Compañía Colombiana de Cemento inicia producción y firma alianza con Home Center; va por 10 % del mercado

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Luego de tres años en planificación y construcción, la Empresa Colombiana de Cementos (nacida de la sociedad de la española Molins y la colombiana Corona), puso en operación su primera planta en el país.

Dicha facilidad tendrá como objetivo la producción del cemento ALION, nueva marca introducida por la empresa tras invertir US$380 millones en la nueva planta que tiene capacidad para producir 1,5 millones de toneladas anuales.

En entrevista con Valora Analitik, el presidente de la nueva empresa, Juan Martínez, proyectó tener una participación cercana al 10% del mercado nacional, “lo cual dependerá del comportamiento de la demanda”.

Molins, dijo el directivo, es un referente internacional del sector cementero con cerca de 90 años de historia y presencia en España, Argentina, Uruguay, México, Bolivia, Túnez y Bangladesh. De su parte, Corona, tiene más de 137 años de historia en Colombia, con experiencia en minerales no metálicos y liderazgo en la comercialización de productos para el mejoramiento del hogar y la construcción.

De acuerdo con Martínez, ambos socios participaron con un 50 % de la inversión para la construcción de la planta que, desde ya, quedó planificada para poderse ampliar en el futuro hasta producir tres millones de toneladas en el momento en que la demanda así lo requiera.

Es una de las plantas de cemento más modernas del continente, capaz de satisfacer los más altos requerimientos de calidad internacional, dijo el jefe de la naciente cementera que competirá contra dos de las empresas más tradicionales del sector constructivo colombiano: Argos y Cemex.

Ante una futura ampliación de la planta, Martínez le dijo a Valora Analitik que se requeriría una inversión que podría aproximarse a los US$140 millones que serían aportados por los socios. Los equipos tendrían un costo aproximado de US$100 millones y la obra civil, unos US$40 milones.

La planta, que está ubicada en el municipio de Sonsón, Antioquia, producirá materia prima para los sectores de la construcción, la infraestructura, así como para el sector industrial en segmentos como la fabricación de pegantes, entre otros.

En la construcción de la nueva planta trabajaron 1.800 empleados de dos constructoras: OHL que se encargó de la infraestructura de producción; Conconcreto, que se encargó de los edificios que se ubican en el área de producción.

La nueva empresa, que tiene su sede administrativa en Medellín, tiene entre sus planes para el futuro hacerse a varios proyectos de infraestructura de cuarta generación.

La Compañía Colombiana de Cemento, dijo Martínez, llegó a producir en el momento indicado porque los proyectos 4G liderados por el Gobierno están empezando a reportar cierres financieros y a salir adelante después de algunas trabas.

A eso se sumó que otra planta que tiene proyectado producir más de un millón de toneladas ha visto retrasada su entrada en operación en el departamento de Antioquia, lo cual les dio la posibilidad de aprovechar esa ventana de mercado.

El experto detalló que la compañía a su cargo se concentrará en el mercado del centro de Colombia en donde está el 60 % de la demanda –sin descuidar la costa caribe, por ejemplo-, para lo cual firmó una alianza de distribución de sus productos con la cadena de tiendas Home Center.

A lo largo del país, la cementera tendrá 40 distribuidores independientes, así como un alto número de ferreterías para llegar al mercado del menudeo.

Las proyecciones de la empresa es que el mercado del cemento en Colombia arroje una tasa de crecimiento del 3 % al cierre de 2019 después de tras años de crecimientos desalentadores. Ese crecimiento lo estima por encima del 3 % para 2020.

Juan Martínez, madrileño de nacimiento y radicado en Colombia hace tres años, reveló que el país tiene un 30 % de crecimiento potencial en la demanda de cemento en comparación con otros países de la región andina.

En Colombia, dijo, los kilogramos de cemento per cápita consumidos son de alrededor de 270 por año, cuando en países como Ecuador es cercana a los 350 kilos.

Financiación

La compañía cementera logró financiar con “los tres bancos locales más grades” el inicio de sus operaciones en Colombia por una cifra que no superó los US$190 millones. Esos recursos fueron desembolsados a un plazo de 11 años con tres años de gracia para los pagos.

El ejecutivo no descartó realizar emisiones de deuda privada en el mercado financiero colombiano para mejorar su perfil de deuda, siguiendo el ejemplo de Molins que colocó bonos en Bolivia para financiar la construcción de una planta.

 

Apoyo social

Con el inicio de su producción en el departamento de Antioquia, la empresa se empeñó además en el conocimiento de la población de la región. Para ello, ejecutó un censo mediante el cual identificó que la población tenía necesidades insatisfechas en temas básicos como empleo, educación y políticas de promoción de la mujer.

Con base en esos datos, se dio a la tarea de poner en marcha una escuela de formación dentro de la planta pensando en la especialización de los empleados que provienen de la misma comunidad cercana.

En ese orden de ideas, haciendo uso del esquema de Obras por Impuestos, la empresa destinó $7 mil millones para la construcción de una nueva escuela media técnica en la región del Magdalena Medio.

Para el caso de inclusión, se fijó la meta de tener el 20 % de mujeres en la planta de trabajo. Esa meta ya va en el 25 %, dijo Martínez.

 

Proyecto ambiental

Para apoyar y proteger el ambiente en la zona de influencia de la nueva planta, la Compañía Colombiana de Cemento se vinculó a la iniciativa Más Bosques dentro del programa que se conoce como BanCO2.

Ese programa tiene como fin proteger los bosques del país. La empresa firmó un compromiso a 15 años para promover el trabajo de 80 familias en proyectos productivos que, al mismo tiempo, cuidan el entorno y generan ingresos.

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