S&P Global Ratings pronostica recesión en Turquía el próximo año

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Standard & Poor’s Global Ratings redujo la calificación de crédito soberano en moneda extranjera no solicitada a largo plazo a Turquía a ‘B +’ de ‘BB-‘ y su calificación crediticia soberana en moneda local a largo plazo no solicitada a ‘BB-‘ desde ‘BB’. La perspectiva es estable.

Así mismo, afirmó las calificaciones de crédito soberano en moneda extranjera y local a corto plazo en ‘B’.

También bajó a Turquía la calificación de escala nacional a largo plazo no solicitada a ‘trAA +’ desde ‘trAAA’ y afirmó la nota de escala nacional a corto plazo de ‘trA-1 +’. Revisó la evaluación de transferencia y convertibilidad ‘BB-‘ de ‘BB +’.

“La rebaja refleja nuestra expectativa de que la extrema volatilidad de la lira turca y el ajuste previsto a la balanza de pagos previsto socavará la economía de ese país. Pronosticamos una recesión el próximo año. La inflación alcanzará un máximo del 22 % en los próximos cuatro meses, antes de disminuir a menos del 20 % por mediados de 2019”, precisó la calificadora.

Anticipa que 2019 será el primer año desde 2009 en el que el crecimiento nominal del crédito será menor que la inflación, lo que implica un cambio importante en condiciones reales de financiamiento interno.

El debilitamiento de la lira está ejerciendo presión sobre el sector corporativo endeudado

y ha aumentado considerablemente el riesgo de financiación para los bancos de Turquía.

A pesar de los elevados riesgos económicos, cree que la respuesta política de las autoridades monetarias y fiscales de Turquía hasta ahora han sido limitadas.

Panorama

La perspectiva estable refleja riesgos equilibrados para las calificaciones de S&P en Turquía en los próximos 12 meses.

“Podríamos bajar nuestras calificaciones en Turquía si vemos una probabilidad creciente de una crisis bancaria sistémica con el potencial de socavar el sistema fiscal del país posición. Los indicadores clave de esto podrían incluir un aumento en el libro de préstamos corporativos, tasas de incumplimiento, dificultades para el financiamiento externo de los bancos o retiros de depósitos. También podríamos bajar las calificaciones si el crecimiento de la economía de Turquía resulta ser materialmente más débil de lo que actualmente proyectamos, con una recesión más profunda que tendría lugar en el horizonte de pronóstico de cuatro años”, agregó

En cambio, podría considerar una mejora si el gobierno elabora con éxito e implemente un programa de ajuste económico creíble que refuerce la confianza, estabilice los flujos de la balanza de pagos y controle la inflación.

Razones fundamentales

Standard & Poor’s indicó que sus calificaciones para Turquía siguen estando limitadas por su desafiante entorno institucional.

Después de las elecciones de junio de 2018, el poder sigue estando firmemente concentrado en las manos del poder ejecutivo, con las futuras respuestas de política difíciles de predecir.

Además, en los últimos tres años, Turquía ha estado en un ciclo electoral constante y sigue siéndolo en las próximas elecciones locales de marzo de 2019.

“En nuestra opinión, esto complica aún más la formulación de políticas en un entorno económico ya difícil”, comentó.

Las calificaciones de Turquía también siguen limitadas por su vulnerable balanza de pagos y el considerable volumen de deuda externa acumulada del sector privado de cerca del 50 % del Producto Interno Bruto (PIB) de 2018, de los cuales cerca de la mitad deben renovarse en los próximos 12 meses.

Las calificaciones siguen siendo respaldadas por la carga de deuda pública actualmente moderada de Turquía, que se deriva de las políticas económicas pasadas.

Cree que el gobierno todavía tiene cierta flexibilidad fiscal que debería ayudar a absorber parcialmente las consecuencias de un ajuste económico. Sin embargo, una combinación de apoyo para alianzas público-privadas, crecimiento económico más débil y un posible desapalancamiento externo en el sector privado podría erosionar rápidamente lo que hoy parece ser un balance público relativamente limpio.

Turquía ha experimentado una volatilidad monetaria extrema con una respuesta de política limitada hasta el momento. Desde el comienzo del año, la lira ha caído un 38 % frente al dólar estadounidense, de los cuales casi la mitad ha tenido lugar en las últimas dos semanas. Mientras tanto, la inflación alcanzó casi un 16 % interanual en julio.

“Ahora esperamos que la economía se contraerá en un 0,5 % en términos reales en 2019, respaldada por la disminución del consumo y la caída de la inversión. Nuestro pronóstico asume, sin embargo, que los bancos aún pueden refinanciar con éxito el stock de deuda externa existente en los próximos tres años”, mencionó.

La toma de decisiones se centra en el presidente Recep Tayyip Erdoğan, luego de la transición a un sistema presidencial ejecutivo en junio de 2018.

En resumen, S&P pronostica una recesión económica como resultado de la depreciación y la volatilidad del tipo de cambio, así como una probable reducción en las entradas de financiamiento extranjero en los próximos meses.

Según las estimaciones oficiales, la economía de Turquía creció un 7,4% interanual en el primer trimestre de 2018.

Sin embargo, en los últimos meses las señales de una desaceleración de la demanda interna se han vuelto cada vez más evidentes.

La inflación elevada provocada por el traspaso de la depreciación del tipo de cambio erosionará los ingresos reales, deprimiendo el consumo privado.

“Esperamos que el crecimiento del consumo se desacelere al 3,4% este año antes de registrar una disminución del 1,7 % en 2019. Esto se compara con una tasa de crecimiento anual promedio de más del 5 % en los últimos cinco años. Más significativamente, esperamos que las inversiones, un impulsor tradicional de la economía turca, disminuyan un 6 % en términos reales en 2019”, concluyó.