Ola de calor que golpeará Colombia podría ser la más fuerte en lo que va del siglo; energía, agro y alimentos serían los más afectados

Ola de calor que golpeará Colombia podría ser la más fuerte en lo que va del siglo; energía, agro y alimentos serían los más afectados

Corficolombiana manifestó que el ahorro de agua y de energía pasó de ser una alternativa para convertirse en una prioridad.

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Colombia atraviesa un fuerte fenómeno de El Niño y las previsiones apuntaron a que este evento se convertiría en el más fuerte en lo corrido del siglo XXI. Datos de Corficolombiana señalaron que su trayectoria es solo comparable a la que hubo entre 1997 y 1998, y en ese momento, el impacto económico fue de 0,55 puntos del PIB.

A lo anterior se suma que, para el 10 de septiembre de 2026, ingresó 23 % de la nueva capacidad de generación eléctrica que se preveía para todo el año. Mientras que 60 % de las iniciativas de transmisión presentaron retrasos. En este último punto se destacan proyectos que no han entrado en las fechas previstas, como Colectora y Chivor II Norte.

Imagen: Corficolombiana
Imagen: Corficolombiana

Sin embargo, el consumo de energía no disminuyó, sino que aumentó 6,5 % anual en agosto, mientras que la Unidad de Planeación Minero-Energética (UPME) expresó que los aumentos serían superiores a 10 % para el cuarto trimestre. De esta manera, para Corficolombiana los pronósticos de la brecha entre la energía en firme y el consumo sería de 7,7 % para la vigencia 2026-2027.

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Los efectos de la ola de calor afectan al sector energético porque, al reducirse el nivel de los embalses, disminuye la capacidad de generación de las hidroeléctricas para abastecer al mercado, lo que se traduce en que las térmicas tengan que entrar a brindar respaldo en el sistema. Pero estas plantas necesitan de gas, que es un combustible que también está faltando en Colombia, y es por ello que se requirió de importación para abastecer al mercado de hogares, pequeños comercios, gas vehicular, refinerías, hospitales, entre otros.

La ola de calor no solamente golpea al sector energético, sino también al de alimentos y actividades agropecuarias. En la ganadería ya hay afectaciones. Según Fedegán (Federación Colombiana de Ganaderos), la estimación de las pérdidas llegó a $70.000 millones entre el primero de junio y agosto. Lo anterior se debe a la muerte de bovinos y a afectaciones en 19 departamentos. Con base en cifras del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Corficolombiana señaló que El Niño podría reducir el crecimiento económico en cerca de 0,9 puntos porcentuales.

Pero volviendo al sector energético, la corporación financiera afirmó que si existe una presión sobre la capacidad de generar energía a través de las hidroeléctricas, lo anterior genera impactos directos sobre la población, como, por ejemplo, medidas de racionamiento de agua que ya están implementadas en Santander, Nariño, Cundinamarca y Medellín.

Imagen: Corficolombiana
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Posibilidad de déficit de gas

Como se mencionó anteriormente, este energético ha tenido que ser importado en mayor medida desde diciembre de 2024 porque Colombia no puede producir su propio gas a causa del declive de sus yacimientos y también de la falta de nuevos proyectos de explotación. El más cercano es el proyecto Sirius, localizado en el mar Caribe, pero este tampoco alcanzaría a brindar una cobertura total de la producción en Colombia. También está el yacimiento Sandía, que continúa en estudios de Petrobras y Ecopetrol.

De esta manera, lo que le queda a Colombia es la compra del gas desde el exterior y se espera que esto se haga a través de la ampliación de la que hasta el momento es la única planta para la importación de gas, SPEC (Sociedad Portuaria El Cayao), localizada en Cartagena, y también de otras terminales que irían entrando a finales de 2026 y comienzos de 2027, como la Regasificadora del Pacífico (Valle del Cauca) y Puerto Bahía (Cartagena). Corficolombiana manifestó que, de no entrar estos proyectos de forma oportuna, podría haber un déficit en la oferta de gas que equivaldría entre 15 % y 20 % del consumo de gas en Colombia.

