El Metro de Medellín continúa consolidando su política de sostenibilidad a través de la expansión de su infraestructura de generación de energía solar, una estrategia orientada a disminuir el impacto ambiental de sus operaciones y a optimizar el uso de los recursos energéticos. Esta iniciativa se enmarca en un enfoque de gestión eficiente que busca integrar soluciones limpias en distintos componentes del sistema de transporte.
Durante 2025, la instalación de paneles solares en diversas dependencias permitió alcanzar una producción anual de 129.156 kilovatios hora. Este volumen de energía equivale al consumo promedio de aproximadamente 54 hogares en un año, tomando como referencia un gasto mensual cercano a los 200 kilovatios hora por vivienda. El resultado evidencia la viabilidad de la energía fotovoltaica como una alternativa capaz de cubrir parcialmente la demanda energética en entornos urbanos, especialmente en sistemas de transporte masivo.
El impacto de esta generación trasciende el ámbito ambiental. La reducción en la dependencia de la red eléctrica convencional se reflejó en un ahorro económico superior a los 81 millones de pesos. Esta disminución en los costos operativos fortalece la sostenibilidad financiera de la entidad, al tiempo que libera recursos que pueden destinarse a la modernización del sistema y a la mejora continua del servicio.

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La infraestructura implementada está conformada por 346 paneles solares, ubicados de manera estratégica en la sede administrativa y en varias estaciones, incluidas aquellas que hacen parte del sistema de metrocables. Esta disposición permite suplir una fracción significativa de las necesidades energéticas asociadas a equipos tecnológicos, sistemas de climatización, iluminación y otros servicios esenciales para la operación diaria.
En el caso de los cables aéreos, la energía generada también contribuye al funcionamiento de los mecanismos que facilitan el desplazamiento de las cabinas dentro de las estaciones. De este modo, se integran soluciones sostenibles en la operación de distintos subsistemas, lo que favorece una prestación del servicio con menor impacto ambiental.
Adicionalmente, algunas estaciones cuentan con la capacidad de inyectar excedentes de energía a la red eléctrica. En particular, en las líneas M y H, cuando la producción supera el consumo interno, cerca del 10 % de la energía generada se transfiere al sistema externo.




