Colombia se encuentra en una encrucijada macroeconómica y se enfrenta a un ajuste fiscal complejo y difícil que, en el corto plazo, ejercerá una presión considerable sobre la demanda interna, de acuerdo con el más reciente análisis de la consultora BMI, una empresa de Fitch Solutions.
Sin embargo, este enfriamiento temporal de la economía doméstica ocurrirá antes de que los beneficios de un flujo de inversión que ya se ha detectado comiencen a reflejarse plenamente en el crecimiento productivo nacional.
Shanna Bober, analista de riesgo país para América Latina en BMI, señaló este miércoles en un webinar organizado por la firma que la senda de consolidación de las finanzas públicas colombianas será uno de los mayores retos para la nueva administración y que este proceso no estará exento de costos para la economía de a pie.
Colombia, de manera muy similar a Brasil, enfrenta este difícil ajuste fiscal. «Esperamos que esto pese sobre la demanda interna antes de que los beneficios de la sólida inversión realmente se materialicen», explicó.
Este ajuste se produce tras un periodo de tensiones en las cuentas públicas. De acuerdo con Regis Chatellier, jefe de estrategia soberana para mercados emergentes en BMI, el origen de parte del actual déficit y de la inflación persistente en Colombia se encuentra estrechamente ligado a políticas de gasto previas, específicamente en el frente laboral.
«El incremento en los salarios fue absolutamente masivo en Colombia y representó una gran parte de la inflación persistente, así como del déficit, dado su impacto directo en los sueldos de los empleados públicos», detalló, identificando este factor como un componente crítico.
Colombia en el mapa regional
El análisis de BMI sitúa a Colombia dentro de una tendencia política más amplia en América Latina, caracterizada por un giro hacia administraciones de derecha y promercado.
Tras los procesos electorales en Colombia, Perú y Chile, la firma ha observado una notable disminución en los índices de riesgo político y geopolítico en estos países, un panorama que contrasta con el de Brasil, donde la incertidumbre ha tendido al alza debido a la polarización electoral.
Al igual que en Colombia, se espera que el giro político hacia la derecha en Chile y Perú impulse la confianza empresarial y las inversiones privadas. Mientras el líder derechista Kast ha presentado su proyecto de ley económico insignia, en Perú se proyecta que la administración de Fujimori logre implementar una agenda sumamente favorable para las inversiones.
Brasil también enfrenta también una rigidez del gasto público muy alta. No obstante, a diferencia de Colombia, gran parte de su sustancial déficit fiscal se financia internamente, lo que reduce su vulnerabilidad ante choques externos de financiamiento.
Finalmente, los expertos señalaron que el camino de consolidación fiscal en Colombia no seguirá el ritmo extremo de la administración de Javier Milei. Según explicó Chatellier, la diferencia radica en el punto de partida de ambas naciones.
«La consolidación en Colombia tomará posiblemente más tiempo de lo esperado. No va a ser una especie de plan de Javier Milei en Argentina, porque el entorno es muy diferente; Argentina estaba literalmente de rodillas y su sociedad estaba dispuesta a aceptar cualquier medida en ese momento, mientras que Colombia no está en esa situación extrema», puntualizó el analista.
Sin embargo, destacó de forma positiva que la agenda política del nuevo presidente colombiano busca emular los pasos de la administración argentina de una manera más moderada y amigable para los mercados.
Inversión, el motor del optimismo
A pesar de las dificultades fiscales, los analistas de BMI coincidieron en que Colombia cuenta con sólidos amortiguadores y catalizadores de crecimiento que la diferencian positivamente en el espectro global de mercados emergentes.
En primer lugar, BMI destacó que el país registró un fuerte crecimiento en la inversión fija en el segundo trimestre, convirtiéndose en uno de los motores clave que impulsó su expansión económica anual durante el segundo trimestre del año.
Además, como parte de sus reformas promercado, el gobierno de De la Espriella ha anunciado planes de gran calado para reactivar el sector energético, abriendo nuevamente las puertas a proyectos de fracking y actividades de exploración y producción petrolera (upstream).
Por otra parte, mientras mercados emergentes vulnerables como Filipinas, Rumanía y Turquía sufren por déficits fiscales y comerciales combinados con tasas de interés reales bajas o incluso negativas, Colombia destaca por ofrecer tasas de interés reales altas, lo que actúa como un poderoso imán para atraer flujos de inversión extranjera y financiar sus necesidades de cuenta corriente.
La combinación de un riesgo político a la baja, tasas reales atractivas y reformas energéticas promercado ha provocado un vuelco radical en la percepción de Wall Street hacia el riesgo soberano colombiano.
De acuerdo con Chatellier, el país ha logrado revertir un largo periodo de desconfianza marcado por severas rebajas en su calificación crediticia y políticas percibidas como hostiles para los negocios. Y destacó que hoy, la confianza de los portafolios internacionales se está recuperando con fuerza, e incluso el mercado se muestra dispuesto a otorgar cierto margen de tolerancia a la senda fiscal del país, especialmente tras el reciente terremoto que afectó a la nación.
«Vemos claramente una reversión en la postura de los inversores. Colombia lo ha hecho bastante bien en los últimos meses. De hecho, podría convertirse en la transacción del año», concluyó el vocero.
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