La ministra de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia, Alexandra Falla Zerrate, participó de manera virtual en el Congreso Andicom 2026, que se desarrolla en Cartagena y en el que Valora Analitik es el medio oficial, para presentar la hoja de ruta con la que el nuevo Gobierno pretende orientar la política digital del país durante los próximos cuatro años.
La funcionaria planteó los retos para la entidad que dirige: que el MinTIC opere como la plataforma tecnológica sobre la que funcione el conjunto del Estado, una idea que resumió con la figura del «sistema operativo» de la apuesta de gobierno conocida como la Patria Milagro. Ese propósito, explicó, se ordena alrededor de cinco pilares: «conectar, habilitar, producir, proteger y transformar», con la meta declarada de que hacia 2030 Colombia sea reconocida internacionalmente como el país que hizo posible su propio milagro tecnológico.
El primer pilar apunta a que ningún colombiano quede excluido del ecosistema digital. Pero la ministra fue explícita en que el indicador tradicional —cuántos hogares o municipios están cubiertos— ya no alcanza para medir el avance del país.
Recibe las decisiones que mueven al país en tu correo
La apuesta, dijo, es avanzar hacia una conectividad significativa, es decir, un acceso que además de existir sea asequible, estable y con la calidad suficiente para estudiar, trabajar, tramitar servicios o vender en línea.

El giro no es menor para el sector. Durante años la discusión pública en Colombia se ha concentrado en el porcentaje de cobertura y en el número de zonas digitales instaladas; hablar de conectividad significativa implica incorporar variables de velocidad, latencia, continuidad del servicio y capacidad de uso efectivo por parte de los usuarios, un estándar que exige inversión sostenida tanto en infraestructura como en apropiación.
El segundo pilar parte de una premisa política: la tecnología debe funcionar como un nivelador social y no como un factor que amplíe las diferencias existentes.
Falla señaló que el acceso a herramientas digitales tiene que traducirse en oportunidades concretas de movilidad social y desarrollo, con atención particular a los territorios que históricamente han cargado con las mayores brechas.
En términos prácticos, este pilar es el que conecta la agenda TIC con la educación, el empleo y la formación de talento, y es también el que suele demandar articulación con otras carteras, porque el resultado no depende solo del despliegue de redes.
El tercer pilar es, quizás, el más exigente en materia de política industrial. La ministra planteó que Colombia debe dejar de ser únicamente un consumidor de tecnología para empezar a crearla y, eventualmente, exportarla. Es una lectura que coincide con la evolución reciente del sector: las exportaciones colombianas de servicios TIC han venido creciendo, y una parte del empresariado local ya factura servicios digitales hacia mercados como el europeo.
El desafío está en escalar esa base. Convertir a Colombia en exportador de productos y servicios digitales supone incentivos, capital de riesgo, propiedad intelectual, capacidades de ingeniería y una demanda pública que funcione como primer comprador de la industria nacional.
Proteger: sin ciberseguridad no hay economía digital
El cuarto pilar responde a una preocupación que atraviesa toda la agenda: la confianza. La ministra fue directa al sostener que no existe economía digital sin ciberseguridad y sin confianza de ciudadanos y empresas. Sobre esa base, la estrategia contempla reforzar la protección de los datos personales, la seguridad de las infraestructuras digitales críticas y las capacidades de respuesta del país frente a incidentes y amenazas cibernéticas.
Es un frente sensible en un mercado que en los últimos años ha registrado ataques a entidades públicas y privadas, y en el que la adopción acelerada de la Inteligencia Artificial y de servicios en la Nube amplía la superficie de riesgo.
El quinto pilar mira hacia adentro. Falla afirmó que el propio Estado debe modernizarse primero, reducir trámites y construir una relación distinta y más cercana con el ciudadano, en términos que —usando una analogía comercial— pongan al Gobierno a un clic de distancia. La transformación digital del sector público aparece, así como condición y no como consecuencia del resto de la agenda.
En su intervención, la ministra también reconoció el trabajo del sector TIC durante la atención de la emergencia provocada por el terremoto del 10 de agosto de 2026, cuando operadores y proveedores concentraron esfuerzos en restablecer las telecomunicaciones en las zonas afectadas.
La participación de la ministra se dio en la apertura de Andicom 2026, edición en la que la Unión Europea asiste como región invitada y en la que su embajador en Colombia, François Roudié, destacó que las empresas europeas invirtieron cerca de 3,000 millones de euros en el país durante 2025.
