S&P destaca solidez crediticia de empresas colombianas, aunque advierte estancamiento de la inversión

Incertidumbre regulatoria, altas tasas de interés y baja inversión limitan las perspectivas de crecimiento.

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La calidad crediticia de las empresas colombianas se mantiene en niveles favorables, pero el bajo dinamismo de la inversión y la limitada participación en el mercado de capitales están frenando su expansión.

Así lo explicó Sergio Garibian, director de Calificaciones a Escala Nacional para América Latina en S&P Global Ratings, en entrevista con Valora Analitik, en la que analizó el panorama corporativo del país y los principales riesgos que enfrenta el sector empresarial.

Garibian explicó que, en términos generales, los niveles de endeudamiento de las compañías en América Latina son bajos y Colombia no es la excepción. Sin embargo, detrás de esa situación también existe una menor necesidad de financiamiento, debido a que las empresas han reducido sus proyectos de inversión y expansión.

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«Crediticiamente, la calidad es buena cuando vemos a los corporativos, pero no estamos en un lugar donde esas compañías estén desarrollando proyectos de inversión, aumentando su capacidad de venta o mejorando su productividad. Estamos, en cierta forma, congelados«, señaló.

El directivo agregó que las emisiones de deuda de empresas colombianas han sido particularmente bajas durante los últimos años. Esto significa que el país no enfrenta necesariamente un problema generalizado de capacidad de pago empresarial, sino una limitación para generar nuevas oportunidades de crecimiento.

De hecho, al comparar el mercado colombiano con otros de la región, Garibian señaló que la participación de compañías nacionales en el mercado internacional es reducida frente a países como México, Brasil y Chile.

A esto se suma una concentración de emisores en las calificaciones más altas. Según los datos presentados por los analistas de S&P, el 35 % de las calificaciones de su portafolio corporativo se encuentra en la categoría AAA y otro 22 % está en las escalas AA. Por su parte, menos del 12 % corresponde a entidades por debajo del grado de inversión.

Los analistas también señalaron que el panorama general de las calificaciones es estable y robusto. No obstante, el 8 % del portafolio tiene perspectiva negativa, lo que significa que podría enfrentar reducciones en su calificación durante los próximos 12 a 24 meses.

Calificación de Colombia
La agencia de calificación crediticia
S&P.
Foto: Archivo.

 

Incertidumbre, tasas de interés y riesgos para las empresas

Durante la conversación con Valora Analitik, otros analistas de S&P Global complementaron el diagnóstico y explicaron que las dificultades de las empresas no responden exclusivamente a decisiones individuales, sino a factores estructurales de la economía, entre ellos la inflación, las tasas de interés elevadas y el bajo crecimiento.

Uno de los principales obstáculos es la incertidumbre regulatoria. Garibian explicó que, después de la pandemia, muchas compañías optaron por reducir el ritmo de sus grandes inversiones, especialmente en sectores que requieren reglas de juego claras y estabilidad jurídica para garantizar el retorno de sus proyectos.

«Necesitabas unas reglas de juego para poder invertir. Supongamos el sector eléctrico: tenías que tener unas reglas claras. En infraestructura, cuando salen anuncios sobre la posibilidad de parar las vigencias futuras, aunque finalmente no ocurra, el anuncio genera incertidumbre y muchos jugadores prefieren esperar«, explicó.

Según el directivo, esta situación no es exclusiva de Colombia, sino que hace parte de una tendencia regional en la que las empresas han enfrentado dudas sobre los marcos regulatorios y jurídicos.

Sobre el panorama con el nuevo Gobierno Nacional, Garibian reconoció que los primeros anuncios han transmitido un mensaje más favorable al mercado y han generado un ambiente de mayor tranquilidad entre los inversionistas. Sin embargo, advirtió que todavía es necesario observar cómo se ejecutan las decisiones y si efectivamente se traducen en condiciones estables para desarrollar proyectos.

Los analistas también identificaron riesgos diferenciados por sectores. En el eléctrico, las principales preocupaciones están relacionadas con la regulación; en salud, con las dificultades de liquidez; y en las empresas de servicios públicos, con las necesidades de financiamiento para sus inversiones de capital.

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Imágenes: Presidencia y Gemini

 

El costo de la deuda soberana también presiona a las empresas

Otro de los puntos centrales de la entrevista fue el efecto de la calificación crediticia de Colombia sobre el sector corporativo.

Los analistas explicaron que la calificación soberana tiene diferentes mecanismos de transmisión hacia las compañías, especialmente a través del costo del financiamiento.

Uno de ellos advirtió que el Gobierno Nacional está consiguiendo recursos a tasas cercanas al 14 % y 15 %, lo que establece un costo de referencia elevado para el resto del mercado financiero y corporativo.

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Deuda de colombianos. Foto: tomada de Freepik

Garibian explicó que este fenómeno puede generar un desplazamiento de la inversión privada, conocido como crowding out, debido a que las empresas deben competir con las necesidades de financiamiento del Estado.

«Si tengo esos niveles de tasas y los utilizo como niveles de descuento, ¿qué negocio me va a dar mucho más que el 15 % como tasa libre de riesgo? Son muy pocos. Por eso no hay inversión y no hay proyectos, porque no hay forma de competir con esas condiciones», afirmó.

En ese sentido, el bajo desarrollo del mercado de capitales también representa una vulnerabilidad. Al depender principalmente del financiamiento bancario, las empresas suelen acceder a plazos más cortos, lo que incrementa las presiones de liquidez y sus necesidades de refinanciación.

No obstante, Garibian hizo una distinción entre las calificaciones nacionales y las internacionales. Explicó que, en la escala nacional, un eventual incumplimiento del soberano no tendría necesariamente el mismo impacto sobre las calificaciones de las empresas que en la escala global, debido a que ambas metodologías incorporan el riesgo de manera diferente.

 

Recortes presupuestales y terremoto, otros factores de incertidumbre

Los analistas también se refirieron a los efectos que podrían tener los ajustes presupuestales sobre diferentes actividades económicas. Aunque señalaron que la consolidación fiscal es necesaria para corregir los desequilibrios de las cuentas públicas, advirtieron que sus efectos pueden sentirse en el mediano plazo.

Entre los sectores que podrían verse afectados mencionaron la construcción y el financiamiento de vivienda, especialmente por la eliminación de subsidios habitacionales, que impacta tanto la capacidad de pago de los hogares como el crecimiento de las carteras hipotecarias de los bancos.

También señalaron que será importante identificar dónde se concentran los recortes y si el Gobierno Nacional implementa mecanismos alternativos para evitar que la reducción del gasto termine frenando la inversión.

emergencia económica tras el terremoto en colombia
Imagen: Prensa Presidencia de Colombia

Finalmente, S&P se refirió a los efectos económicos del terremoto y su impacto en las regiones afectadas. Los analistas indicaron que todavía es temprano para establecer la magnitud total de las consecuencias, aunque ya se observan afectaciones en actividades como el turismo, debido a la cancelación de reservas y la interrupción de distintas actividades económicas.

A esto se suma el impacto sobre sectores como el energético y la infraestructura, que tendrán que concentrar recursos en recuperar las zonas afectadas antes de avanzar en nuevos proyectos de expansión.

En términos generales, S&P considera que las empresas colombianas conservan una posición crediticia sólida, pero enfrentan un entorno en el que las altas tasas, la incertidumbre y la falta de financiamiento de largo plazo pueden seguir limitando la inversión y el crecimiento.

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