La conversación sobre el futuro del transporte suele concentrarse en los vehículos que marcarán la próxima revolución de la movilidad: sin embargo, detrás de cada innovación existe un desafío menos visible, pero mucho más determinante: la infraestructura capaz de soportarla.
Bajo esta premisa, Hitachi Energy y Eve Air Mobility buscan acelerar el desarrollo de la infraestructura eléctrica necesaria para hacer viable la movilidad aérea urbana a gran escala. Esto mediante el impulso de aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL), las cuales dependerán tanto de su desarrollo tecnológico como de la capacidad de las redes eléctricas para suministrar energía confiable, gestionar cargas de alta potencia e integrar nuevas demandas sin comprometer la estabilidad del sistema.
Por ello, más allá de representar una alianza entre dos compañías de sectores distintos, el acuerdo refleja una tendencia que comienza a consolidarse en la transición energética mundial: la convergencia entre energía, transporte, infraestructura y tecnología para habilitar nuevos modelos de movilidad descarbonizada.
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Así, para Hitachi Energy, que impulsa diariamente el acceso a energía para más de 3.000 millones de personas alrededor del mundo, el reto consiste en ir más allá del suministro eléctrico tradicional y construir sistemas suficientemente resilientes para responder a una demanda cada vez más dinámica y distribuida. En ese contexto, la movilidad aérea urbana representa uno de los nuevos frentes donde la infraestructura energética será determinante.
Uno de los mayores desafíos para la comercialización de los eVTOL no está relacionado exclusivamente con la aeronave, sino con la capacidad de los futuros vertipuertos para conectarse de forma eficiente a las redes eléctricas existentes. De esta manera, cada operación requerirá procesos de carga rápida de alta potencia, disponibilidad permanente de energía y una coordinación que permita atender múltiples ciclos diarios sin afectar la estabilidad del sistema.
Precisamente allí se concentra el aporte de Hitachi Energy: la compañía llevará a esta alianza su experiencia en integración de redes eléctricas, electrónica de potencia e infraestructura de carga, capacidades que permitirán diseñar soluciones adaptadas a las necesidades específicas de los vertipuertos. La colaboración contempla evaluar aspectos como la disponibilidad energética, los requerimientos de potencia, la conexión al sistema eléctrico y la manera en que esta nueva demanda podrá integrarse dentro de las redes existentes.
Marco Berardi, Head of Grid & Power Quality Solutions and Service de Hitachi Energy, aseguró que la compañía trabaja desde hace más de un siglo para responder al desafío de equilibrar el crecimiento de la demanda de electricidad con la necesidad de descarbonizar el sistema energético. En ese contexto, señaló que la colaboración con Eve busca acelerar conjuntamente la transición hacia una movilidad aérea urbana con menores emisiones.
Johann Bordais, CEO de Eve Air Mobility, destacó por su lado que construir un ecosistema exitoso de movilidad aérea urbana requiere la articulación de múltiples industrias y que, a medida que el sector avanza hacia la comercialización, comprender la integración entre infraestructura de carga, redes eléctricas y vertipuertos resulta esencial para garantizar operaciones seguras, eficientes, escalables y económicamente sostenibles.
Como parte del acuerdo, Hitachi Energy pondrá a disposición su plataforma Grid-eMotion®, una solución de infraestructura de carga que ya opera en distintos mercados internacionales y que ha sido adaptada para responder a las exigencias de las operaciones con aeronaves eVTOL. La tecnología optimiza el uso de la energía, mejora la eficiencia de los procesos de carga y garantiza un suministro estable incluso bajo escenarios de alta demanda, un aspecto fundamental para que la movilidad aérea urbana pueda operar con niveles adecuados de confiabilidad y disponibilidad.
Redes eléctricas: el verdadero aeropuerto del futuro
Ante este panorama, la movilidad aérea urbana obligará a replantear la forma en que las ciudades planifican su infraestructura energética: a diferencia de un vehículo eléctrico convencional, un vertipuerto deberá suministrar grandes cantidades de energía en periodos muy cortos para garantizar la rápida rotación de aeronaves durante las horas de mayor demanda. Esto implica disponer de conexiones de media y alta tensión, sistemas inteligentes de gestión de carga, almacenamiento energético y tecnologías capaces de estabilizar la red ante consumos variables.
De acuerdo con proyecciones de la industria, un solo vertipuerto con varias plataformas de operación simultánea podría requerir entre 10 y 20 MW de capacidad instalada, una demanda comparable al consumo eléctrico de un pequeño complejo industrial o de miles de hogares. Por ello, la infraestructura dejará de ser un componente secundario para convertirse en uno de los factores que determinarán la viabilidad comercial de los eVTOL.
Este reto coincide con una transformación más amplia del sistema energético mundial. La Agencia Internacional de Energía (IEA) estima que el consumo global de electricidad crecerá a uno de los ritmos más acelerados de las últimas décadas, impulsado por la electrificación del transporte, la industria, la climatización y los centros de datos asociados a la inteligencia artificial. En ese contexto, modernizar las redes será tan importante como incorporar nuevas fuentes de generación renovable.
La próxima década exige una inversión histórica en infraestructura eléctrica
El desarrollo de la movilidad aérea urbana se suma a una ola global de inversiones para fortalecer las redes eléctricas. La IEA calcula que, para cumplir los objetivos de descarbonización y garantizar la seguridad energética, la inversión anual mundial en redes deberá superar los US$600.000 millones hacia 2030, prácticamente duplicando los niveles actuales. La expansión de líneas de transmisión, subestaciones digitales, sistemas de almacenamiento y soluciones de electrónica de potencia será indispensable para soportar la creciente electrificación de la economía.
En ese escenario, Hitachi Energy viene reforzando su capacidad global con inversiones superiores a US$9.000 millones destinadas a investigación y desarrollo, expansión de manufactura, ingeniería y alianzas estratégicas. La compañía considera que la transición energética no dependerá únicamente del crecimiento de las energías renovables, sino también de redes más inteligentes, flexibles y resilientes que permitan integrar nuevas cargas como la movilidad eléctrica terrestre, los centros de datos y, próximamente, los vertipuertos para aeronaves eVTOL.
Para América Latina, este proceso representa una oportunidad de anticiparse a las nuevas tendencias de movilidad: si bien la adopción comercial de aeronaves eléctricas aún tardará algunos años, preparar desde ahora la infraestructura energética permitirá que las ciudades estén en capacidad de incorporar estas tecnologías cuando alcancen una mayor escala, evitando que la red eléctrica se convierta en el principal cuello de botella para el desarrollo de un transporte urbano más limpio, conectado y eficiente.
A su vez, para países como Colombia, donde la modernización de la infraestructura eléctrica forma parte de la agenda de transición energética, el desarrollo de tecnologías como los eVTOL abre una discusión relevante sobre la planificación de las ciudades del futuro, por lo que su eventual llegada exigirá inversiones anticipadas en redes inteligentes, almacenamiento energético, automatización y soluciones digitales.



