S&P confirma calificaciones y perspectiva de Colombia

391

La agencia internacional S&P Global Ratings confirmó hoy la calificación crediticia soberana en moneda local a largo plazo en ‘BBB-‘ y ‘BBB’ en moneda local a largo plazo de Colombia.

Al tiempo, la perspectiva de las calificaciones a largo plazo se mantuvo en “estable”.

También confirmó las notas en moneda extranjera y local a corto plazo de ‘A-3’ y ‘A-2’, respectivamente. La evaluación de transferencia y convertibilidad sigue siendo ‘BBB +’, dijo.

El informe de la firma indica que la perspectiva estable refleja la “expectativa de que durante los próximos uno o dos años, a pesar de los vientos en contra globales, el perfil externo de Colombia continuará mejorando dados los déficits de cuenta corriente (CAD) constantes y una recuperación continua en los recibos de cuenta corriente (CAR) que respaldan una disminución en el endeudamiento externo, las necesidades de financiamiento externo estables y el sólido acceso continuo a los mercados de capital”.

También asume que la administración y el Congreso de Duque promoverán políticas para mejorar el camino de los déficits fiscales y contendrán un aumento en la deuda del gobierno general.

Espera que el PIB se mantenga resistente a la moderación del crecimiento económico mundial y la volatilidad del precio del petróleo, ya que el liderazgo del país toma medidas proactivas y oportunas para fortalecer la inversión (especialmente en infraestructura) y mantener la confianza de los inversores.

“Podríamos degradar a Colombia en los próximos uno o dos años si nuestra mejora proyectada en su perfil externo, en particular su deuda externa neta estrecha, se paraliza o revierte, o en el caso de un deterioro en su acceso a financiamiento del mercado externo, lo que contribuye a un aumento externo en el endeudamiento y empeoramiento de los ratios de liquidez externa”, advirtió. Si bien sus proyecciones fiscales no asumen el cumplimiento de los objetivos de déficit establecidos actualmente por la Regla Fiscal estructural de Colombia, señaló que el retraso en la ejecución de la política fiscal o un retroceso percibido en la gestión fiscal prudente por parte de la administración o el Congreso podrían ejercer presión sobre las calificaciones.

Si las perspectivas de crecimiento de la tendencia (que son débiles en comparación con los pares de Colombia) disminuyen, también podría rebajar la calificación del soberano.

En contraste, dijo que podría mejorar la nota de Colombia en los próximos dos años si la debilidad externa del soberano retrocede más marcadamente, o si el crecimiento sostenido del PIB es mucho más rápido de lo que esperábamos, en comparación con países con niveles similares de desarrollo económico. Tal escenario también contribuiría a un ingreso fiscal sólido y una consolidación fiscal más rápida.

 

Reformas

Las calificaciones en Colombia reflejan la visión de la firma de sus instituciones políticas establecidas que brindan un respaldo importante para la prosperidad económica y una gestión macroeconómica prudente.

Espera que las iniciativas y la implementación de políticas proactivas continúen bajo la administración Duque, a pesar de su base de apoyo en el Congreso más débil y los recientes contratiempos para la aprobación de su paquete fiscal inicial.

Las calificaciones de S&P también reflejan la expectativa de un crecimiento económico constante en línea con nuestros pares.

El tipo de cambio flexible de Colombia ha servido como un amortiguador clave, y su política monetaria ha podido anclar las expectativas de inflación con el capital local y los mercados de deuda que continúan profundizándose. La firma estima un compromiso continuo con una administración fiscal sólida, con ajustes de ingresos y gastos, a pesar de los desafíos asociados con la implementación de los acuerdos de paz, los costos de la inmigración venezolana y las rigideces presupuestarias de larga data. Continuamos asumiendo que el liderazgo de Colombia ajustará la política fiscal para mantener una carga de deuda estable.

El perfil externo de Colombia es una debilidad en las calificaciones y continúa siendo vulnerable a la volatilidad de los términos de intercambio, declaró.

La calificadora destacó que el “régimen de tipo de cambio flexible y el historial de una política monetaria prudente han anclado las expectativas de inflación” y que los desafíos fiscales de Colombia incluyen la necesidad recurrente de aumentar los ingresos, dada la rigidez del gasto no discrecional y las nuevas presiones de gasto, al tiempo que satisfacen los objetivos de su regla fiscal.

“Esperamos que el perfil externo de Colombia continúe mejorando gradualmente dada la recuperación de las exportaciones. Los recibos relacionados con el petróleo aumentaron en un 32% a partir de septiembre de 2018, en comparación con el mismo período de 2017”.

Sus cálculos indican que el PIB per cápita de Colombia es de US$7,330 a 2018. “Nuestro escenario base supone un crecimiento que mejorará durante 2018-2020, a un promedio de 2.9% del 1.8% alcanzado en 2017 (el crecimiento más bajo desde la crisis financiera mundial de 2009) y 2.46% promedio en 2015-2016”, dijo.

La producción y los precios estables del petróleo deberían, en su concepto, respaldar el crecimiento, así como la recuperación del consumo interno a medida que disminuyen los efectos de la última reforma tributaria (vigente en 2017) y se desvanece la reciente incertidumbre electoral.

La ejecución efectiva de los programas de infraestructura del gobierno, como “4G” y “Metro de Bogotá”, la implementación del proceso de paz y la integración de la inmigración venezolana podrían tener un efecto significativo y positivo en el crecimiento económico de Colombia a mediano y largo plazo. A corto plazo, sin embargo, conllevan desafíos, junto con el escenario global menos favorable.

La calificación en moneda local en Colombia es superior a la calificación en moneda extranjera, lo que refleja la credibilidad de su política monetaria, su régimen de tipo de cambio flotante y la profundidad de sus mercados de capital.