La vacunación y el desafío comunicacional

Las actividades sociales y el sector productivo esperan la inmunización de la población para retomar la marcha con ánimos renovados. Sin embargo, un 40% de las personas encuestadas por el DANE no muestra interés en inyectarse la vacuna. ¿Qué hacer ante la falta de confianza en las instituciones y en el mismo biológico?   

Cinco elementos de comunicación para entender la vacuna y enfrentar mejor este momento:

1. Liderazgo claro:  La primera respuesta debe provenir de la ciencia, que debe emitir un mensaje correcto, riguroso, creíble y empático, tanto con los que quieren la vacuna como con aquellos que albergan dudas. 

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2. Voceros y aliados: El desafío demanda la entrega de un mensaje coherente desde las distintas fuentes de información. Autoridades, políticos, medios, líderes religiosos y comunitarios, empresarios y maestros. En ocasiones similares del pasado, esta fórmula ha funcionado. Esto implica la despolitización de la vacuna y una coordinación eficaz entre los actores sociales.

3. El mensaje: La gente quiere entender los efectos del biológico en su organismo y quiere tener claras las expectativas en torno al suministro y la disponibilidad de la vacuna para los 35 millones de colombianos estipulados en el Plan Nacional de Vacunación. Cuando se trata de la vida, todos queremos y necesitamos información clara, precisa y útil, adaptada a nuestro contexto. La comunicación a “cuenta gotas” no es recomendable en estos casos. El show también queda descartado.

4. El lenguaje: Ahora más que nunca, la ciencia y la comunicación se necesitan. Los científicos, fabricantes, médicos y personal de enfermería tienen en sus manos la posibilidad de ayudarnos a entender los componentes de la vacuna, las técnicas de fabricación, el nivel de confiabilidad y el manejo de eventualidades atribuibles a la inyección. Para lograrlo, es necesario entrenar a los profesionales asistenciales del primer nivel sobre la forma de entregar información detallada al respecto, libre de tecnicismos.

5. Los medios: Ante la desinformación que pulula en las redes sociales, los medios tradicionales tienen una oportunidad de oro para recuperar el sitial de honor que les corresponde a través de la entrega de información rigurosa y necesaria en medio de una crisis humanitaria. Esta tarea demanda la identificación de fuentes de información creíbles, la racionalización de la información y el manejo pedagógico de datos y hechos que sucederán en el proceso de vacunación. El cuidado en los mensajes puede ir contra el afán del click, pero vale la pena jugársela por el bienestar mental y emocional de todos los involucrados.

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