Esta semana, el Gobierno de los Estados Unidos dará a conocer cuáles son los países que certifica en la lucha contra el narcotráfico. La decisión cobra especial trascendencia tras considerar que hace un año la administración Trump le retiró el aval a Colombia como aliado antidrogas.
En ese contexto, la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia) presentó un análisis para entender qué está en juego con esta determinación anual y el escenario actual en el que se encuentra el territorio nacional.
De acuerdo con el gremio, si bien Colombia llega mejor posicionada, el desafío técnico aún es latente, considerando que los indicadores estructurales que pesaron en la decisión del 2025 no han variado de manera sustancial. No obstante, sí se evidencia un cambio de aires en lo que se refiere a la trayectoria política, operacional y de cooperación bilateral.
Recibe nuestro boletín en tu correo
En esa línea, también destacó que, aun cuando el nuevo impulso político abrió una ventana de oportunidad, los resultados deben sostenerla.
“Las acciones adoptadas desde el 7 de agosto mejoran la posición de Colombia, pero pocas semanas no revierten varios años de deterioro. La prueba relevante será convertir ese cambio de orientación en resultados verificables y sostenidos durante los próximos doce meses”, destacó la agremiación.
Destacado: Para esto servirá el consulado de Estados Unidos en Barranquilla: De la Espriella explica

Los escenarios de la certificación
En su informe, Amcham Colombia menciona que la decisión de este año se concentra en dos escenarios: uno que se mueve entre la cooperación y la ruptura, y otro que se enfoca en retirar la designación negativa o mantenerla.
“La primera reconocería el cambio de trayectoria; la segunda daría mayor peso a los resultados heredados, preservando al mismo tiempo la cooperación”, explicó el gremio.
De la misma manera, hace hincapié en que el problema del narcotráfico trasciende la certificación, ya que la reducción de las economías ilícitas es un desafío de seguridad y desarrollo para el país. En especial, considerando que su expansión tiene un impacto directo tanto en los territorios y las empresas, como en la competitividad y la inversión.
“La decisión de 2026 importa, pero no cierra la discusión. El verdadero examen para Colombia comienza después del 15 de septiembre: sostener el cambio de trayectoria, reducir la oferta y debilitar de manera verificable la capacidad económica y operativa de las organizaciones criminales”, destacó la agremiación.



