La implementación del Registro Universal de Ingresos (RUI) contempla un período de transición antes de que este mecanismo se convierta en el instrumento único de focalización para los programas sociales del país. Aunque el nuevo sistema ya entró en funcionamiento, su adopción no significará una sustitución inmediata del Sisbén para todos los hogares que actualmente hacen parte de sus bases de información.
De acuerdo con las nuevas disposiciones, las personas y hogares que ya hayan sido identificados o focalizados mediante el Sisbén contarán con un plazo adicional para realizar la transición hacia el RUI. Este período se extenderá hasta el 31 de octubre de 2026, con el propósito de garantizar la continuidad de los procesos relacionados con el acceso a programas sociales, subsidios y demás mecanismos de apoyo estatal.
La ampliación del plazo busca evitar que el cambio de metodología genere interrupciones en la atención de los beneficiarios para darles una protección y puedan continuar con el beneficio. Al mismo tiempo, permitirá que las entidades encargadas de administrar la oferta social realicen los ajustes técnicos y operativos necesarios para incorporar el RUI a sus procesos de focalización.

¿Qué cambia con la entrada en funcionamiento del RUI?
Uno de los principales cambios establecidos es el inicio de la transición de las entidades públicas y de los particulares que ejercen funciones públicas hacia el Registro Universal de Ingresos como herramienta de focalización. Esto involucra a las instituciones responsables de ejecutar programas sociales, entregar subsidios y prestar servicios dirigidos a poblaciones que deben cumplir determinados criterios de acceso.
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Sin embargo, durante el período de transición continuarán vigentes los mecanismos de identificación que ya se encuentran en operación. De esta manera, las personas que han sido clasificadas a través del Sisbén no quedarán automáticamente por fuera de los programas o beneficios que reciben debido a la puesta en marcha del nuevo registro.
El RUI busca fortalecer la caracterización socioeconómica de los hogares mediante una mayor integración de información disponible en diferentes fuentes. Con ello, las entidades podrán contar con más elementos para determinar las condiciones económicas de las personas y establecer con mayor precisión quiénes cumplen los requisitos definidos para acceder a las ayudas del Estado.
El cambio también implica una adaptación gradual de los procedimientos administrativos. Las entidades deberán incorporar la información del RUI a sus sistemas y ajustar sus criterios de focalización conforme avance la transición.
Por esta razón, la entrada en funcionamiento del RUI no debe interpretarse como una eliminación inmediata del Sisbén. El cronograma contempla un período en el que ambos mecanismos tendrán incidencia en los procesos de identificación de potenciales beneficiarios, mientras se completa la migración hacia el nuevo modelo.




