Transición en Latinoamérica a energías verdes va a ritmo lento

Paneles solares, energías limpias, energías renovales (Foto Solen Technology)
Paneles solares, energías limpias, energías renovales (Foto Solen Technology)

Las nuevas tecnologías y acceso al capital extranjero para el desarrollo de proyectos ha incentivado la transición de combustibles fósiles a energías verdes.

Esta fue una de las conclusiones del reporte presentado por la firma Aon sobre “Futuro del riesgo: Energía 2021”. El Covid-19 ha sido particularmente difícil en Latinoamérica, por lo tanto, las empresas del sector energético deben estar preparadas para afrontar riesgos y tendencias nuevas. Vea más información en Energía y Minería.

De acuerdo con el citado reporte, el período de 2020-2021 vio un gran aumento en anuncios de empresas del sector energético, mencionando sus planes de descarbonización y sus ambiciones por alcanzar emisiones netas de carbono en el largo plazo.

Con la presencia de algunos panelistas líderes de la industria para América Latina de Aon y Carol Beeley, líder de riesgo político para Aon Estados Unidos, la compañía llevó a cabo el evento de lanzamiento del reporte El Futuro del Riesgo para la región.

En este se abordaron temas como el potencial del sector energético en Latinoamérica, la sinergia entre industrias de energías convencionales y renovables, los riesgos inherentes del sector y el mercado de seguros y reaseguros, así como la importancia de la ciberseguridad dentro de este contexto.

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Energía, petróleo y gas

El avance de nuevas tecnologías y el acceso a capital extranjero para desarrollo de proyectos, ha incentivado la transición del combustible fósil a energías verdes. Aunque es probable que esta transición se lleve a cabo a un ritmo más lento en América Latina, esta tendencia se convertirá en la norma en el mediano y largo plazo. En el corto plazo, las empresas del sector energético están luchando por adaptarse.

“En una época de grandes cambios globales, que traen riesgos y oportunidades, el sector de energía sufrió una retracción en toda Latinoamérica. No obstante, la expectativa de crecimiento se está reactivando con proyectos e inversiones en energías renovables, especialmente la eólica y la solar, que son favorecidas por la naturaleza de la región”, señala Clemens Freitag, Construction, infrastructure and Power Regional Practice Leader de Aon Latam.

En el caso del petróleo gas, un obstáculo a superar es la mentalidad que existe con respecto al seguro. Desde una perspectiva del riesgo, será un desafío importante agrupar las mismas estructuras de protección para las dos dimensiones diferentes de activos. El nivel de retenciones, la singularidad de cada activo, las estrategias y los mecanismos necesarios para lidiar con un mercado endurecido serán un verdadero desafío por abordar. La combinación de estos dos mundos distintos pondrá a prueba el mercado de seguros.

“El Covid-19 podrá ser un acelerador hacia una política combinada de Energía Global, que incluye las fuentes de energía convencionales y las renovables. La importancia de las medidas ESG (Environmental, Social & Governance) son crecientes y el mercado asegurador y reasegurador deberá apoyar a empresas energéticas a hacer la transición hacia fuentes de energías más limpias” dijo Daniel Ocampo, Energy Regional Practice Leader, Commercial Risk Solutions, de Aon Latam.

Descarbonización

Según los datos de la organización ambiental 350.org, las instituciones se comprometieron a desinvertir 11 billones de dólares de combustibles fósiles, en forma total o parcial, en 2020. A partir del 2022, los requisitos del Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima (Task Force on Climate-related Financial Disclosures, TCFD por sus siglas en inglés) serán obligatorios, lo que hará que un número cada vez mayor de empresas y grandes propietarios de activos, compartan detalles con los stakeholders respecto a su exposición financiera al riesgo del cambio climático.

Por lo que ahora existe una clara obligación de “ecologizar” el sistema financiero, que se refleja en la composición de la cartera de inversiones de diferentes actores del sistema. Así, los inversionistas buscan que las empresas se descarbonicen, pero también que diversifiquen sus flujos de ingresos.

Las alternativas como el hidrógeno y las energías renovables ayudarán a reducir las huellas de carbono y hay una oportunidad de que la infraestructura energética existente, como el uso de explanadas de estaciones de gasolina como puntos de carga de automóviles eléctricos o la conversión de instalaciones de GNL para ofrecer hidrógeno, impulse la agenda de descarbonización.

Riesgos cibernéticos

Otro punto destacado en el reporte es la variedad de exposiciones cibernéticas a las que crecientemente se ve enfrentado el sector energético, que van desde ataques a la ingeniería operativa, hasta el robo de propiedad intelectual (PI).

Por ejemplo, dada la implementación del análisis inteligente para satisfacer la oferta y la demanda, y aumentar los márgenes en el sector de refinamiento y distribución se ha requerido una creciente conexión y almacenamiento de datos en Internet y, por extensión, su exposición al riesgo cibernético ha incrementado.

Al conectarse a Internet y utilizar sistemas tecnológicos que están en línea a diferentes velocidades y etapas, las empresas se exponen a vulnerabilidades considerables. Como resultado, la seguridad de los sistemas de ingeniería se ha convertido en el desafío más importante que enfrentan los directores de información en todo el sector energético. Como esta industria también incluye servicios “directos al consumidor”, esto puede crear un mayor riesgo de privacidad y responsabilidad adicional que es poco probable que esté cubierta por las líneas de seguro tradicionales.

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