El director de Crédito Público del Ministerio de Hacienda, Javier Cuéllar, desmintió algunas de las tesis que circulan en los mercados financieros sobre la influencia del Gobierno en la tasa de cambio.
En una entrevista con el diario La República, el funcionario analizó el panorama de la deuda en Colombia y la sostenibilidad de sus estrategias fiscales.
Cuéllar fue enfático en que, contrario a la jerga de las mesas de dinero que hablaba del ‘dólar Cuéllar’, el Gobierno no ha sido el responsable de la apreciación del peso colombiano.
Según el funcionario, el manejo de la Dirección de Crédito Público ha sido neutral, pues han vendido tantos dólares como los que han comprado a través de diferentes ventanas, incluyendo operaciones Non-Deliverable Forward.
En contraste, explicó que la caída del dólar se centran en dos factores externos al control directo del Ministerio: la debilidad estructural del dólar global y la recuperación de la confianza inversionista.
Respecto al primer punto, detalló que el año pasado la divisa estadounidense se depreció casi a doble dígito a nivel global. Sobre el segundo, destacó que la tenencia de TES por parte de fondos extranjeros (offshore) aumentó un 61 %, pasando de $108 billones a $174 billones en un año.
“Crédito Público ha estado neutral; ha vendido tantos dólares como lo que hemos comprado… la apreciación del peso se debe a una debilidad estructural del dólar en el mundo y a una corrección de las primas de riesgo”, afirmó.
Recompra de títulos con caja y TES en IBR
El director de Crédito Público adelantó que el Gobierno anunciará próximamente una operación de recompra de títulos, diferenciándola claramente de los procesos de canje tradicionales.
Según explicó, esta medida no busca emitir nueva deuda, sino utilizar la caja del Tesoro Nacional para cancelar títulos existentes y neutralizar el exceso de cupones emitidos.
El objetivo es atacar la «obsolescencia de cupones», dijo, refiriéndose a títulos con tasas del 7 % que, en un mercado con tasas al 13 %, obligan a emitir mucho más nominal para obtener la misma caja.
La operación se lanzaría posiblemente después de Semana Santa y se enfocaría en títulos con factores de descuento atractivos, como los del año 2046.
Además, como parte de la estrategia para profundizar el mercado de capitales, Cuéllar confirmó que trabajan en la emisión del primer TES indexado al IBR (Indicador Bancario de Referencia).
Esta iniciativa busca alinear la deuda soberana con un índice que ya es muy líquido en el mercado de swaps y disminuir el costo de la deuda automáticamente sin esperar a un vencimiento, al basarse en una tasa flotante.
“Llegó el momento de jugárnosla toda por la IBR, el propio índice va a hacer que esa exposición sea técnicamente adecuada”, explicó el funcionario.
El fin de la operación de deuda en francos suizos
Sobre la estrategia de Total Return Swap (TRS) en francos suizos, Cuéllar señaló que su objetivo primordial fue diversificar el portafolio (históricamente concentrado en dólares) y aprovechar las tasas de interés cercanas al 0 % en Suiza para reducir costos de endeudamiento en unos 400 a 450 puntos básicos.
La operación está en su fase final de cancelación: un 20 % ya se hizo efectivo y el objetivo es haber cancelado la totalidad antes del 31 de mayo. Gracias a esto, la deuda bruta disminuirá en cerca de $100 billones, eliminando la brecha técnica que existía con la deuda neta, según el vocero.
Cuéllar destacó que en el futuro, el país vería una «segunda ola de diversificación» del portafolio de deuda de la Nación que podría incluir monedas asiáticas, aunque insistió en que no habrá más operaciones similares al TRS de aquí al 7 de agosto para evitar ruidos adicionales.
Contó que el plan consiste en buscar exposición a estas monedas ya sea a través de derivados financieros o mediante emisiones directas de bonos globales en el mercado de deuda pública.
Finalmente, el director de Crédito Público defendió su postura de priorizar vencimientos a corto plazo (años 2029, 2030, 2032) en lugar de emitir deuda a 20 o 30 años con las tasas actuales del 13,5 % o 14 %.
Argumentó que es preferible concentrar amortizaciones ahora y refinanciarlas en unos años cuando el ciclo de política monetaria haya bajado, evitando dejar cupones caros a futuras generaciones.
“Lo que más le conviene al país hoy es que la nación se exponga al riesgo de refinanciación. El riesgo de refinanciación no es el monstruo en el clóset, es algo tan gestionable como el riesgo de mercado”, concluyó.
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