Costos de envío pesan sustancialmente en variación inflacionaria mundial, ¿qué se puede esperar?

El comercio de bienes y servicios de alta tecnología en Estados Unidos registró un déficit en 2020. FOTO: Pixabay

El más reciente informe de perspectivas económicas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) dio cuenta del golpe de un fenómeno inflacionario que pasa factura a los gobiernos y consumidores: la escasez de contenedores.

Dice la Ocde que, en el corto plazo, los costos de envío están siendo los que marquen la ruta de una inflación disparada en varias economías mundiales.

La reactivación vertiginosa que vive el mundo ha llevado a una alta demanda de bienes que, por la incapacidad del transporte, desemboca en retrasos y el eventual incremento de precios anclados a que no hay en dónde transportar los bienes.

Fenómeno que, hay que recordar, tiene como protagonista a China, principal exportador mundial y principal productor de contenedores, que no ha tenido herramientas para responder a la demanda en ninguno de esos dos frentes.

Con este contexto de base, la Ocde dio a conocer en su más reciente informe que un rápido aumento de la demanda a medida que las economías se reabren ha hecho subir los precios de materias primas clave como el petróleo y los metales.

Añade la Ocde que los precios de los alimentos también están aumentando, impulsando los precios, “especialmente en los mercados emergentes”.

Esto último mientras las tensiones a lo largo de las cadenas de suministro, causadas por la pandemia, “se han sumado a las presiones de costos”.

Efectos sustanciales

De hecho, ese aumento de los costos de envío, relacionado con la escasez de contenedores, se distancia sustancialmente del comportamiento inflacionario de los metales y minerales, alimentos y el petróleo Brent.

Input prices are pushing up inflation

“Los precios más altos de las materias primas y los costos de envío globales están agregando alrededor de 1,5 puntos porcentuales a la inflación anual de precios al consumidor del G20, lo que representa la mayor parte del repunte de la inflación”, afirma la Ocde.

Se prevé entonces que, para poner un ejemplo, la inflación de los precios al consumidor del G20 se modere del 4,5 % a fines de 2021 a alrededor del 3,5 % para fines de 2022, manteniéndose por encima de las tasas observadas antes de la pandemia.

Advanced economies

“Las presiones de oferta deberían desaparecer gradualmente, el crecimiento de los salarios sigue siendo moderado y las expectativas de inflación aún están ancladas, pero los riesgos a corto plazo están al alza”, añade el documento.

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La Ocde hace la salvedad en que las perspectivas de inflación varían notablemente entre distintos países del mundo.

Por ejemplo, ha aumentado considerablemente en Estados Unidos y en algunas economías de mercados emergentes, como es el caso de Colombia, pero sigue siendo relativamente bajo en muchas otras economías avanzadas, particularmente en Europa.

Emerging economies

“Estas presiones inflacionarias deberían eventualmente desaparecer. Una vez que se resuelvan los cuellos de botella, es probable que los aumentos de precios de los bienes duraderos, como los automóviles, disminuyan rápidamente a medida que la oferta del sector manufacturero se recupere rápidamente”, agrega el análisis de la Ocde.

De esta manera, el organismo multilateral está previendo que la inflación en los países del G20 alcance su punto máximo hacia fines de 2021 y disminuya a lo largo de 2022.

“Aunque se están produciendo aumentos salariales considerables en algunos sectores que se están reabriendo, como el transporte, el ocio y la hostelería, la presión salarial general sigue siendo moderada”, concluye la Ocde.

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