Bancos holandeses ING y ABN Amro le dicen adiós a Brasil

ING y ABN Amro están vendiendo lo que pueden de sus operaciones en Brasil debido a la baja rentabilidad y la resistencia de los inversionistas de permitir negocios con ese país.

Dichos bancos holandeses se irán de Brasil para siempre y deberán entregar sus licencias de operación al Banco Central. Ambos bancos están enfocados al segmento empresarial y no trabajaban ya con particulares, según señalan versiones periodísticas de Veja y El País, de España.

ABN, que se convirtió en uno de los bancos más grandes del país después de comprar Banco Real, vendió su operación brasileña a Santander en 2007, pero regresó al país en 2012 enfocado en la agroindustria.

Los bancos alegan falta de rentabilidad en sus operaciones en Brasil. ING, durante su divulgación de resultados, dijo que estaba agotando sus operaciones y recortando empleados, ante la caída de la rentabilidad en medio de la pandemia, anota Veja.

También se cerrarán unidades en el resto de Latinoamérica y en algunos países asiáticos. ABN aún no ha hecho una declaración, pero en el mercado circula una versión, según la cual, los inversionistas están mostrando resistencia a permitir que se mantenga la relación del banco con la industria brasileña, lo que está mal visto en Europa.

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De otro lado, el cierre de ING obedece a su estrategia de cerrar oficinas en todo el mundo y recortar más de un millar de empleos.

Además, también interrumpirá su prestigioso proyecto digital “Maggie”, que tenía como objetivo estandarizar los sistemas en países europeos como España y Francia, lo que le costará 140 millones de euros en pérdidas por lo invertido en el desarrollo del software, y con el que estarán relacionados alrededor del 40 % de los empleos que van a desaparecer.

Los recortes de plantilla se materializarán como máximo a finales de 2021 en diferentes países, también en su sede central en Países Bajos, y cerrará sucursales en Asia y Sudamérica, incluidas algunas en Brasil, Argentina y Colombia, según anunció el banco durante la presentación de sus resultados del tercer trimestre de 2020.

El banco, para el que trabajan más de 50.000 empleados en todo el mundo, no descarta despidos forzosos, en caso de valorar que el golpe de la pandemia sea aún mayor de lo esperado.

El pasado julio, ING anunció el cierre de 170 sucursales en Países Bajos, después de haber cerrado en 2019 el 40 % de los “puntos de servicio” localizados en diferentes tiendas.

(Con información de Veja y El País de España)

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