Tips para fortalecer el sistema inmunológico y sus defensas

Foto: Archivo Valora Analitik

El sistema inmunológico está compuesto por múltiples capas de defensas que se dividen en tres categorías: barreras fisiológicas, inmunidad innata o de respuesta rápida e inmunidad adaptativa, también conocida como humoral o inteligente. En resumen, es una agrupación de células inmunes específicas y de proteínas que trabajan en sinergia para proteger el organismo. (Ver más Finanzas Personales)

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En línea con lo anterior, Betty González, experta en nutrición para Amway, compartió tres pasos fundamentales que ayudan a fortalecer el sistema inmunológico:

  1. Construye tu base: existen nutrientes esenciales para tener una alimentación balanceada, y un sistema inmunológico saludable. Para esto, es importante complementar la nutrición con macronutrientes, (carbohidratos, grasas y proteínas) fitonutrientes (productos de origen vegetal; frutas y verduras) y micronutrientes (vitaminas y minerales) para construir una buena base.
  1. Manténte preparado: el consumo de ingredientes botánicos clave como la cereza, la acerola, los champiñones, los extractos cítricos, las vitaminas D, C, E, el zinc, entre otros, brindan protección antioxidante que respalda la capacidad del cuerpo y lo protege de los radicales libres y agentes externos.
  1. Desarrolla hábitos saludables: el bienestar general es muy importante; por esto se debe realizar actividad física de manera periódica, mantener una alimentación balanceada junto con una actitud positiva, al igual que un buen sueño y descanso. Lo anterior, para fortalecer el sistema inmune y tener un estilo de vida equilibrado.

“Adicional a esto, el cuerpo humano cuenta con tres líneas de defensa primarias las cuales lo protegen contra invasores no nativos, incluyendo virus, bacterias, y hongos. Estás, como su nombre lo indica, ayudan a salvaguardar el organismo y a fortificar el sistema inmunológico”, añadió la nutricionista.

La primera línea de defensa son las barreras fisiológicas, un grupo de células llamadas macrófagos que circulan por la corriente sanguínea y los tejidos del cuerpo. En esta parte se encuentran la piel, la córnea ocular, las membranas mucosas, la saliva, las lágrimas, las paredes intestinales e importantes células inmunes ubicadas en el intestino, las cuales actúan como escudos físicos para ayudar a proteger el organismo del entorno exterior.

De acuerdo con lo anterior, el intestino es una de las defensas más grandes del cuerpo, ya que tiene una superficie de alrededor de 250 metros cuadrados. Por lo tanto, para cuidarlo, la nutricionista de Amway Betty González recomienda el consumo de probióticos, los cuales se encuentran en alimentos y bebidas fermentadas como el yogurt y algunas variedades de encurtidos de eneldo, kombucha o kumis.

La segunda línea de defensa que se activa cuando es necesario, es la inmunidad innata y es aquella que se conoce como el equipo de respuesta rápida; esto incluye los glóbulos blancos o leucocitos, que se desplazan por el torrente circulatorio y penetran en los tejidos con el objetivo de detectar y atacar a microorganismos y a otros invasores. Existen algunos alimentos que ayudan a apoyar esta labor: uno de estos es la vitamina D, que puede obtenerse con dosis diarias de sol y encontrarse en diversos alimentos como el pescado graso, las yemas de huevo, el queso y los champiñones que son fuente natural. Adicional, también está la vitamina C con antioxidantes que se utilizan para combatir los radicales libres de fuentes como la contaminación, el estrés y el envejecimiento.  

La última línea de defensa es la inmunidad adaptativa que son los miembros más inteligentes del sistema ya que determinan la mejor manera de apoyar la salud. De acuerdo con la especialista, para proteger a esta capa, es importante llevar una alimentación saludable y balanceada, realizar ejercicio de manera regular, beber agua en abundancia y tener un sueño adecuado.

Sumado a lo anterior, González recomienda el uso del Zinc, el cual es un nutriente fundamental para el desarrollo y la comunicación de las células inmunitarias. Los alimentos más ricos en este mineral son: ostras, ternera, pollo, tofu, leche, derivados de los lácteos, fuentes vegetales como nueces, cereales enriquecidos, granos integrales, garbanzos y otras legumbres.

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