La salida del Grupo Gloria del negocio lácteo en Colombia llevó al Gobierno a activar medidas para proteger a productores y estabilizar la cadena.
Tras el anuncio de Gloria Foods, filial de la multinacional peruana, de cesar sus operaciones de lácteos en el país luego de 14 años, el Ministerio de Agricultura puso en marcha una serie de acciones enfocadas en evitar impactos sobre pequeños y medianos productores.
La compañía —propietaria de marcas como Algarra y Lechesan— confirmó el cierre parcial de su planta en Cogua (Cundinamarca) y la suspensión de actividades asociadas, incluida la maquila de productos como yogures, cremas y leches para cadenas como D1 y Ara. La decisión, según explicó la firma, obedece a una revisión estratégica de su portafolio regional.
“No es una crisis estructural”
Desde el Gobierno sostienen que no se trata de un colapso del sector. El Ministerio de Agricultura señaló que la salida de Gloria responde a una decisión empresarial puntual, aunque reconoció que genera ajustes inmediatos en los procesos de compra de leche.
En esa línea, la ministra Martha Carvajalino reiteró el llamado a formalizar a los productores, una apuesta que busca integrarlos al esquema de pago por calidad de leche cruda, reglamentado bajo la resolución 017 de 2012. El objetivo es mejorar las condiciones de ingreso y garantizar reglas más claras en la relación con la industria.

Reacomodo de la cadena y protección a productores
El foco inmediato del Ejecutivo está en evitar un choque en la demanda. Para ello, se activaron mesas de diálogo con empresas del sector que permitan absorber cerca de 127.000 litros diarios de leche, volumen que compraba el Grupo Gloria a 182 productores en 33 municipios de Boyacá y Cundinamarca.
La estrategia apunta a redirigir ese acopio hacia otros actores de la industria y garantizar la transformación del producto, reduciendo el riesgo de pérdidas para las familias productoras.
En paralelo, el Ministerio instó a los ganaderos a reportar incumplimientos en pagos por parte de la industria, en medio de un contexto donde la capacidad de negociación se vuelve crítica.
Más allá de la contingencia, el Gobierno insiste en fortalecer esquemas asociativos y cooperativos para mejorar el poder de negociación de los productores y avanzar hacia la generación de valor agregado en origen.
La salida del jugador internacional abre espacio para reconfigurar la cadena láctea bajo un modelo más enfocado en producción nacional y economías campesinas.




