Fitch advierte de riesgos en indicadores de crédito y calificaciones de empresas en Latinoamérica

 

Los indicadores de crédito corporativo en Latinoamérica apuntan a un entorno económico y político difícil en la primera mitad de 2020, debido a la actual coyuntura global, que podría ralentizar o afectar negativamente los perfiles de crédito de muchos emisores y sus calificaciones, según Fitch Ratings.

“El impacto imprevisto de Covid-19 en la actividad económica mundial durante el primer trimestre de 2020 ha llevado a una fuerte caída en los precios de los productos básicos, con Brasil, Chile y Perú más expuestos a una menor demanda de productos básicos de China”, dijo Jay Djemal, director Senior de Fitch Ratings.

“Los bajos precios del petróleo han exacerbado la situación que presenta desafíos a las previsiones ya modestas de un débil crecimiento del PIB en toda la región”, agregó Djemal.

En Argentina, ha crecido el riesgo cambiario para las compañías del sector energético, que anteriormente tenían ingresos equiparados con la deuda en dólares estadounidenses. Sin embargo, la depreciación del peso argentino perjudica la capacidad de la cartera corporativa para pagar la deuda de los emisores que operan principalmente en el mercado interno. Las tarifas ajustadas por la inflación local erosionarán la capacidad de la cartera para mantener la deuda en dólares estadounidenses, indicó Fitch.

En Brasil, se espera que la tendencia positiva para los emisores corporativos en el país (BB- / Estable) prevalezca en 2020, pero a un ritmo más lento de lo esperado inicialmente a pesar de los vientos externos en contra, como los bajos precios del petróleo y la propagación del Covid-19 en el país, y su efecto potencial en la trayectoria del crecimiento económico. No obstante, los principales indicadores económicos de Brasil siguen siendo débiles, lo que indica que muchos sectores no están encaminados. La producción industrial se retrasó en 2019 a medida que los indicadores de confianza se ralentizaron desde el segundo trimestre.

En Chile, la agitación social y política ya estaba disminuyendo los márgenes de productividad, los indicadores de confianza y el desempeño empresarial. Fitch espera que esto arrastre el flujo de caja de los emisores y sus operaciones en el primer semestre de 2020 a pesar que el Gobierno ha respondido con un gran estímulo fiscal y monetario para mitigar las consecuencias económicas. Estas medidas podrían influir positivamente en el consumo y mitigar el deterioro de la confianza empresarial. Si esto ocurre, se esperaría una mejora operativa más adelante en 2020.

Los pronósticos de crecimiento del PIB de Colombia para 2020 son positivos, en torno a un 3,2%, aunque aún no se incorporan los posibles efectos adversos del coronavirus en la economía mundial. La volatilidad de los precios del petróleo podría socavar los resultados futuros de los emisores de petróleo y gas y la capacidad de reponer las reservas. Esto puede tener efectos fiscales en Colombia y limitar el gasto público, a la vez de presionar la tasa de cambio que, a su vez, podría generar una mayor inflación.

En México, las iniciativas actuales del Gobierno federal se recibieron con cautela, lo que afectó los índices de confianza, el sentimiento de los inversores y el crecimiento del PIB durante 2019. El menor crecimiento económico mundial está afectando los volúmenes en diferentes sectores, los precios de los productos básicos y creando volatilidad en el comercio de divisas. La volatilidad en los mercados globales atribuida al coronavirus tiene un impacto directo en las cadenas de suministro en diferentes sectores, incluyendo fabricación, transporte, venta minorista, construcción y hospedaje, entre otros, advirtió Fitch.

Por último, en Perú, el sector exportador podría verse afectado negativamente por el coronavirus debido a la debilidad en los precios de los productos básicos, lo que afectaría significativamente los perfiles de crédito para los emisores de metales y minería. Una propagación mundial prolongada de la enfermedad que resulte en un crecimiento económico mundial más lento, podría agregar presión a otros sectores, como el minorista, la energía y el cemento, aumentando el sesgo de calificación negativa.

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