HidroItuango generaría energía en 2021; riesgo a la comunidad hasta finales de 2018

157

A finales de 2018, se haría el cierre de casa de máquinas del proyecto Hidroituango, que, si se encontrara en muy mal estado, se tardaría en recuperar cerca de dos años, afirmó el gerente de Empresas Públicas de Medellín, Jorge Londoño de la Cuesta, en la edición número 20 del Congreso de Andesco.

El nuevo cronograma también arroja que el segundo semestre de este año sería de mitigación de los riesgos asociados al caudal y la presa, para estar entregando energía en 2021.

Riesgo de caudal

Dijo Londoño que ese riesgo está relacionado con cuánto caudal está ingresando al sitio de la presa y cuánto está saliendo.

Dado el verano en junio y lo que va de julio, el caudal se redujo significativamente. En mayo, era de entre 2.000 metros cúbicos por segundo y 2.500 metros cúbicos. Ahora, es de cerca de 900 metros cúbicos.

La estimación de la cota del embalse, con la llegada del verano, es de entre 370 metros y 375 metros sobre el nivel del mar.

La diferencia en el nivel del embalse y el de la presa es de 40 metros, pues el lleno prioritario está en la cota de 385 metros y el lleno prioritario, 415.

En ese sentido, “el riesgo es bajo para las poblaciones aguas abajo” del proyecto, comentó.

Riesgo de la presa

Comentó el gerente de EPM que este riesgo está asociado con la estabilidad de la presa (muro).

La presa ha estado estable en dos meses, los 70 días de la contingencia, es decir, dentro de los rangos esperados.

“La posibilidad de que vaya a fallar no la vemos probable. Es un riesgo muy bajo”, explicó.

El lleno prioritario, utilizado para enfrentar la emergencia, tiene que convertirse en un lleno definitivo.

En este momento, ya se está finalizando la fase de diseños de lo que será el lleno definitivo, con la construcción de una pantalla que tendrá el ancho de la presa (480 metros) 40 metros de altura y un metro de espesor.

Esa pantalla se estará construyendo durante el segundo semestre, para que la cota de la presa pase de 418 metros a la final de 485 metros.

Otro pendiente es el taponamiento definitivo de los túneles.

“Con esas dos acciones (lleno definitivo y taponamiento), estaríamos mitigando riesgos para las comunidades aguas abajo, que estaríamos logrando hacia finales del segundo semestre”, comentó.

Finalmente, señaló el riesgo de la estabilidad de la montaña derecha, y la tarea de cómo harán para desembalsar de una forma regulada.

Una de las opciones utilizar una técnica ejecutada en Noruega para hacer un destaponamiento controlado. Ese proceso tomaría hasta 2019.