Proteja su pyme en ciberseguridad practicando estos consejos

Ciberseguridad en empresas
Ciberseguridad en empresas colombianas. Foto: archivo particular Lumen.

Permanecer a la vanguardia tecnológica y de ciberseguridad es una de las labores más importantes de los equipos de TI o pymes, ya que les permite prepararse adecuadamente contra los ciberataques de cara al 2023.

Por eso, Fluid Attacks, compañía especializada en realizar pruebas de seguridad en sistemas informáticos de empresasda a conocer el panorama de amenazas y las medidas preventivas frente a ellas para el próximo año.

Felipe Gómez, manager de Fluid Attacks en la región, explica que «la industria de la ciberseguridad ha tenido un desarrollo continuo en los últimos años y el 2023 no será la excepción.

Se estima que el mercado global de ciberseguridad cerrará el 2022 con un crecimiento de casi US$156.000 millones y US$177.00 millones en 2023. Esta tendencia se debe a la importancia que ha tenido la protección y prevención contra ciberataques en el mundo empresarial».

Para el 2023 se prevé que el costo del cibercrimen aumente hasta US$8 billones, según Cybersecurity Ventures. Esta cifra preocupa a las organizaciones, por lo que se espera que, para ese año, sigan recurriendo a expertos en ciberseguridad que evalúen sus sistemas y así evitar pérdidas millonarias por ciberataques.

A continuación, Fluid Attacks presenta lo que se puede esperar en tipos de ciberataques y las medidas preventivas de la industria:

● Phishing geodirigido: El phishing seguirá siendo una de las principales amenazas a las que se enfrentarán los usuarios. Este consiste en engañar y manipular personas y resulta altamente efectivo para conseguir el robo de información personal y financiera o instalar malware en sistemas empresariales.

Para 2023, se espera una evolución hacia el «phishing geodirigido», en el que los mensajes sean cada vez más elaborados, dirigidos a grupos poblacionales específicos y clickbaits más relevantes, con lenguajes característicos de distintas industrias o marcas, haciéndolos más difícil de detectar que el phishing tradicional.

● Ransomware: Las altas sumas de dinero que han logrado obtener los grupos como LockBit, Conti y BlackCat, seguirán poniendo al ransomware como uno de los principales ciberataques en el mundo.

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Se espera que los costos de esta modalidad sean cercanos a los US$30.000 millones para el 2023. Comprender la totalidad de la situación alrededor del secuestro de datos se ha dificultado, debido a las pocas denuncias que hacen las víctimas sobre los incidentes.

Para combatir el ransomware, es necesario usar técnicas para evaluar los sistemas desde el punto de vista de los atacantes y así identificar vulnerabilidades, las cuales deben ser arregladas desde el principio del desarrollo.

● Cadenas de suministro en la mira: Muchas empresas de tecnología descuidan los componentes y software desarrollados por terceros y resultan gravemente afectadas cuando criminales empiezan a aprovechar fallas críticas que se encuentran en estos.

Gigantes empresas como Toyota, Nvidia, Samsung y SolarWinds ya han sido víctimas de este tipo de incidentes, pero incluso pequeñas y medianas empresas, conocidas como pymes, salen afectadas al usar el mismo software comprometido.

Hay informes de que los ataques a la cadena de suministro de software crecieron más del 300 % en el 2021 y se espera que su crecimiento continúe en el próximo año.

● Deepfake: El uso de inteligencia artificial (IA) se ha popularizado para distintos fines, incluyendo lúdicos y recreativos. Sin embargo, su uso indebido ha prendido las alarmas de los equipos de ciberseguridad, ya que por medio de la IA se puede crear, modificar o falsificar contenido de audio y visual con resultados bastante creíbles.

Esto se conoce como deepfake, y ha logrado que circulen narraciones cautivadoras y engañosas para que los ataques de ingeniería social sean aún más efectivos.

«Este empieza a ser uno de los principales retos de la industria, ya que es una tecnología fácil y asequible para cualquier persona y facilita crear información para manipular opiniones o incluso obtener recursos económicos de usuarios y organizaciones», añadió Gómez.

● Internet de las cosas: En los próximos años, se espera que haya más de 64.000 millones de dispositivos desplegados y conectados a distintas redes empresariales, industriales y personales, ampliando la cantidad de puntos de entrada disponibles para los ciberataques.

Los pocos controles de seguridad en equipos como sensores, escáneres, vehículos, cámaras, relojes inteligentes aumentarán en el 2023 las oportunidades de ataques exitosos.

Frente a esta amenaza, es necesario que los dispositivos se sometan a pruebas de seguridad continuas que permitan encontrar las vulnerabilidades, para así entrar a minimizar el riesgo que estas representan.

● Medidas preventivas: Estas seguirán evolucionando para fortalecer la forma de mantener las redes, software y dispositivos seguros desde el inicio de su desarrollo, con la implementación de DevSecOps.

En cuanto a la necesidad de asegurar la cadena de suministro, se destacan las medidas para identificar durante el desarrollo los riesgos en los componentes de software debido a recursos y dependencias vulnerables. También se verá una mayor acogida de mecanismos de autenticación multifactor para mejorar la seguridad en los accesos de los sistemas.

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