Lo anterior ocurriría en una coyuntura en la cual el gas importado podría equivaler a 40 % de la demanda a finales de 2026, y en la que existe un mayor consumo de este energético de las plantas térmicas con la finalidad de que estas produzcan energía eléctrica, aunque también existe la generación térmica a través de carbón y combustibles líquidos.

Imagen: Corficolombiana
Imagen: Corficolombiana

La tormenta perfecta

Hasta el momento se ha hablado de importación de gas, disminución del nivel de los embalses y fenómeno de El Niño, pero otro desafío para el sector es que Canacol, la empresa privada más importante de producción de gas en Colombia y que abastece a cerca de 7 % de la demanda en el país, en siete departamentos del Caribe y municipios en el norte de Santander, redujo su producción y no ha cumplido con la totalidad de sus compromisos para el abastecimiento de gas.

“El suministro de Canacol pasó de hasta 220 Giga BTU por día en 2021-2022 a menos de 60 Giga BTU diarios en agosto de 2026, disminuyendo significativamente la disponibilidad de gas para la costa Caribe y afectando a distribuidoras y usuarios que representan cerca de 2,2 millones de personas. Uno de los casos más representativos es el Cerro Matoso, que habría reducido alrededor de 50 % de su operación por restricciones de suministro, con impactos sobre su actividad productiva y empleo”, expresó Corficolombiana.

Ola de calor que golpeará Colombia podría ser la más fuerte en lo que va del siglo; energía, agro y alimentos serían los más afectados

Esto también se da bajo un contexto en el cual Canacol le solicitó a una corte canadiense, su país de origen, la cancelación de los contratos de gas en Colombia. La situación alertó al sector energético y a empresas dependientes del gas de la empresa canadiense, las cuales le solicitaron a la Superintendencia de Sociedades adoptar medidas en favor de la industria para contar con el suministro de gas.

Otro de los datos revelados es que, según la UPME, si el sector termoeléctrico tiene un racionamiento de gas, esto tendría un costo de $6.187 por metro cúbico, lo que tendría impacto directo sobre los usuarios, así como sobre los sistemas de transmisión y transporte de energía. En caso de que llegue a faltar gas para las térmicas, esto las obligaría a que utilicen tecnologías, según Corficolombiana, menos eficientes o combustibles que sean sustitutos más costosos, lo que podría derivar, en un escenario extremo, en un racionamiento de energía eléctrica.

“Un desabastecimiento equivalente a 1 % de la demanda de gas destinada a generación térmica tendría un costo cercano a $867 millones diarios. Para los hogares, el costo nacional de racionamiento se estima en $8.662 millones por metro cúbico, reflejando las consecuencias que una interrupción del suministro podría tener sobre el bienestar de los usuarios. En este segmento, una restricción equivalente a 1 % de la demanda tendría un costo cercano a $455 millones diarios”, advirtió la corporación, con base en sus propios cálculos y también en cifras de la UPME.

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En conclusión, el sector energético atraviesa por una compleja coyuntura que se ve agravada por el fenómeno de El Niño. Toda esta situación está atravesada por la importación de gas y el deseo de una de las principales empresas productoras de no abastecer más el mercado colombiano. Corficolombiana estimó que el ahorro de agua y de energía no es ya una medida complementaria, sino imprescindible para que se evite que el sistema tenga mayores problemáticas y se evite un escenario de racionamiento.

De otro lado, las plantas térmicas tienen afectaciones en su caja por deudas de otros agentes del sector, particularmente la empresa de servicios públicos, Air-e. Si bien el Gobierno avanzó con un plan que inyectará hasta $1,5 billones, según lo dicho por el Ministerio de Hacienda, el exministro de Minas y Energía, Andrés Camacho, manifestó, sobre este punto en específico, que en la discusión presupuestal de 2027 no se están contemplando todos los recursos para la garantía del pago de subsidios de electricidad y de gas y también de todas las deudas del sector energético.

Finalmente, según Corficolombiana, lo que el sistema requiere es que se avance en la oferta de energía, la fortaleza de la confiabilidad del sistema para seguir suministrándola y el ahorro, el cual pasó de ser una medida opcional a una prioridad.