La posibilidad de un racionamiento eléctrico volvió a ocupar la agenda energética de Colombia en los últimos meses. Mientras el Gobierno anuncia medidas preventivas frente al fenómeno de El Niño, los gremios del sector advierten sobre los riesgos para el abastecimiento y piden acelerar las decisiones que permitan contar con suficiente energía para atender la demanda.
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La preocupación no se limita al comportamiento de las lluvias y los embalses. También está relacionada con la disponibilidad de generación, el respaldo de las plantas térmicas, el suministro de combustibles y los retrasos que enfrentan proyectos capaces de incorporar nueva energía al sistema.
El 8 de octubre de 2026, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) declaró oficialmente el fenómeno de El Niño en Colombia. La entidad señaló una probabilidad del 83 % de que alcance una intensidad fuerte o muy fuerte hasta el primer trimestre de 2027. La declaratoria climática, sin embargo, no significa que el país vaya a quedarse sin energía: sus efectos dependen de las condiciones hidrológicas, la operación del sistema y las medidas que se adopten para garantizar el suministro.
Las advertencias del sector ya habían aparecido en meses anteriores. En mayo, la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones (Andesco) señaló riesgos asociados con la disponibilidad de energía firme, la demanda, el abastecimiento de gas natural y los retrasos en proyectos de generación y transmisión. El 13 de octubre, la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen) insistió en la necesidad de ahorrar energía y asegurar el respaldo térmico para reducir el riesgo de racionamiento.
En medio de ese panorama, el Centro de Estudios de Energía Renovable y el Agua (CEERA) puso sobre la mesa una cartera de 39 proyectos hidroeléctricos que representa una inversión estimada de entre US$2.550 millones y US$3.200 millones. Las iniciativas suman una capacidad conjunta de 904 megavatios (MW), aunque todavía enfrentan obstáculos para materializarse y aportar energía al sistema nacional.
Los 39 proyectos de hidroeléctricas y la inversión que podrían atraer
CEERA presentó su cartera de proyectos durante HYDRO 2026, un encuentro de la industria hidroeléctrica celebrado en Italia. La participación del gremio busca establecer alianzas con desarrolladores, inversionistas, fabricantes de equipos y firmas de ingeniería para impulsar las pequeñas centrales hidroeléctricas (PCH) en Colombia.

La cartera está compuesta por proyectos que se encuentran en distintas etapas de desarrollo. Por eso, no todos enfrentan el mismo trámite ni tienen el mismo horizonte para entrar en operación.
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De acuerdo con las cifras divulgadas por CEERA, 12 proyectos están en fases de diseño y construcción. En conjunto, representan 142 MW de capacidad y requieren inversiones estimadas entre US$400 millones y US$500 millones.
Los otros 27 proyectos suman 762 MW y concentran inversiones estimadas entre US$2.150 millones y US$2.700 millones. Estas iniciativas cuentan con licenciamiento ambiental, pero están pendientes de la asignación de puntos de conexión a la red eléctrica.
La diferencia es relevante: tener una licencia ambiental no equivale a estar listo para generar electricidad. Los proyectos deben superar los requisitos técnicos y administrativos que correspondan, disponer de infraestructura para evacuar la energía y conseguir los recursos necesarios para avanzar.
En consecuencia, los 904 MW representan una capacidad potencial, no energía que esté disponible actualmente para atender los hogares, comercios e industrias. Su aporte dependerá de la evolución de cada iniciativa y de que se resuelvan los obstáculos que hoy limitan su desarrollo.
¿Por qué no avanzan todos los proyectos?
CEERA identifica dificultades relacionadas con la conexión al sistema eléctrico, la expansión de las redes, los trámites y la financiación. Para el gremio, superar esas barreras requiere una mayor coordinación entre el Gobierno nacional, las autoridades regulatorias, los operadores de red y los desarrolladores.
La asignación de puntos de conexión es uno de los asuntos centrales para las 27 iniciativas que ya cuentan con licenciamiento ambiental. Sin esa conexión, los proyectos no pueden completar el proceso necesario para entregar su generación al sistema eléctrico.
A esto se suma la necesidad de ampliar o adecuar la infraestructura de redes. La existencia de una planta generadora no garantiza, por sí sola, que la energía pueda transportarse hasta los lugares donde se consume.
La financiación también resulta determinante. Las inversiones estimadas por CEERA llegan hasta US$3.200 millones, por lo que el avance de la cartera depende de que los proyectos consigan capital y de que existan condiciones regulatorias y técnicas que permitan reducir la incertidumbre para los inversionistas.
Las cuatro solicitudes de CEERA al Gobierno De la Espriella
Para facilitar el desarrollo de las pequeñas centrales hidroeléctricas, el gremio plantea cuatro frentes de trabajo. El primero consiste en reconocer explícitamente a las PCH dentro de la política energética. El segundo busca que los procedimientos ambientales sean proporcionales a las características de cada iniciativa, sin reducir los estándares de protección ambiental.

La tercera propuesta es acelerar las soluciones de conexión y la expansión de las redes eléctricas. La cuarta apunta a ampliar los instrumentos de financiación y las garantías que puedan facilitar la participación de inversionistas privados.
Las propuestas no significan que los proyectos deban saltarse los requisitos técnicos o ambientales. El planteamiento del gremio es que las iniciativas viables puedan avanzar con mayor coordinación y que los obstáculos administrativos y de infraestructura se resuelvan oportunamente.
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Catalina Rueda Callejas, directora ejecutiva de CEERA, resumió la posición del sector en los siguientes términos: “Colombia tiene proyectos, inversionistas y capacidad técnica para avanzar en el desarrollo de nueva energía hídrica renovable. Lo que necesitamos es voluntad institucional para destrabar las barreras que hoy frenan su desarrollo y permitir que esa energía llegue al sistema cuando el país la necesita. Desde CEERA estamos tendiendo puentes con la industria internacional; esperamos que ese esfuerzo encuentre en el Gobierno Nacional un aliado decidido para convertir estos proyectos en realidad”.




