Fitch: Calificaciones en Latinoamérica siguen presionadas por problemas fiscales

Foto: Archivo Valora Analitik

 

Fitch Ratings publicó hoy un análisis sobre las débiles finanzas públicas de los soberanos de Latinoamérica, lo que los hace particularmente vulnerables a la crisis del coronavirus al limitar tanto su flexibilidad de política anticíclica como su capacidad para respaldar las recuperaciones económicas posteriores a la crisis. Las pronunciadas presiones negativas de las calificaciones en la región provienen en gran medida de estos problemas fiscales preexistentes. 

Fitch destaca que los gobiernos de Latinoamérica entraron en la crisis con una base fiscal débil como resultado de un crecimiento también persistentemente flojo, con caídas en los precios de los productos básicos que no se compensaron por completo con los ajustes presupuestarios y presiones de gasto reforzadas por los recientes disturbios sociales.

“Esto los ha vuelto gobiernos menos preparados que antes de la crisis financiera mundial de 2008-2009. En 2008, los 19 soberanos con calificación Fitch en la región tenían superávit fiscales o solo déficit moderados. En comparación, casi todos informaron déficits fiscales en 2019 y tenían índices más altos de deuda pública sobre su PIB que en 2008”, advirtió la calificadora.

Explicó, a su vez, que las finanzas públicas débiles limitarán los esfuerzos fiscales para gestionar las consecuencias inmediatas de la pandemia. Los gobiernos también pueden desafiar las perspectivas de recuperación al dificultar las compensaciones de políticas y podrían reducir el alcance del estímulo fiscal posterior a la crisis, después de que finalicen los esfuerzos de ayuda inicial. Es posible que se necesiten ajustes fiscales más grandes para garantizar la sostenibilidad de la deuda y esto podría obstaculizar el crecimiento y requerir reformas políticamente difíciles. No realizar estos ajustes podría crear una incertidumbre duradera que plantea riesgos para el crecimiento.

“El pobre desempeño fiscal de la región ya pesaba sobre las calificaciones, con más de la mitad de los soberanos rebajados entre 2015 y 2019, más que cualquier otra región. Desde que comenzó la crisis en marzo de 2020, Latinoamérica ha empatado con África Subsahariana para obtener la mayor proporción de soberanos degradados, y actualmente tiene la mayor proporción (dos tercios) ya sea en perspectiva negativa o calificada como ‘CCC’ o inferior, calificaciones que implican tendencias negativas sin perspectivas asignadas”, agregó el informe.

Las presiones de las calificaciones recientes se han sentido en toda la escala de calificaciones. Los soberanos mejor calificados, Chile (A / Negativo) y Perú (BBB + / Estable), han anunciado paquetes fiscales considerables por valor del 7% -8% del PIB, lo que refleja la amplia munición de política anticíclica que ofrece su solidez fiscal. Sin embargo, esta fortaleza se ha erosionado en años recientes y una mayor dificultad para preservar o reconstruir los amortiguadores fiscales después de la crisis podría reducir la capacidad de estos países para responder a futuros shocks.

Problemas similares contribuyeron a la rebaja de calificación de Colombia a ‘BBB -‘ / Negativo y refuerzan los riesgos capturados en las perspectivas negativas de Panamá (BBB) ​​y Uruguay (BBB-), a pesar de sus paquetes fiscales más pequeños. Los modestos esfuerzos fiscales anticíclicos de México, con un valor de alrededor del 0,7% del PIB, podrían contribuir a una recesión especialmente profunda y empeorar las perspectivas económicas ya débiles, un riesgo reflejado en la rebaja a ‘BBB-‘ en abril.

Para la mayoría de los soberanos de grado especulativo, las opciones financieras limitadas limitan el estímulo fiscal o aumentan la liquidez y los riesgos macroeconómicos cuando se promulgan. Todos están en perspectiva negativa, excepto Jamaica (B +), Paraguay (BB +), Guatemala (BB-) y Nicaragua (B-), que tienen una perspectiva estable.

El profundo mercado local de Brasil (BB-) le permite financiar el paquete fiscal más grande de la región, con un total del 14% del PIB, aunque con un impacto fiscal de cinco puntos para todo el año. Sin embargo, las perspectivas de Brasil se revisaron a negativas el 5 de mayo de 2020, ya que abordar el aumento de la deuda y el bajo crecimiento económico puede ser aún más difícil después de la pandemia.

Entre los soberanos de América Latina más tensos financieramente, Ecuador se ha visto obligado a endurecer la política fiscal y ha incumplido, mientras que Argentina, que fue rebajada a ‘C’ en abril, está recurriendo al financiamiento del banco central por sus considerables esfuerzos de alivio pandémico. Esto podría exacerbar sus incertidumbres macroeconómicas y complicar aún más su reestructuración de la deuda que tiene vigente.

“La crisis pondrá a prueba las reglas fiscales adoptadas por muchos soberanos de América Latina, en particular con respecto a la eficacia con la que ayudan a anclar la consolidación fiscal posterior a la crisis. Esto es particularmente importante para México, Perú y Paraguay, cuyas calificaciones se benefician de un ajuste cualitativo de un rango para la credibilidad de la política, en parte debido a sus registros de disciplina fiscal”, concluyó Fitch en su análisis.

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