Una de las más recientes tensiones entre el Gobierno Petro y los bancos en Colombia, tuvo que ver con la intención de establecer inversiones forzosas, que finalmente fue replanteado en un acuerdo voluntario.
Dicha iniciativa se llama Alianza Bancaria por la Recuperación Integral y la Generación de Oportunidades (Abrigo) y, en opinión de la calificadora de riesgo Fitch Ratings, es positiva para la calificación crediticia de los bancos.
Para la agencia, este paquete de alivio voluntario favorece la flexibilidad del balance y reduce el riesgo de una asignación de crédito condicionada a las políticas, lo que podría haber debilitado la disciplina de suscripción y la calidad crediticia.
“Tras las fuertes lluvias en el norte de Colombia, el gobierno declaró el estado de emergencia económica, social y ecológica. El gobierno consideró, pero posteriormente rechazó, un plan de inversión obligatoria que habría exigido a los bancos asignar recursos a sectores prioritarios para el gobierno”, resumió la calificadora.

Detalles de la opinión de Fitch sobre acuerdo
Para la firma de calificación crediticia, este cambio de inversiones obligatorias a un marco voluntario, parcialmente garantizado, es positivo para el crédito de los bancos colombianos, ya que apoya los esfuerzos de recuperación en las regiones afectadas “sin socavar materialmente la estabilidad financiera, la gobernanza del riesgo ni la gestión del balance”.
Considera además que el enfoque voluntario preserva mejor los perfiles crediticios individuales de los bancos, “ya que permite a las instituciones participar dentro de su propio apetito de riesgo, capacidades operativas y restricciones de capital”.
Además reconoce que, al evitar un mandato de inversión vinculante, los bancos conservan la discreción sobre la composición de la cartera, la financiación y la gestión de la liquidez, al tiempo que contribuyen a los objetivos de política pública en las zonas de emergencia.
Otro de los puntos que destaca Fitch sobre esta iniciativa es que el nuevo programa de préstamos es considerable, “pero parece manejable a nivel sistémico”.
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Metas de inversiones
Los bancos tienen como objetivo desembolsar 2,1 millones de nuevos préstamos por un total de $5,2 billones en el primer año, lo que equivale a un aumento del 15 % sobre los volúmenes de préstamos ordinarios en las regiones afectadas.
Las metas de crecimiento de préstamos por sector son: agricultura (25 %), pequeñas y medianas empresas (22 %), industria (21 %), turismo (20 %), comercio (19 %), vivienda (16 %) y consumo (10 %).
En este sentido, Fitch considera que los riesgos sistémicos parecen estar controlados, ya que los préstamos a los sectores objetivo en las regiones afectadas representan alrededor del 14 % del total de préstamos del sistema.
“Estas medidas podrían atenuar temporalmente el deterioro de la calidad de los activos, al impedir la migración inmediata de los préstamos a categorías de mayor riesgo. También podrían retrasar el reconocimiento de la tensión crediticia de los prestatarios si su capacidad de pago no se recupera según lo previsto”, advierte.
Por lo tanto, el efecto en el crédito dependerá de si los bancos aplican estas medidas de forma selectiva y mantienen un seguimiento riguroso de las exposiciones reestructuradas.
Sin embargo, dice que “el impacto en la calidad de los activos dependerá de la estrategia de implementación de cada banco, especialmente de sus criterios de evaluación crediticia, la combinación de nuevos préstamos y refinanciación, y la eficacia de las garantías”.




