Las reservas de gas en Colombia se redujeron en más de 50 % en siete años. En 2018, estas se ubicaron en 3.782 giga pies cúbicos, mientras que en 2025 fueron de 1.717 giga pies cúbicos. Adicionalmente, con base en datos de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), la relación entre reservas y producción también cayó, al pasar de nueve años a 5,9 años.
Como consecuencia de este panorama, el centro de pensamiento ANIF expresó que la dependencia de la importación del energético difícilmente será transitoria, mientras no haya nuevos proyectos para extraer gas.

Según manifestó la organización, el problema de fondo son las reservas. Para ANIF, lo fundamental es la capacidad de reposición a través de nuevos hallazgos y desarrollos, lo que a su vez, permite identificar cuánto tiempo puede sostenerse la producción.
Agregó que el deterioro en la producción se da en un panorama desafiante por el fenómeno de El Niño, que tendría su mayor intensidad entre octubre y diciembre de 2026. Este episodio climático causaría una mayor dependencia del sistema eléctrico a las plantas térmicas, que son una infraestructura utilizada para generar energía eléctrica a través de gas, diésel u otros combustibles.
Pero al haber una mayor importación de gas, el energético proveniente del exterior sería utilizado para abastecer la demanda eléctrica a través de las térmicas. Esto daría como resultado, según ANIF, una mayor dependencia de las importaciones de gas, mayores costos en el suministro, y con ello, mayores presiones al alza en las tarifas tanto de electricidad como de gas.

Efectos macroeconómicos del fenómeno de El Niño
La organización manifestó que estima que este evento, en caso de presentarse con una alta intensidad, tendría un efecto adicional de 60 puntos básicos sobre la inflación, debido al alza en las tarifas de los bienes regulados, como la energía, y a los efectos de menores lluvias sobre la producción agropecuaria, es decir, sobre los bienes de la canasta familiar.
Según lo mencionado, está próximo el ingreso de la Regasificadora del Pacífico, una infraestructura para recibir gas desde el exterior, y de esa manera, abastecer al sistema. El centro de pensamiento señaló que este proyecto estaría listo para finales de 2026 y tendría una capacidad de 60 millones de pies cúbicos diarios de gas, ampliable hasta 180 millones de pies cúbicos al día. Esto fortalecería la oferta en el suroccidente de Colombia y reduciría la dependencia de las importaciones desde el Caribe.

A mediano plazo están el proyecto Sirius y los recientes hallazgos de Ecopetrol y Petrobras en Sandía-1, los cuales fortalecen las perspectivas del sector, ya que, si entran en operación, representarían para Colombia una mayor capacidad de oferta de gas local, que es menos costoso.
Sin embargo, afirmó que estos proyectos requieren varios años antes de entrar en operación, por lo que el déficit de oferta no se resolvería en el corto plazo. Cabe señalar que Sirius está proyectado para entrar en operación entre 2030 y 2031.
Para la ANIF, la salida está en fortalecer la exploración y producción de gas, aprovechar los yacimientos existentes, garantizar una adecuada infraestructura de importación del energético y promover la competencia al interior del mercado. Todo ello debe avanzar de manera simultánea con una política energética, inversión y regulación que fortalezcan el mercado interno y eviten que tanto hogares como empresas enfrenten presiones al alza en las tarifas.
¿Cómo le va al petróleo?
Las cifras del centro de pensamiento revelaron que para mayo de 2026 la producción de crudo fue de 729.000 barriles diarios, con una caída anual de 2,8 %.
Luego de que se alcanzara una producción máxima de más de un millón de barriles diarios en 2013, se presentó una tendencia a la baja que se profundizó durante la pandemia, debido a una menor demanda global y a recortes operativos que redujeron la producción a un promedio anual de 736.400 barriles diarios en 2021.

Posteriormente, hubo un repunte en los precios internacionales del petróleo que llevó a una mayor producción, pasando de 777.000 barriles diarios en 2023 a 772.600 barriles diarios en 2024. Sin embargo, en los últimos dos años la tendencia volvió a ser descendente, al disminuir el promedio a 746.500 barriles diarios en 2025 y cerca de 735.000 barriles al día en lo que va de 2026.
Debe mencionarse que, a pesar de estas bajas en la producción, la inversión extranjera en el sector se mantuvo favorable en 2025. En este segmento, los recursos dirigidos al petróleo se ubicaron en US$2.598 millones, registrando un alza de 25,8 % frente a 2024. Esto contrasta con la cifra total de inversión extranjera en Colombia, que disminuyó 15,14 % en el mismo lapso.
Pese a estos resultados positivos, el centro de estudios manifestó que la tendencia apunta a una moderación, ya que en el primer trimestre de 2026 la inversión extranjera en el sector tuvo una contracción de 7,1 %, mientras que la inversión extranjera total registró un alza de 34 %. Esto coincide con un entorno internacional caracterizado por una mayor incertidumbre en la industria petrolera, mayor volatilidad en los precios del crudo, previsiones de menor crecimiento de la demanda mundial y mayor cautela en las inversiones del sector.
También se hizo mención de que las actividades de perforación perdieron dinamismo, ya que en junio de 2026 estaban en operación 93 taladros activos en Colombia. Esta cifra contrasta con la de 2025, cuando había 17 taladros más.
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