Camacol espera repunte de vivienda en 2019: lo peor ya pasó

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La vivienda social (hasta 135 salarios mínimos) es un pilar de la sostenibilidad de la construcción, pues soporta un tercio de la inversión del sector en materia residencial y un poco más de la mitad del volumen de unidades que se desarrollan y comercializan año tras año, indicó la presidenta de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), Sandra Forero.

Por tanto, afirmó que la continuidad de los programas de vivienda es fundamental, pues la reducción en el lanzamiento de nuevos proyectos contrasta con la dinámica de ventas; la incertidumbre sobre la continuidad es la principal causa.

Ese segmento representa un mercado de 95 mil unidades anuales (58 % del total), inversiones anuales por 9,3 billones de pesos (29 % del total) y un área vendida anualmente por 5,1 millones de metros cuadrados (47% de total).

“Nuestra lectura de perspectiva está más soportada en una dinámica de recuperación muy gradual de algunos segmentos del mercado, pero confiamos en que la vivienda social siga aportando una parte importante de actividad”, precisó la directiva.

Otra fuente de crecimiento y estabilización del sector es el segmento medio (vivienda de entre 100 millones de pesos y 340 millones de pesos, “que puede tener una mejor dinámica a lo largo de 2019 y años sucesivos”, debido a la recuperación económica y condiciones de acceso a la vivienda.

El segmento medio es un mercado de 49 mil unidades anuales (30 % del total), inversiones anuales por 10 billones de pesos (32 % del total) y con un área vendida anualmente por 3,3 millones de metros cuadrados (31 % de total). En este segmento, la reducción de la nueva oferta ha anticipado la caída de la dinámica comercial. Esto lleva a un ajuste ordenado del mercado.  

“Creemos que hay mejores oportunidades y un escenario de crecimiento más sostenido, como lo tuvimos entre 2012 y 2016”, añadió Forero.

Por otro lado, en el segmento alto, la preocupación de Camacol radica en si este año tocará fondo: “Creemos que sí, el ajuste ha sido tan fuerte, así como el retroceso en el volumen del mercado en el último año. Estamos en un punto de partida que ha hecho que el mercado se sostenga y empiece a crecer partir de las 20 mil unidades anuales con que muy probablemente estaríamos cerrando este año en materia de actividad de ese segmento”.

Aunque ese mercado ha retornado a mínimos históricos, prevalece un relativo equilibrio en el frente de menores riesgos de acumulación.

La vivienda de segmento alto (más de 435 salarios mínimos) es un mercado de 20.500 unidades anuales (12 % del total), inversiones anuales por 12,3 billones de pesos (39 % del total) y un área vendida anualmente por 2,3 millones de metros cuadrados (22 % de total).

La vivienda de los segmentos medios y altos ha experimentado una caída acentuada en los dos últimos años. Los estímulos como el Frech No VIS, han ayudado a contener la contracción del mercado.

En tanto que Camacol ve la actividad no residencial con mayor dinamismo; con un mejor desempeño del comercio en lo que lo va del año, frente a igual periodo del año pasado. El menor volumen de actividad no residencial ha impactado la generación de valor agregado.

Así mismo, dice que 2019 marcaría un hito “interesante” para que en algunas regiones con bajas tasas de vacancia se lancen nuevos proyectos. Sin embargo, Camacol es un poco conservador con la lectura de mercado de oficinas, pese a que de manera aislada algunos proyectos puedan estar marcando una tendencia favorable el próximo año.

En el segmento de bodegas, el director de estudios económicos informó que estaría jalonada por una recuperación gradual de la industria y una mayor dinámica en el comercio, que por las nuevas tendencias electrónicas demandan más espacios logísticos que áreas comerciales.

“Eso nos ayuda a pensar que vamos a movernos en la dirección correcta en 2019, seguramente no a las tasas que quisiéramos, pero nos mantendremos sobre el millón de metros cuadrados”, comentó la presidenta del gremio.  

En resumen, la perspectiva es una tasa de crecimiento más conservadora y gradual a lo largo del 2019, siendo más altas hacia el cierre de ese mismo año.

“Como punto de partida para 2019, tenemos un sector con ciclos más extensos, inventario terminado, oferta en fase de ajuste y recomposición entre segmentos”, indicó el gremio de los constructores.

Desde el punto de la vista de las regiones, observa tres o cuatro regiones con un riesgo importante todavía en términos de recuperación. Pero, ve con mejores ojos Bogotá, el Eje Cafetero y la Costa.

“No vemos con tanta tranquilidad regiones pequeñas, que han perdido volumen de actividad, como Nariño Neiva y, hasta cierto punto, Tolima. Las ciudades grandes jalonarán”, agregó.