Aniversario del 11-S: el giro de la crisis de Afganistán a veinte años de los atentados

Evacuaciones de Afganistán. FOTO: @DeptofDefense

El aniversario de los 20 años de los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York y al Pentágono, además del intento de ataque a la Casa Blanca por parte del grupo terrorista Al-Qaeda, se conmemora este 11 de septiembre, en un escenario álgido para la política exterior de Estados Unidos y de profunda crisis en Afganistán.

Hace dos décadas, Al-Qaeda, comandada por Osama bin Laden, secuestró cuatro vuelos para atacar el corazón financiero de ese país, el epicentro de las Fuerzas Armadas y el centro administrativo federal. Los sucesos ocasionaron la muerte de 2.996 personas, dejaron a 25.000 heridos y 24 desaparecidos. (Ver más de Internacional).

Los atentados terroristas de ese martes 11 de septiembre motivaron la invasión de Estados Unidos a Afganistán con el argumento de acabar con el terrorismo y encontrar a Osama bin Laden, la mente detrás de uno de los días más tristes en la historia de la potencia mundial.

El expresidente republicano George W. Bush fue el encargado de dar la luz verde para que las tropas del Ejército norteamericano incursionaran en ese país de Medio Oriente. Solo diez años después consiguieron una de sus misiones: encontrar a Osama bin Laden, quien fue asesinado el 11 de mayo de 2011.

Las circunstancias, sin embargo, fueron cambiantes. Bush, durante sus dos periodos en la Casa Blanca, que comenzaron en 2001, el mismo año de los ataques, mantuvo la bandera de la guerra, con el respaldo de la comunidad internacional que se congregó en la coalición para combatir al terrorismo.

El demócrata Barack Obama llegó a la Presidencia en diciembre de 2009 quien, aunque de un partido diferente, mantuvo la retórica del conflicto: un nobel de paz que durante los ocho años que estuvo en el poder no pasó ni un solo día sin estar encabezando una guerra internacional. Su entonces vicepresidente, Joe Biden, también fue protagonista en este proceso.

Donald Trump le ganó las elecciones de 2016 a Hillary Clinton, la demócrata que fue secretaria de Estado de la administración Obama e intentó convertirse en la primera presidenta de la historia del país. El magnate asumió el Despacho Oval en enero de 2017 con un discurso nacionalista: “hacer a Estados Unidos grande otra vez” y poner al país primero.

Entonces, el republicano miró hacia adentro: retiró las tropas de Siria asegurando (sin pruebas) que la batalla contra el Estado Islámico estaba ganada y trazó desde 2018 el retiro de su Ejército de Afganistán, acuerdo que también tuvo en cuenta un acercamiento con los talibanes.

En febrero de 2020 Estados Unidos y ese grupo firmaron el Acuerdo de Doha que trazó el calendario de la salida de las tropas. A cambio, ese grupo tenía que asegurar que el territorio de Afganistán no se utilizaría, en el futuro, para actividades terroristas o cuestiones que afectasen la seguridad de Estados Unidos.

Trump esbozó el plan de salida de esa guerra, pero fue el presidente Joe Biden el encargado de tomar la determinación final. “Esto es un tema de muchas administraciones. Lo que sí es cierto es que, como lo dijo el mismo Biden, todo termina en él. Así como Trump entró en un acuerdo, Biden se podía salir, pero decidió cumplirlo”, puntualiza David Castrillón, docente investigador del Figri de la Universidad Externado.

Entonces, sucedió lo imprevisto: el fin de semana del 15 de agosto los talibanes retomaron el control de Afganistán, conquistando una a una y en tiempo récord las ciudades, y a solo dos semanas de que se concretara el retiro de las tropas de Estados Unidos de ese país, que se ratificó el 31 de agosto.

Cuando Bush invadió Afganistán tras los atentados del 11-S estaba respaldado por la comunidad internacional, pero Biden emprendió un retiro en medio de críticas globales por la incertidumbre que dejó para ese país de Medio Oriente.

La crisis humanitaria se agrava y Acnur prevé que podrían aparecer 500.000 refugiados afganos en los próximos meses, intentando huir de las estrictas doctrinas de los talibanes, hay profundas dudas sobre la situación de Derechos Humanos y la economía del régimen tiene retos para despegar por el carente reconocimiento internacional.

Así, en cuestión de 20 años tras los atentados a las Torres Gemelas de Nueva York, Afganistán vivió dos transformaciones que resultaron en una definición ya conocida: la repetida historia de las crisis.

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