El presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció que el gobierno chavista de Venezuela le entregará entre 30 y 50 millones de barriles de crudo de alta calidad. Este volumen equivale a cerca de US$2.800 millones al precio actual de mercado, según cifras de Bloomberg.
A esto se suma que las compañías energéticas que podrían tener inversiones en Venezuela, si se llegara a dar una transición política o si el gobierno estadounidense decide negociar con el oficialismo, serían Chevron (EE. UU.), ConocoPhillips (EE. UU.), Repsol (España), ExxonMobil (EE. UU.), Eni (Italia) y Maurel & Prom (Francia).
Cabe señalar que Chevron es una de las compañías energéticas más grandes de EE. UU., y a pesar de las sanciones, contó con una licencia para seguir operando en el sector energético venezolano.
Tras los bombardeos a Caracas y la captura de Nicolás Maduro, la petrolera envió cerca de 11 buques cisterna a Venezuela, los cuales, según información de DW, estarían llegando a puertos controlados por el gobierno chavista. Estos buques arribarían a los puertos de José y Bajo Grande para la carga de crudo.
El historial de las otras compañías que pueden invertir en Venezuela
ExxonMobil y ConocoPhillips eran las compañías estadounidenses con mayores inversiones en Venezuela. Sin embargo, en 2007 estas firmas norteamericanas fueron expropiadas como parte de la nacionalización de la industria petrolera impulsada por el expresidente Hugo Chávez, quien murió en 2013.
La situación derivó en arbitrajes en tribunales internacionales, en los que se enfrentaron la estatal venezolana Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y ConocoPhillips. El proceso concluyó con la obligación de Venezuela de pagar una indemnización de US$8.700 millones a ConocoPhillips.
En el caso de ExxonMobil, la deuda se acercaría a US$1.000 millones, ya que la empresa también fue afectada por la política de nacionalización de activos implementada por Chávez.

El conflicto geopolítico
La transición del gobierno chavista, que ahora estaría liderado por Delcy Rodríguez, parece alinearse de momento con la política de Trump, lo cual, según Reuters, generó molestia en China.
El país asiático calificó a EE. UU. como un “matón” tras conocerse que la potencia norteamericana importaría petróleo desde Venezuela.
Cabe mencionar que, desde la imposición de las sanciones estadounidenses, China ha sido el principal importador del crudo venezolano. Ahora, con la reciente movida entre Trump y el gobierno chavista, los barriles que se dirigían a China serían desviados hacia refinerías estadounidenses.
El objetivo es claro: EE. UU. busca controlar las mayores reservas de petróleo del mundo, ubicadas en Venezuela. El Departamento de Estado ha lanzado mensajes explícitos en los que señala que el hemisferio occidental pertenece a EE. UU., lo que marcaría el regreso de la doctrina Monroe, bajo la cual la potencia norteamericana no está dispuesta a tolerar la presencia de una potencia extranjera en el continente americano.




