ganancias y los impuestos de manera local. También proveen soluciones a trabajadores que desean participar en procesos de compra de empresas o recuperación o reactivación de éstas ante situaciones de crisis.

Las cooperativas han sido reconocidas por las Naciones Unidas como uno de los principales aliados que contribuyen a la ejecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En junio pasado, la 110ª Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT expidió un declaración que reconoce el papel de estas organizaciones en la promoción de trabajo decente. A su vez, la OCDE expidió -ese mismo mes- una Recomendación para sus países miembros y adherentes referida a la economía social y solidaria y la innovación social. En diciembre pasado, la Unión Europea expidió el Plan de acción para la economía social  que denominó “Construir una economía que funcione para las personas”

Consecuentes con estos tiempos de cambio culturales, sociales, económicos y políticos, las cooperativas colombianas de tiempo atrás han adelantado una acción de incidencia con el fin de llevar a un nuevo nivel a este modelo de gestión, considerada en si misma, una innovación social.

En septiembre pasado, el gobierno nacional expidió el documento CONPES 4051 para el desarrollo de la economía solidaria en el pais, el cual recogió en gran parte las propuestas cooperativas de la ESS y cuyo desarrollo e implementación corresponderá al nuevo gobierno.

Inspirados en estos procesos globales y locales de reconocimiento, promoción e impulso de esta otra forma de hacer economía, de organizar empresas, de crear riqueza social, cultural y económica, desde Confecoop proponemos al gobierno entrante algunas acciones que permitan la profundización del modelo socio empresarial cooperativo y de ESS en nuestra sociedad, de manera que ello constituya una herramienta para alcanzar mayores niveles de desarrollo socio económico, a través de la creación u optimización de oportunidades que este tipo de organización brinda a quienes deciden crear empresas cooperativas y de ESS, autogestionadas y autónomas, para dar solución a esas necesidades que en ocasiones ni el mercado, ni el Estado ha cubierto de manera adecuada.

De manera específica, confiamos que el nuevo Gobierno preste especial atención a aspectos que resultan vitales para que, en el corto y mediano plazo, se de un salto cualitativo en la manera como el Estado y la sociedad en su conjunto conciben el modelo cooperativo y de la economía social y solidaria en Colombia. Para ello, proponemos 4 ejes, a saber:

  1. Promoción, fomento y fortalecimiento del modelo cooperativo y de ESS. Implica la implementación del CONPES para el desarrollo de la ESS, la mejora de la institucionalidad pública destinada al sector, la reforma estructural del esquema de supervisión y control acorde con su naturaleza especial; el diseño y acceso a mecanismos de financiación púbica y privada; acceso a mercados, compras publicas locales y corresponsabilidad en el fomento.
  2. Cultura de la cooperación, la solidaridad y la ayuda mutua. Requiere el impulso de la educación cooperativa y solidaria; el apoyo estatal en la promoción de este tipo de organizaciones y empresas y su promoción como modelo de innovación social.
  3. Cooperativas como actoras del desarrollo integral en el territorio. Desarrollo regional, local y rural basado en cooperativas -“Cooperativizar el campo”- e impulso al emprendimiento cooperativo y de ESS.
  4. Énfasis a la promoción y fortalecimiento de componentes estratégicos, entre ellos: “Más jóvenes en cooperativas y más cooperativas de jóvenes”; Contribuación de las cooperativas y la ESS a los acuerdos verdes y la economía circular y apoyo a grupos sociales objetivo, así com apoyo a procesos de digitalización y acceso a nuevas tecnologías.

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