El gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, reveló nuevos avances en la estructuración a nivel de prefactibilidad del Tren de Boyacá, proyecto que busca recuperar y modernizar el corredor férreo entre La Caro, Cundinamarca – Belencito, Boyacá.
De acuerdo con los resultados preliminares del estudio, la alternativa preferente contempla un trazado con una velocidad promedio de 120 kilómetros por hora, que conectaría Sogamoso, Tunja, Villapinzón y La Caro.
La proyección del proyecto apunta a movilizar entre 19 y 21 millones de pasajeros al año, lo que convertiría al corredor en una de las principales apuestas para fortalecer la conexión ferroviaria del centro del país.
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Amaya señaló que, junto con la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN), se avanzará en la estructuración de alternativas de financiación con participación de la Nación.
Estas opciones serán presentadas próximamente a la ministra de Transporte, Elsa Noguera, con el objetivo de buscar la priorización del corredor dentro de los proyectos estratégicos de infraestructura ferroviaria del país.
En ese marco, el gobernador sostuvo una reunión con la FDN y los equipos técnicos de IDOM y Durán & Osorio Abogados, con el propósito de continuar definiendo la hoja de ruta para el desarrollo de la iniciativa.
De hecho, Valora Analitik había revelado meses atrás que la FDN adelantaba el proceso para contratar la consultoría técnica para los estudios de prefactibilidad.

¿Cómo avanza el Tren de Boyacá?
La iniciativa contempla la recuperación y modernización de un corredor férreo de aproximadamente 230 kilómetros, que conectaría el sector de La Caro, punto estratégico de conexión con Bogotá, con Belencito, en Boyacá.
El proyecto busca fortalecer la integración territorial entre Cundinamarca y Boyacá y contribuir a la reactivación del transporte ferroviario en el centro del país, luego de décadas en las que este modo de transporte perdió protagonismo frente a la infraestructura vial.
La conexión ferroviaria permitiría mejorar la integración entre dos departamentos con una importante actividad económica en sectores como la industria, la minería, la agricultura y el comercio.
Además del transporte de pasajeros, la infraestructura tendría potencial para movilizar mercancías y complementar la red vial existente, especialmente en un corredor que concentra una parte relevante de la actividad económica y poblacional de la región.
Con los estudios de prefactibilidad en marcha, el siguiente paso será avanzar en la definición de la alternativa técnica y en el esquema de financiación que permita llevar el proyecto a las siguientes etapas de estructuración.



