El GLP gana terreno en Colombia: demanda crece 26 % y el sector reclama un lugar en la conversación energética

Lo que se esperaba para 2028 ya es una realidad hoy. Actualmente, la demanda total de GLP en Colombia se acerca a los 70 millones de kilogramos mensuales.

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El gas licuado de petróleo está viviendo un momento de transformación en Colombia. Así lo dejó ver Sara Vélez, directora ejecutiva de Agremgas, durante una entrevista en el marco del congreso del gremio celebrado en Cali.

Lejos de ser un energético estático y reducido al uso residencial, el GLP viene consolidándose como una alternativa confiable para la industria, el comercio y, cada vez más, como un respaldo clave para la seguridad energética del país.

Distribución de GLP. Imagen: Agremgas
Distribución de GLP. Imagen: Agremgas

Los números respaldan esta tendencia. Vélez reveló un dato: la demanda de GLP ha crecido 26 % desde 2023. Se trata de un crecimiento que ha tomado por sorpresa incluso al propio sector. De hecho, la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) no ha actualizado sus proyecciones de demanda, y la realidad ya superó con creces los cálculos iniciales.

Lo que se esperaba para 2028 ya es una realidad hoy. Actualmente, la demanda total de GLP en Colombia se acerca a los 70 millones de kilogramos mensuales, un volumen que evidencia el papel cada vez más protagónico de este energético en la matriz nacional.

Importaciones ganan terreno en Colombia

Un factor que explica este dinamismo es el cambio en la estructura de suministro. Colombia dejó de ser autosuficiente en GLP y hoy las importaciones ya representan entre el 42 % y el 45 % de la demanda total. La producción de campos como Cusiana, Cupiagua y Floreña sigue en declinación, y la tendencia es que esa participación importada siga ganando terreno en los próximos años. Para Vélez, esto no es necesariamente una mala noticia, siempre que se haga de manera eficiente y competitiva.

En ese sentido, proyectos como el de Puerto Bahía Gasco, que ya está en operación temprana con 20.000 toneladas mensuales y que proyecta alcanzar las 720.000 toneladas anuales con tecnología refrigerada, son vistos por el gremio con buenos ojos.

La razón: más competencia en la importación presiona los precios a la baja. Si bien importar seguirá siendo más costoso que producir localmente, la entrada de nuevos actores y tecnologías más eficientes, como el GLP refrigerado, puede generar precios más competitivos para toda la cadena.

Gas Licuado de Petróleo (GLP). Imagen: Twitter @GasnovaCo
Gas Licuado de Petróleo (GLP). Imagen: Twitter @GasnovaCo

La regulación, un rezago que frena la competencia

Uno de los puntos más críticos que señaló Vélez tiene que ver con el marco regulatorio. La regulación vigente para el GLP data de 2008. En sus palabras, está atrasada, muy atrasada, y no reconoce las estructuras de mercado que existen hoy en día.

Hace 17 años el mercado era completamente diferente, y la norma no ha logrado adaptarse a la nueva realidad de importaciones, nuevos actores y usos industriales crecientes.

Esa falta de actualización tiene consecuencias concretas. En algunas regiones del país y en ciertos municipios, la competencia no está funcionando adecuadamente, lo que afecta la eficiencia de los precios. Para Vélez, fomentar la competencia es el camino para lograr precios más eficientes, y eso pasa necesariamente por una modernización regulatoria que esté a la altura del mercado actual.

GLP en la generación eléctrica: una asignatura pendiente

Otro de los temas que abordó la directora de Agremgas tiene que ver con el uso del GLP en la generación de energía eléctrica. A diferencia de la industria, donde sí es posible hacer adaptaciones tecnológicas para sustituir gas natural por GLP, en la generación eléctrica el cambio es mucho más complejo. Hoy en día, Colombia solo cuenta con una térmica configurada para operar con GLP: Termocaribe, en Cartagena.

En la reciente subasta de cargo por confiabilidad, no ingresó ninguna nueva planta con capacidad de usar este combustible, lo que Vélez calificó como una lástima.

Llamado al nuevo gobierno: pongan el GLP en la conversación

El mensaje final de Sara Vélez fue que el sector del GLP siente que no ha tenido el reconocimiento que merece. A su juicio, este energético nunca está en la conversación energética del país, no es protagónico ni secundario, ni siquiera lo mencionan.

Y, sin embargo, destacó que le ha respondido al país, ha aguantado la industria y ha respaldado al gas natural en los momentos más difíciles. Por eso, el principal pedido al nuevo gobierno es sencillo pero profundo: que pongan el GLP en la conversación. Solo así se podrá avanzar en una regulación moderna, en una mayor competencia y en el aprovechamiento pleno de un energético que ya demostró que tiene mucho para aportar.

En ese contexto, este combustible surge como una opción para enfrentar eventuales faltantes de gas natural, dado que podría sustituir parte de su consumo tanto en los hogares como en algunas actividades industriales. Esto permitiría destinar una mayor cantidad de gas natural a las plantas térmicas, fortaleciendo así el respaldo al sistema eléctrico nacional en escenarios en los que los embalses de las hidroeléctricas registren menores niveles de almacenamiento.

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