Inflación de alimentos en Colombia: ¿por qué el fuerte crecimiento y qué se espera?

El dato de inflación que entregó el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) para septiembre (0,38 %) vuelve a dejar en el escenario la preocupación sobre lo que pueda ocurrir con el movimiento de los precios de los alimentos en Colombia.

De acuerdo con registros del Banco de la República, en el marco de las inflaciones básicas, las de alimentos continuaron disparadas con corte al noveno mes del año, a tal punto que llegaron a tocar máximos de los últimos cinco años (12,40 %).

Recomendado: Inflaciones básicas de alimentos tocan máximo de cinco años

¿Pero a qué se debe el fenómeno y qué tan preocupante puede ser para la economía colombiana? Varios analistas concuerdan en decir que es pasajero y se debe a temas coyunturales de oferta, pero que igual deben seguirse de cerca.

En días pasados justamente Roberto Steiner, codirector del Banco de la República, mencionó en un evento público que el incremento de precios para los alimentos “es un tema complicado, pues seguramente hay unas cadenas de suministro que todavía siguen afectadas por las disrupciones del paro, pero hay algo de traslado de la tasa de cambio a través del precio de algunos insumos importados”.

Posibles explicaciones

Las hipótesis de Steiner concuerdan con lo que los mismos productores del agro nacional están viendo. Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia, en conversación con Valora Analitik, esbozó cuáles son esos fenómenos que explican el comportamiento de los precios de los alimentos.

Para Bedoya son varios los factores: lo primero que hay que tener en cuenta es que, en 2020, desde mayo hasta noviembre, la inflación de alimentos fue negativa. Ya a inicios de 2021 fue positiva, pero cercana a cero, todo esto mientras Colombia estaba en una época de presión del consumo por temas de desempleo.

“Este 2021, sin embargo, se ve una recuperación muy importante del empleo en Colombia y en ese sentido se evidencia una presión por cuenta de una mayor demanda de alimentos”, advirtió Bedoya.

El punto está en que la producción de alimentos parece entonces no ajustarse en su oferta. El ejemplo está en que, para engordar un novillo, por ejemplo, se necesita un tiempo prudencial. Caso contrario a lo que ocurrió con el arroz y con el huevo (este último pasó de un 31,26 % de inflación en julio a 22,30 % en septiembre), pues ya había cosechas más acordes a la demanda.

Solamente para hacerse a una idea, la inflación de carnes de res, según el Dane, creció 27,03 % en septiembre (máximo no visto desde 2014), y el pico inflacionario se ha dado desde enero de este año. Mismo efecto que se ve en la inflación de la carne de cerdo, que crece a ritmos el 28,30 %.

¿Qué viene?

“Lo otro tiene que ver con un repunte inflacionario por el costo de los insumos, las materias primas para el alimento de los animales, la tasa de cambio, el precio del transporte de algunos bienes por cuenta de la crisis de contenedores, entre otros factores”, explica Bedoya.

Camilo Montes, director ejecutivo de la Cámara de Alimentos de la Andi, explica, sobre el comportamiento de los commodities, que el maíz para consumo humano y animal, por ejemplo, ha tenido incrementos de 73 % en importaciones para Colombia.

“Es difícil definir la temporalidad de estos fenómenos. Para el caso de los precios internacionales de los commodities lo que se espera es que se terminen corrigiendo”, advirtió Montes.  

Finalmente, los analistas esperan que, medida que los efectos de oferta se vayan normalizando y China deje de generar presión sobre varios de los insumos que se utilizan en Colombia, y en otros países que son productores, podría evidenciarse una curva de descenso.

Compartir:

Convierta a ValoraAnalitik en su fuente de noticias