Crisis financiera turca acentúa vulnerabilidades de emergentes

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Las consecuencias de la corrección del tipo de cambio y de los precios de los activos de Turquía (Ba3 negativa) acentúan nuevamente las vulnerabilidades externas y la susceptibilidad frente a un aumento del costo de la deuda de algunos países con mercados emergentes y de frontera tras períodos de volatilidad de los mercados financieros este año.

Así lo indicó un informe de Moody’s, que analiza la situación de los países que han sido más afectados por un endurecimiento en las condiciones de financiación.

Se basa en análisis anteriores de la calificadora de países en los que —además de Turquía— las vulnerabilidades a un deterioro brusco y sostenido de las condiciones financieras son mayores.

En lo que va del año, las monedas de Argentina (B2 estable), Rusia (Ba1 positiva), Brasil (Ba2 estable) y Sudáfrica (Baa3 estable) han registrado la mayor depreciación frente al dólar estadounidense, mientras que Zambia (Caa1 estable), Argentina, Ecuador (B3 estable), Gabón (Caa1 estable) y Senegal (Ba3 estable) han experimentado el mayor aumento en el spread de tasas de los bonos soberanos.

Entre los mercados emergentes, la desaceleración de los flujos de capital en lo que va de 2018 ha sido tan pronunciada y más prolongada que a mediados de 2013, cuando la Reserva Federal de los Estados Unidos comunicó por primera vez su intención de reducir la flexibilización cuantitativa.

Al observar el tamaño y la composición de su balanza de pagos y la cantidad de reservas financieras en forma de reservas de divisas, Moody’s identificó Argentina, Ghana (B3 estable), Mongolia (B3 estable), Pakistán (B3 negativo), Sri Lanka ( B1 negativo) y Zambia, además de Turquía, como soberanos de los mercados emergentes y de frontera más vulnerables a la apreciación del dólar.

Y de estas, las monedas de Argentina y Pakistán han experimentado depreciaciones particularmente marcadas contra el dólar hasta la fecha.

Mientras tanto, los soberanos con una carga de deuda relativamente alta, una accesibilidad de deuda débil y vencimientos de deuda relativamente cortos son especialmente susceptibles a un deterioro en sus perfiles crediticios en caso de un aumento de los rendimientos de los bonos del gobierno.

De los soberanos que Moody’s ha identificado como relativamente vulnerables a un aumento sostenido y sostenido en el costo de la deuda, Ecuador, Gabón, Kenia (B2 estable), Líbano (B3 estable) y Ghana han visto su prima de riesgo, medida por EMBI (Emerging Markets Bonds Index o Indicador de Bonos de Mercados Emergentes) los diferenciales de bonos amplían la mayor cantidad de años hasta la fecha.