Fitch advierte riesgo sistémico por aumento del “shadow banking”

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Fitch Ratings publicó un documento en el cual asegura que el “shadow banking”, o banca en la sombra, ha venido creciendo después de la crisis financiera de 2008, impulsado, principalmente, por la regulación bancaria, las bajas tasas de interés, el contexto económico favorable y el crecimiento de la tecnología financiera.

Entiéndase como shadow banking el conjunto de entidades financieras, infraestructura y prácticas que sustentan operaciones financieras que ocurren fuera del alcance de las entidades de regulación nacionales.

Según Fitch, los perfiles de crédito bancario en general han mejorado desde la crisis financiera, con un aumento del capital y la liquidez y estándares de suscripción más conservadores pero aún existen varios riesgos para el sistema financiero global.

“La ascensión de la banca en la sombra puede indicar un aumento de los riesgos sistémicos. Estos podrían incluir exposiciones directas e indirectas a los bancos, compañías de seguros y fondos de pensiones, disponibilidad de financiamiento reducida para bancos y prestatarios corporativos no financieros, y una mayor volatilidad en el precio de los activos”, dice la calificadora.

Sin embargo, Fitch cree que la intermediación crediticia fuera de la industria bancaria, suponiendo un nivel de transparencia, puede ser positiva si proporciona fuentes adicionales de crédito y liquidez para apoyar el crecimiento económico.

“El rendimiento de las entidades bancarias en la sombra a lo largo del próximo ciclo crediticio determinará si esta construcción más difusa pero menos transparente y más ligeramente regulada es más beneficiosa para el sistema financiero general en comparación con el modelo anterior, más concentrado en los bancos”, agrega.

Según cifras de la calificadora, la banca en la sombra, la intermediación crediticia o la transformación de la liquidez que tiene lugar fuera de los bancos, bancos centrales, instituciones públicas, compañías de seguros y fondos de pensiones, alcanzaron los US$52 billones en todo el mundo o el 13,6% del total de activos financieros al cierre de 2017, frente a los US$30 billones alcanzados en 2010.

“Las tasas de crecimiento de la banca en la sombra han sido más altas en las economías de mercados emergentes en comparación con sus pares de mercados desarrollados, impulsadas por desarrollos de mercado específicos del país y bases de activos más pequeñas”, explica Fitch.

Para la calificadora, el crecimiento de la banca en la sombra está atrayendo un mayor escrutinio regulatorio en el ámbito internacional.

El documento de Fitch Ratings finaliza diciendo que  la reducción del riesgo del shadow banking se podría lograr a través de una regulación más directa, informes financieros más transparentes y limitaciones en los desajustes de activos / pasivos, entre otros.

“Los reguladores tendrían que equilibrar dichos cambios con la necesidad de una expansión prudente del capital y la disponibilidad de crédito, en particular para las economías con escasez de bancos y en desarrollo”, concluyó.

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