Consejos y claves para elegir una maestría en Colombia en 2026

Elegir una maestría en 2026 exige algo más que prestigio. Modalidad, enfoque e impacto internacional marcan la diferencia profesional. 

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En un mercado laboral cada vez más competitivo y globalizado, elegir una maestría en 2026 se ha convertido en una decisión estratégica tanto para profesionales como para empresas que buscan fortalecer su capital humano. Más allá del prestigio institucional, hoy pesan factores como la modalidad del programa, el enfoque metodológico, la proyección internacional y el retorno en empleabilidad y liderazgo. 

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Colombia, de hecho, ha ganado terreno en formación de posgrado durante la última década. Según cifras del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana, la densidad de graduados de maestría por millón de habitantes pasó de 1.594 en 2013 a 2.227 en 2022. Este avance ubica al país por encima del promedio de América Latina e Iberoamérica, consolidándolo como líder regional en este nivel de formación. 

Sin embargo, el margen de crecimiento sigue siendo amplio. La proporción de personas con maestría en Colombia alcanza el 4,6%, cifra que aún está por debajo de economías como Alemania o Estados Unidos, donde supera el 12%. En ese contexto, la decisión de cursar un MBA o una maestría especializada no solo responde a una aspiración académica, sino a una apuesta por cerrar brechas de competitividad individual y organizacional. 

Elegir una maestría: Modalidad: presencial, híbrida o 100 % online 

Uno de los primeros factores a evaluar es el formato del programa. La expansión de la educación digital ha diversificado la oferta: hoy existen opciones presenciales, híbridas y completamente virtuales. 

Becas maestrías

La elección debe alinearse con la realidad profesional del aspirante. Compatibilizar trabajo y estudio, disponibilidad para desplazamientos, viajes frecuentes, disciplina para el estudio remoto y duración del programa son variables determinantes. 

“Antes de investigar a fondo las características de un MBA, cada aspirante debe tener claro cuál es su estilo de aprendizaje y qué tipo de modelo educativo se adapta mejor a su dinámica profesional”, explicó Ignacio Maroto, provost de Westfield Business School. 

En entornos corporativos donde la movilidad internacional es frecuente, los formatos flexibles pueden representar una ventaja estratégica para mantener continuidad académica sin sacrificar desempeño laboral. 

Metodología y vigencia del aprendizaje 

Más allá de los contenidos técnicos, el enfoque metodológico se ha convertido en un diferenciador clave. Programas que integran liderazgo, sostenibilidad, rentabilidad y toma de decisiones estratégicas ofrecen herramientas más transversales y resistentes a la obsolescencia. 

El aprendizaje colaborativo, la interacción constante con docentes y la conformación de grupos estructurados potencian no solo la adquisición de conocimientos, sino el desarrollo de habilidades blandas y redes profesionales. 

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En un mercado donde las organizaciones buscan líderes capaces de generar impacto económico y social de forma equilibrada, la metodología deja de ser un detalle académico y pasa a ser un activo estratégico. 

Titulación americana y proyección internacional 

En 2026, la dimensión internacional del título adquiere mayor relevancia. Contar con una titulación americana o con estándares académicos globales puede ampliar las oportunidades laborales en mercados internacionales y fortalecer el perfil frente a compañías multinacionales. 

Elegir una maestría: Modalidad: presencial, híbrida o 100 % online 

“Hoy los profesionales no solo buscan un posgrado, sino una credencial académica que tenga reconocimiento internacional y les permita proyectar su carrera más allá de su país de origen”, señaló el vocero  de Westfield Business School.  

La posibilidad de homologar el título en otras geografías también es un factor que incide en la movilidad profesional y en la planificación de carrera a mediano y largo plazo. 

International MBA vs. Executive MBA 

No todos los programas responden al mismo perfil. El International MBA está dirigido a profesionales que buscan fortalecer su perfil directivo y profundizar en áreas específicas del negocio. Ofrece una visión integral de la empresa, especialmente útil para quienes han desarrollado su carrera en funciones técnicas o especializadas. 

Por su parte, el Executive MBA está orientado a ejecutivos con mayor trayectoria en cargos de liderazgo. Su enfoque se centra en la transformación organizacional, la visión estratégica y la conducción de cambios estructurales dentro de las compañías. 

Elegir entre uno u otro implica evaluar el momento profesional, la experiencia acumulada y las metas de impacto dentro de la organización. 

Experiencias inmersivas y redes globales 

Las experiencias académicas internacionales complementan la formación teórica con exposición directa a ecosistemas empresariales globales. Interacciones con líderes corporativos en plazas como Silicon Valley, Boston, Miami, Múnich o Madrid permiten comprender dinámicas reales de innovación y gestión. 

maestría para profesionales

Para las empresas, impulsar a sus ejecutivos hacia este tipo de programas puede traducirse en mayor capacidad de adaptación estratégica y en una visión más amplia frente a mercados internacionales. 

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Elegir una maestría en 2026 ya no es solo una decisión académica. Es una inversión en capital humano, liderazgo y competitividad. En un entorno donde la transformación digital, la sostenibilidad y la globalización redefinen las reglas del juego, la formación de posgrado se consolida como un instrumento clave para anticipar cambios y liderarlos. 

Para los profesionales, la clave estará en alinear el programa con su proyección de carrera. Para las organizaciones, en identificar qué tipo de formación potencia mejor su estrategia. En ambos casos, la elección correcta puede marcar la diferencia en los próximos años.