Factoring: la alternativa que se está popularizando en las pymes

Sin tasa de usura ni estudio de crédito, por eso es una buena opción

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Este es un contenido de la alianza editorial entre la fintech Kapital Colombia y Valora Analitik para los emprendedores que se arriesgan a tomar decisiones

El factoring es una herramienta financiera que le permite a las empresas recibir el pago de las facturas de sus clientes de forma anticipada. Entre 2023 y 2024, registró un incremento del 51% en el número de solicitantes que esperaban recibir liquidez inmediata, según datos de Colombia Fintech.

Sin embargo, lo que muchas empresas aún desconocen es que no se trata de un préstamo, sino que a nivel normativo se considera una cesión mercantil de cartera. Es decir que no está sujeto a la tasa de usura, ni a garantías hipotecarias o personales, ni a estudios de crédito, que son requisitos típicos de los créditos tradicionales.

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El factoring, la alternativa para pymes. Foto: tomada de Freeppik

Sin tasa de usura, el factoring se convierte en un producto de fácil acceso

La tasa de usura (calculada en 1,5 sobre el interés bancario) es un mecanismo creado en Colombia que establece legalmente un techo de intereses para proteger a los consumidores de cobros excesivos.

Sin embargo, su implementación también representa retos en el acceso a crédito formal porque limita a las entidades financieras para estructurar los costos de sus servicios según el perfil real de cada empresa, causando que muchas de ellas queden excluidas por no cumplir con los criterios de riesgo.

El factoring, al no tener esta restricción, se posiciona como una opción financiera de más fácil acceso.

Lo mismo ocurre con las garantías. En el crédito tradicional, una pyme sin activos para respaldar una operación sencillamente no califica. En esta opción de financiamiento, el respaldo es la misma factura, una obligación de pago que ya existe y que tiene un deudor identificado.

Eso cambia el criterio de evaluación y le abre la puerta a empresas con una buena operación, pero sin patrimonio suficiente para cumplir los requisitos bancarios convencionales.

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Foto: tomada de Freepik

«En Latinoamérica los plazos de pago pueden extenderse hasta 66 días, como ocurre en Brasil. Colombia, con un promedio de 50 días, es el país con el término más corto de la región, pero incluso así las empresas, especialmente las pymes, deben financiar casi dos meses de operación antes de cobrar. Por eso el factoring es una herramienta tan valiosa, porque les permite adelantar el dinero de sus facturas en cuestión de días, lo que reduce la presión sobre el capital de trabajo y les da capacidad de competir», señala Vivian Acuña Hernández, Country Manager de Kapital Colombia.

Las empresas buscan más y mejores alternativas de financiamiento

El factoring no es un producto nuevo, pero la combinación de factores que lo rodean hoy sí es distinta. Un entorno con requisitos bancarios exigentes, una incertidumbre económica latente y una base empresarial compuesta mayoritariamente por pymes con poca capacidad de garantía, crea las condiciones exactas para que esta herramienta financiera sea más atractiva.

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Su crecimiento es, en últimas, la respuesta directa del sector empresarial frente a las limitaciones del sistema financiero tradicional.