Las recomendaciones de la Ocde para el Gobierno de Colombia y para el Banco de la República

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Hoy, desde París, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) reveló su informe de perspectivas globales en el que también hay un capítulo especial sobre Colombia.

Los analistas de la entidad consideran que el crecimiento económico colombiano se mantenga sólido en los próximos dos años, a pesar de los vientos en contra externos.

Así mismo, que la inversión será un motor clave del crecimiento, con la ayuda de reformas fiscales y ambiciosos proyectos de infraestructura.

“Las bajas tasas de interés respaldarán el consumo, mientras que el desempleo comenzará a caer. La alta desigualdad y la informalidad seguirán siendo importantes desafíos políticos”, agregó el informe.

En el documento, la Ocde considera que la “postura de política monetaria moderadamente acomodaticia es apropiada, con expectativas de inflación cercanas al objetivo y un alto desempleo”.

Por el lado de la política fiscal señaló que deberá consolidarse para reducir el déficit gradualmente de acuerdo con la regla fiscal.

Reiteró un argumento de informes anteriores en cuanto a que una mejor focalización de las políticas y reformas sociales para impulsar la calidad del empleo y reducir la informalidad permitiría una distribución más generalizada de los beneficios del crecimiento.

El crecimiento económico ha aumentado, impulsado por una fuerte demanda interna impulsada por la mejora de los mercados crediticios y una respuesta positiva de las empresas a los incentivos fiscales otorgados en una reciente reforma tributaria.

El déficit de la cuenta corriente se ha ampliado, ya que las importaciones están aumentando mientras que el rendimiento de las exportaciones sigue siendo débil, dijo al Organización.

Con respecto al desempleo dijo que ha aumentado a pesar del fuerte crecimiento, ya que “la creación de empleo sigue siendo demasiado débil para acomodar el aumento de la fuerza laboral debido a la inmigración”.

La inflación aumentó en 2019, impulsada principalmente por los aumentos en los precios de los alimentos y un efecto moderado de la depreciación del peso, pero se mantiene dentro del rango objetivo.

Estas son las principales proyecciones de la Ocde para Colombia:

“La política fiscal debe consolidarse para reducir el déficit estructural del gobierno central al 1% del PIB, de acuerdo con la Regla Fiscal, y estabilizar la relación deuda pública / PIB”, señaló la Ocde.

De otro lado, los expertos de la entidad dijeron que la reforma tributaria que se llevará a cabo en el Congreso impulsará la inversión. “Pero es probable que se necesiten medidas adicionales para aumentar los ingresos a mediano plazo para cumplir con la regla fiscal y los gastos necesarios de inversión social y pública. Es esencial impulsar los ingresos fiscales de manera sostenible, al tiempo que se logra un sistema fiscal más favorable para el crecimiento y la equidad”, recomendó.

Esto podría lograrse, dijo, ampliando las bases de los impuestos personales y el IVA, y reduciendo la tasa del impuesto a las ganancias corporativas y eliminando sus numerosas exenciones fiscales.

Para aumentar los ingresos, considera que se podrían impulsar los impuestos ambientales y la eficiencia de la administración tributaria.

“La gran afluencia de migrantes puede ayudar a impulsar el crecimiento potencial, que ha disminuido en los últimos años debido a una productividad mediocre, advirtió, además.

Sin embargo, consideró que esto requiere continuar con las políticas de integración que ayudan a absorber a los migrantes en el mercado laboral formal, así como la inversión en capacitación y sistemas de salud.

Para garantizar que los beneficios del crecimiento sean más compartidos por todos, la Ocde indicó que Colombia necesita una estrategia integral para fomentar la creación de empleos formales de alta calidad.

Esto requiere reformas en varias áreas, como la reducción costos laborales no salariales, revisión del sistema de salario mínimo para lograr resultados más favorables para el trabajo, mejora de la calidad y relevancia de la educación y la capacitación, y adopción de medidas para integrar a más mujeres en el mercado laboral. La reforma del sistema de pensiones es urgente para reducir la pobreza y la desigualdad en la vejez.

El crecimiento se mantendrá fuerte, dijo, respaldado por una mayor demanda interna. La inversión será un motor clave del crecimiento, ayudado por una menor carga fiscal y proyectos de infraestructura ambiciosos. Las bajas tasas de interés, la inflación dentro del objetivo del banco central y la disminución del desempleo respaldarán el consumo. El déficit de la cuenta corriente se ampliará en el contexto del crecimiento impulsado por la demanda y un desempeño exportador más débil.

“Los riesgos al alza incluyen mayores precios del petróleo, lo que podría impulsar aún más la inversión. Los riesgos a la baja incluyen una debilidad anticipada más fuerte en el entorno externo, impulsada por las tensiones comerciales y la inestabilidad regional, y demoras adicionales en proyectos de infraestructura”, concluyó.

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