El producto de rehidratación oral Electrolit se ha consolidado como uno de los más comercializados en Colombia. No obstante, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) emitió una alerta sanitaria ante la detección de unidades falsificadas que están circulando en el mercado, lo que representa un riesgo para la salud pública.
De acuerdo con la entidad, la advertencia surgió tras la identificación de inconsistencias en el registro sanitario de varios lotes correspondientes a la presentación de 625 mililitros. Durante el análisis técnico, se evidenciaron diferencias relevantes frente a las características del producto original, lo que permitió establecer indicios de adulteración.
Entre los hallazgos reportados por el Invima se destacan variaciones en aspectos como el color, el sabor, el etiquetado y los sistemas de seguridad de los envases. Estas anomalías no solo afectan la apariencia del producto, sino que también generan dudas sobre su composición y calidad. En algunos casos, se ha comprobado que el contenido no corresponde a lo indicado en la etiqueta, lo que refuerza la hipótesis de manipulación indebida.
La situación adquiere mayor gravedad al considerar que la composición real de estos productos es desconocida. Esto implica un riesgo potencial para los consumidores, ya que su ingesta podría derivar en efectos adversos, especialmente en personas que requieren hidratación controlada por razones médicas.

¿Cómo identificar la alteración de Electrolit?
Asimismo, las irregularidades se han evidenciado en la identificación de lotes específicos. Según el reporte oficial, se han encontrado unidades que, aunque fueron fabricadas inicialmente con sabor maracuyá, se comercializan como fresa-kiwi o Jamaica. De manera similar, productos elaborados como fresa han sido distribuidos con sabores distintos, como mora azul. Incluso se han documentado casos en los que un mismo lote presenta variaciones en su contenido, lo que confirma intervenciones posteriores a su fabricación.
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Las autoridades también han identificado anomalías físicas en los envases. Entre ellas, tapas con acabados diferentes a los originales, sellos de seguridad con cortes irregulares o desprendimientos no uniformes, así como alteraciones en los puntos de sellado. A esto se suman cambios en el olor característico del producto, la presencia de sedimentos en el fondo de las botellas y deficiencias en la impresión de las etiquetas, donde los logotipos presentan baja definición o colores distorsionados.
Ante este panorama, el Invima recomienda a la ciudadanía abstenerse de adquirir productos que presenten estas características y verificar siempre el registro sanitario antes de su consumo. También insta a consultar la autenticidad de los medicamentos a través de los canales oficiales y a suspender de inmediato su uso en caso de sospecha de falsificación, con el fin de prevenir posibles afectaciones a la salud.




