Colombia podría revisar sus metas fiscales, según Moody’s

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La consolidación fiscal será el principal desafío de la próxima administración, pues es probable que el Gobierno tenga que promulgar medidas políticas del lado del gasto y de los ingresos para reducir el déficit fiscal de manera sostenida y mantener la carga de la deuda en línea con sus pares, indicó un reporte de Moody’s Investors Services.

Detrás de un difícil cumplimiento de los objetivos fiscales están las perspectivas de crecimiento más débiles, la incorporación de gastos adicionales relacionados con la implementación del acuerdo de paz y el riesgo de un bajo rendimiento de los ingresos.

Moody’s espera un crecimiento económico de 2,5 % en 2018, desde 1,6 % el año pasado.  Este se acoplará al promedio de países con calificación Baa en el mediano plazo, con el apoyo de la infraestructura relacionada con la paz y los proyectos de desarrollo rural, y una recuperación en la confianza empresarial y del consumidor.

En 2019, la previsión es de 3 %. El actual Gobierno apunta a una mayor tasa de 3,6 % a partir de 2019. En la medida en que se la economía sea menos dependiente del crudo y el Gobierno aborde los cuellos de botella en la infraestructura, pronostica un incremento del Producto Interno Bruto (PIB) real de 3,5 % en el mediano plazo.

A medida que mayores metas de ingresos se materialicen, las autoridades probablemente considerarían una revisión al alza de los objetivos de déficit fiscal de mediano plazo que incorporen la nueva realidad de precios del petróleo más bajos en el largo plazo, una expansión del PIB más lenta y menores ingresos del Gobierno.

“Aunque una revisión al alza implicaría una consolidación fiscal más lenta que la planificada, unos objetivos más realistas proporcionarían señales más claras a los inversores y mejorarían la credibilidad del marco fiscal de Colombia”, señaló el informe.

Aunque la calificadora espera un cierto grado de continuidad política después de las elecciones, dijo que la polarización política puede obstaculizar la capacidad del nuevo gobierno de implementar reformas fiscales que conserven la fortaleza fiscal de Colombia.

El Marco Fiscal de Mediano Plazo (MTFP) de Colombia, publicado en 2017, pidió un estrechamiento del déficit fiscal del gobierno al 1,6 % del PIB para el año 2020, desde el 3,6% el año pasado. A fines de 2017, la relación deuda pública / PIB era de 48,5 %, desde menos de 42,8 % en 2014.

Mencionó que la insatisfacción con el sistema político en el país ha ido en aumento, lo que ha provocado un aumento de candidatos independientes y “forasteros” políticos: “Debido a que los principales candidatos presidenciales de Colombia han expresado opiniones que generalmente apoyan políticas favorables al mercado, el resultado más probable parece ser una política continuidad”.

Añadió que las elecciones parlamentarias de marzo dieron lugar a una actuación mejor a la esperada de los partidos de centroderecha, que obtuvieron un 55 % de los escaños en el Congreso de la República.

Recordó que el desafío crediticio clave de Colombia (Baa2 negativo) proviene del crecimiento económico moderado y la pérdida de ingresos relacionados con el petróleo a raíz de una caída significativa en los precios internacionales, que resultó en una posición fiscal relativamente más débil.

Por otro lado, la implementación del acuerdo de paz probablemente siga siendo un tema clave durante toda la campaña presidencial. Si una nueva administración vuelve a poner el acuerdo de paz en la mesa de negociaciones, la incertidumbre política probablemente aumentaría y desviaría la atención de los esfuerzos de consolidación fiscal, lo que podría pesar sobre el perfil crediticio del soberano, dijo la Moody’s.