FMI: inversión pública del 1 % del PIB podría aumentar economía hasta en un 2,7 %

El Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de entregar un nuevo informe sobre lo que espera sea la política fiscal de las economías desarrolladas y emergentes en la fase de reactivación tras la crisis ocasionada por el coronavirus.

De acuerdo con el organismo multilateral, el esfuerzo fiscal que deberán hacer las naciones emergentes (donde se cuenta a Colombia) es grande, pero sus beneficios serán inevitables.

El más reciente informe Monitor Fiscal del FMI da cuenta de que si un país como Colombia hace una inversión pública cercana al 1 % del Producto Interno Bruto (PIB), podría fortalecerse la confianza en la recuperación e incrementar la economía en un 2,7 %.

Pero los efectos colaterales también se sentirían en el apetito inversionista de parte del sector privado, que podría aumentar hasta un 10 %. Mientras que el empleo llegaría a crecer en cerca de 1,2 %.

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Hace la salvedad el FMI que dichas inversiones deberán ser: “de alta calidad”, y se modificarán dependiendo de si los niveles de deuda pública brindan confianza a los inversionistas privados.

“El bajo nivel de las tasas de interés en todo el mundo también apunta a que es un buen momento para invertir. El nivel de ahorro es elevado, el sector privado se mantiene a la espera y hay muchas personas desempleadas que pueden ocupar los puestos de trabajo que se creen gracias a la inversión pública”, dice el estudio del organismo.

Y es que según cálculos del FMI la inversión pública como base de la reactivación podría crear de forma directa entre dos y ocho puestos de trabajo por cada millón de dólares que se inviertan en infraestructuras tradicionales.

Ahora, por cada millón de dólares que se destinen a investigación, desarrollo, electricidad verde y edificaciones eficientes se podrían crear entre cinco y 14 puestos de trabajo.

“También es hora de empezar a reconsiderar y reanudar proyectos prometedores que se retrasaron por la crisis, de acelerar proyectos ya previstos para que se cristalicen en los próximos dos años y de concebir otros nuevos ajustados a las prioridades poscrisis”, se lee en el documento.

Y ¿por qué importa que en momentos de menor apetito se reactiven estas iniciativas? Porque el FMI encontró que, cuando hay fuerte actividad económica o inversión sostenida, estas iniciativas de índole público suelen valer más: entre un 10 % y 15 %.

“Los incrementos de costos tienden a ser más altos y los proyectos sufren retrasos más prolongados si se autorizan y ejecutan cuando la inversión pública aumenta sustancialmente, según nuestro análisis”, explica el FMI.

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Adicionalmente, el organismo explica que el gran reto también está en qué pueda hacerse con los países de menores ingresos, pues necesitarán una inyección financiera y recursos significativamente más altos a los previstos en 2018.  

“Invertir en la adaptación al cambio climático es crucial, sobre todo en los países susceptibles a inundaciones y sequías. Ha habido ayuda oficial, pero los US$10.000 millones asignados en 2018 se quedan cortos frente a los US$25.000 millones de inversión que necesitan anualmente las economías de bajo ingreso”, se lee en el documento.

Finalmente llama la atención el FMI en que pueden hacerse acercamientos para que las inversiones públicas se focalicen en temas de sanidad y servicios sociales, en donde se han visto “notables incrementos de la inversión privada en un horizonte temporal de un año”, concluye el análisis.

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