La guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ha escalado a niveles inimaginables, causando afectaciones no solo en esos territorios, si no a nivel global, lo que ha generado incertidumbre, temores y expectativa por lo que pueda pasar.
Sin embargo, en las ultimas semanas, el presidente Donald Trump en sus declaraciones se ha encargado de afirmar que el fin está cerca, causando volatilidad en los mercados financieros y en el precio del petróleo, siendo este último uno de los más afectados, por no decir el principal.
Y aunque al principio Teherán (capital de Irán) negaba negociaciones, lo cierto es que en días recientes ha mostrado voluntad para el alto al fuego, pero no sin antes poner sus condiciones sobre la mesa, según lo que ha dicho Trump.
“El nuevo presidente del régimen iraní, mucho menos radicalizado y mucho más inteligente que sus predecesores, ¡acaba de pedir un alto el fuego a los Estados Unidos de América! Lo consideraremos cuando el estrecho de Ormuz esté abierto, libre y despejado”, aseguró el mandatario estadounidense en la plataforma Truth Social el miércoles 1 de abril.

Para entender a detalle los mensajes que lanza Trump, su verdadero efecto y posibilidad del fin del conflicto en Medio Oriente, Valora Analitik conversó con Jorge Andrés Rico, analista, consultor, docente e investigador, quien en primer lugar resaltó que Irán es un régimen que viene en implosión.
“Sus problemas no son solo por factores y actores externos, debido a que su política es inestable, llevando a levantamientos sociales de su población por los incrementos en el costo de vida, conectado esto la gran corrupción que vive el país desde sus sectores políticos”.
No obstante, el golpe externo recibido si tuvo un gran impacto. “Los ataques de Israel a Hezbollah en el Líbano y la caída del régimen de Bashar al Asad en Siria, los cuales eran sus bastiones disuasores internacionales”.
La razón, explicó el analista, se resume en que Israel y Estados Unidos ven la corrupta gestión del gobierno iraní como preocupante para su geoestrategia en la región.
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Mensajes de Trump sobre el fin de la guerra y su viabilidad
Como todo conflicto, genera un desgaste para ambas partes por su prolongación en el tiempo. “Donald Trump entiende que los costes de la guerra son grandes, y puede que no sea objetivo tener confrontaciones por mucho tiempo si no representa un beneficio estratégico para su visión política internacional”, aclaró Rico.

Ahora bien, el fin de la guerra es otro factor aparte. En el caso de EE. UU., específicamente, dar por finalizada la guerra sin solucionar los factores estratégicos no sería conveniente, aseguró el analista.
En su explicación, detalló: “Esto sería perder poder en la región y no terminar o cumplir su objetivo de llevar a Irán contra las cuerdas, buscando que detenga su posible acción de desarrollo nuclear y establecer un sistema político interno democrático”.
En esa misma línea, el foco principal del asunto, el estrecho de Ormuz, juega un papel fundamental. “Dejarlo en poder del régimen iraní significará mayores problemas a futuro para el comercio y la logística petrolera”.
Como justificación, Rico dijo que este régimen ha demostrado que no sabe crear dinámicas económicas para el desarrollo, y sus conexiones con grupos terroristas generarían un interés directo en las dadivas del estrecho. En conclusión, “sería muy problemático para el mundo que Irán controle precios y demás en el estrecho”.

Con todo lo anterior planteado, el experto no ve posible el fin de la guerra, empezando porque Israel, desde su perspectiva, “lleva más de 50 años en una guerra de independencia respecto a la liga árabe”.
Por otra parte, el retiro de Estados Unidos no solucionaría nada, al contrario, dejaría un mayor problema en la región. “Sería una victoria para Irán, al quedar con el estrecho bajo su control”.
Así entonces, aseguró que es una zona en la cual el conflicto no termina pronto. Sumado a eso, EE. UU. mantiene concentradas tropas en la región, a nivel de lo que podría ser una acción terrestre.
Impacto global de la guerra en Irán
Aunque al principio se veía poco probable, con el pasar del tiempo se ha podido evidenciar un fuerte impacto en países, relacionado con incrementos y costos energéticos y comerciales.
“Están utilizando sus reservas estratégicas de petróleo y tendrán que actuar con nuevos actores y aliados, encareciendo o desgastando la cadena de suministro”.

Por su parte, los costos para EE. UU. no se limitan a económicos, sino humanos, ya que Irán tiene la capacidad armamentística para hacerle daño al país rival y mantener el desgaste y la prolongación, con aliados cercanos como Yemen y Emiratos Árabes Unidos (EAU).
El mayor riesgo, tal como se ha podido evidenciar, es el encarecimiento del petróleo, y por ende de sus derivados. Cabe resaltar que por el estrecho de Ormuz pasa más del 20 % del petróleo mundial, “y en la geopolítica contemporánea, quienes tienen control de los recursos críticos y estratégicos y de las cadenas de suministro, son quienes tienen el poder de movilizar la geopolítica y las interacciones de poder”, destacó Rico.
El golpe a la ciudadanía también es posible, pues lo vería en sus gastos directos y básicos. Pero otros factores son la inestabilidad y desconfianza del orden actual, que podría llevar a que otros actores compitan por vías armadas y se genere ampliación de los conflictos. La extensión de la guerra aumenta el Crimen Organizado Transnacional.




