Opinión | Reforma pensional Colombia: una deuda que no da espera

Foto: Juliana Montoya, directora de Procesos Jurídicos en Protección

Por: Juliana Montoya, directora de Procesos Jurídicos en Protección

En medio del contexto electoral que estamos transitando los colombianos, las reflexiones sobre el futuro de nuestro país y las necesidades -históricas y emergentes- de los ciudadanos se han puesto en el foco de todos los sectores. Hoy conversamos en torno a aquello que necesariamente debería suceder para el futuro y la vejez de los colombianos sea mejor. Ver más noticias macroeconómicas

Uno de estos puntos neurálgicos, sin duda, son las pensiones ¿Qué debe cambiar en nuestro sistema? ¿Cuál sistema es el mejor? ¿Quién tiene la razón al finalizar cada debate? Durante años, en el marco de diversos espacios de diálogo, hemos escuchado con atención las inquietudes de la ciudadanía y las voces de los expertos, y hemos planteado de forma reiterativa la necesidad de reformar nuestro sistema pensional para que sean las pensiones las que se ajusten a la evolución social y económica del país, y no al revés.

Como actores del sistema hemos propuesto, en un ejercicio de Diálogos Improbables, cinco pilares que consideramos fundamentales para la ejecución de una reforma adecuada a nuestra realidad para alcanzar un sistema sostenible: flexibilidad, equidad, universalidad, solidaridad y cobertura.

Asimismo, trabajamos en la generación de pedagogía con el objetivo de compartir con los colombianos información técnica y veraz sobre el funcionamiento de los fondos de pensiones, no solo para tomar decisiones informadas sino también para ayudar a reconocer a los fondos como movilizadores de desarrollo. El sistema vial colombiano, por ejemplo, se ha beneficiado con la inversión responsable de los fondos privados y, a la vez, ha contribuido a la generación de rentabilidad para los ahorradores.

Ahora bien, es importante reflexionar, en este momento aún se generan inquietudes y existe desconfianza de las personas alrededor de su pensión, por esa razón debemos reconocer que es necesario hacer cosas distintas. Hoy tenemos, como país, la oportunidad de pasar del diagnóstico a las acciones concretas; de mirar en retrospectiva, mejorar lo que hemos logrado y transformar, sin destruir, nuestro sistema, en uno que mejore las condiciones económicas de los colombianos y que garanticen una vejez digna para todos. Comprendiendo la realidad social y económica de Colombia, es importante hacer un llamado para abrazar el disenso y la diferencia de opiniones para encontrarnos alrededor de un propósito común: lograr un único sistema que vele por la justa atención a quienes no están cubiertos hoy y que nos ayude a corregir las fallas del sistema actual.

El tiempo avanza y aplazar esta conversación solo perjudicará más y más a los colombianos. Esta es una invitación a todos los actores del sistema (Gobierno, empresas, academia, ciudadanía, políticos, etc.): no aplacemos más la deuda que tenemos con nuestro futuro.

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